<%@ Language=Heredar de sitio Web %> ADVIENTO-NAVIDAD EN ORACIÓN

 

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J. A. Pagola

Contactos de la Parroquia Por el abandono a la paz El Día del Señor ¿Quién es Jesús?  

 

 

 

Lecturas del díaOración de acción de gracias José A. Pagola Abad de la Trapa
Rezar con el salmo Vivid vigilantes Pedro M. Zalbide Jean-Pierre Bagot
Adviento: primavera al final del otoño_ Patxi Loidi José M. Castillo Javier Garrido
Comentarios de las lecturas Ayer y hoy: Vigilantes Josetxu Canibe Gustavo Gutierrez

 

 

 

ADVIENTO-NAVIDAD EN ORACIÓN

 

 

 

 

HIMNO de Adviento

Preparemos los caminos

-ya se acerca el Salvador-

y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor.

Ven, Señor, a libertarnos,
ven, tu pueblo a redimir;
purifica nuestras vidas
y no tardes en venir.

El rocío de los cielos

sobre el mundo va a caer,

el Mesías prometido,

hecho niño va a nacer.

De los montes la dulzura,
de los ríos leche y miel,
de la noche será aurora
la venida de Emmanuel.

Te esperamos anhelantes

y sabemos que vendrás;

deseamos ver tu rostro y que vengas a reinar.

Cuadro de texto: 2
Consolaos y alegraos,

desterrados de Sión,

que ya viene, ya está cerca,

él es nuestra salvación.


 

VEN, SEÑOR...

Ven, Señor Jesús, te necesitamos,

haznos sentir tu presencia,

refuerza nuestra fe.

Tú conoces nuestra debilidad,

nuestros miedos y complejos.

Dinos que viniste, que vienes y que vendrás,

que sigues siendo luz,

palabra viva, pan partido,

que eres fuerza liberadora,

amor que sostiene el mundo...

Ven, Señor Jesús,

y ayúdanos a descubrirte vivo.

Sales fielmente a nuestro encuentro,

pero no siempre te reconocemos.

Sin embargo, sabemos que Tú ahora

te vistes de inmigrante o transeúnte,

de enfermo, de niño

o de anciano sin cariño.

 

Tú te haces presente

en cada víctima de cualquier injusticia,

Señor, ¡ábrenos los ojos de la fe,

para que podamos reconocerte!

Ven, Señor Jesús, y transforma

nuestros corazones.

Haznos signo vivo de tu presencia,

testigos tuyos en este mundo

que tanto te necesita.

Que siempre nos atrevamos

a proclamar tu palabra que consuela,

a prestarte nuestras

manos para la justicia,

a compartir y prolongar

tu amor que libera.

Por la fuerza de tu Espíritu,

¡ven, Señor Jesús,

y siembra tu esperanza

en nuestros corazones!

TE NECESITAMOS


 

Necesitamos, sí, tu salvación.

Sólo tú puedes salvarnos

de la tristeza, del desencanto, del desamor.

Sólo tú puedes salvar al mundo

de sus cegueras y sus crueldades,

de sus cadenas y sus miserias.

 

¡Ven, Señor, a salvarnos!

Salva a los oprimidos

que esperan justicia,

a los hambrientos que sueñan con el pan,

a los cautivos que no ven

el día de su libertad.

 

Ven, Señor, a abrir los ojos de los ciegos,

a enderezar a quienes se doblan,

a guardar a los emigrantes,

a sostener a quienes desfallecen.

 

Ven, Señor, y haz de nosotros

pequeños salvadores, hijos e hijas tuyos

que en cada miseria

ven un compromiso de liberación.

 

POR ESO TE ENCARNASTE...

 

Querías conocer de cerca al ser humano,

querías conocerlo desde dentro.

Por eso te encarnaste,

te hiciste uno de tantos,

uno de los nuestros.

 

Fue un amor voluntario,

amor inmenso el tuyo.

Venías desarmado, empobrecido,

solidario con pobres y pequeños.

Venías a servir, no a ser servido.

Te hiciste pobre para hacernos ricos.

Hombre eres del amor y de la gracia.

Venid a mí, decías.

Cuadro de texto: 3
Ven, Señor, te decimos.

 

 

LUCERNARIO

Oramos
 

Padre, te pedimos que la Iglesia sea

siempre portadora

de la buena noticia de que tú nos amas

y nos buscas porque

somos preciosos para ti.

 

Te pedimos que sostengas el trabajo

de quienes se

esfuerzan por ir transformando

la violencia y la hostilidad

de las relaciones,

en arados y podaderas,

en instrumentos de paz.

 

Te damos gracias

por todas las personas

que conocemos fuera

y dentro de nuestra comunidad,

que son capaces de mantener

la fe en tus promesas

y nos ayudan a mantener nuestra

esperanza y nuestro compromiso.

 

 

LUCERNARIO

Lector/a:

Allanad los caminos.

Allanad, sí, todos los caminos de la tierra

porque el Señor está cerca.

Él vendrá y llenará de esperanza

a todos los que la perdieron.

Vendrá en la noche para ser luz.

 

(Encender primer cirio de la corona de Adviento)

 

Vendrá para acompañar a los cansados,

a los eternos desilusionados;

ya pueden cantar victoria

aquellos que se creían abandonados;

ya está el Salvador a la puerta.

 

(Se enciende el segundo cirio)

 

Allanad los caminos,

abrid caminos de esperanza,

quienes pasáis por este mundo

sin encontrar sentido a la vida.

 

Allanad los senderos, porque él vendrá;

vendrá como rocío mañanero,

rasgará los corazones de piedra

y ablandará la dureza

de nuestra tierra seca.

 

(Se enciende el tercer cirio)

 

Vendrá el Señor, no tardará.

Esperadlo

en el umbral de vuestra casa,

porque sin hacer ruido

vendrá y lo inundará todo con su amor.

 

(Se enciende el cuarto cirio)


 

ORACIÓN LITÁNICA

Presidente:

Hermanos y hermanas,

confiemos a Dios nuestra

voluntad de conversión.

Que Él, Padre misericordioso,

nos purifique de nuestras

infidelidades e incoherencias.

 

Por nuestra pobre fe:

por nuestras dudas y miedos,

por nuestra falta de compromiso

y de testimonio,

por nuestra rutina y desgana para orar.

 

(Antífona penitencial)

 

Por nuestra débil esperanza:

por nuestros desánimos y tristezas,

por nuestras prisas e impaciencias,

por nuestro olvido

de la palabra de Dios.

 

Por nuestra tibia caridad:

por nuestra insolidaridad

e insensibilidad

ante el sufrimiento de los demás,

por nuestros gastos excesivos,

por nuestras violencias,

agresividades y rencores.

 

Y por todos nuestros pecados:

nuestras mentiras e hipocresías,

nuestro consumismo

y deseos de tener,

nuestras faltas generalizadas de prudencia.


 

 

 

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