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Domingo II de Adviento

Misa Pr. Cr. Pf  I o III Adv

 9 de Diciembre de 2018

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada: Preparad el camino al Señor.

Interleccional: Escucha tú, la Palabra.

Ofertorio: Ofrenda de amor.

Santo:

Comunión: Vamos a preparar el camino del Señor.

Meditación: Laudate omnes gentes (Taizé)

Final: Cristo nos da la libertad; La Virgen sueña caminos.


 

 

 

 

Domingo II de Adviento

Abrir una ruta al Señor, prepararle el camino, es la llamada de Isaías que se cumple en Juan Bautista y que debemos cumplir también nosotros. Abrir la puerta de mi casa para que el Señor pueda venir y habitar en mí. Invitar también a los demás, como hacía Juan Bautista, para que abran los ojos y el corazón a la salvación de Dios.

Evangelizar no es coger desprevenida a una persona y enseñarle el evangelio como quien cuelga un monigote en la espalda. De nada sirve predicar impecablemente si la otra persona no quiere escuchar. Evangelizar no es nada más que preparar las cosas para que el encuentro entre Jesús y determinada persona se produzca en las mejores condiciones posibles, y retirarse discretamente cuando es el momento, y acompañar para que con el tiempo pase lo que tenga que pasar.

Cada tiempo litúrgico tiene su tono característico. Adviento es el tiempo de los preparativos para el encuentro. Ojalá que cada uno de nosotros haga en este tiempo propicio los preparativos para volver a enamorarse del Señor.

 

 

Procesión y canto de entrada

 

Canto de entrada Cf. is 30,19.30

Pueblo de Sión: mira al Señor que viene a salvar a los pueblos.

El Señor hará oír la majestad de su voz y os alegraréis de todo corazón.
 

 

Saludo

En el nombre del Padre...

El Señor esté con todos vosotros.

 

MONICION DE entrada.

Prepararle el camino al Señor, es la llamada del profeta Isaías que se cumple en Juan Bautista y que debemos cumplir también nosotros.

Abrir la puerta de mi casa para que el Señor pueda venir y habitar en mí.

Comenzamos la Eucaristía encendiendo el 2º cirio de Adviento.


(Órgano: melodía del canto de entrada)


(El lector enciende la segunda vela del candelabro)

 

O

Con gozo nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía en el día del Señor.

“Preparad el camino del Señor”, es el mensaje de este 2º Domingo de Adviento.

Para ello, es necesario sintonizar vitalmente con Jesús, dejarnos atraer por su estilo de vida y contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.

Comenzamos la Eucaristía encendiendo el segundo cirio de Adviento. Que abramos nuestro corazón, Señor, para que mantengas encendida la esperanza.

¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!

 

El lector enciende el segundo cirio

 Música de fondo

El Señor, que ha estado grande con nosotros, nos alegre con su misericordia, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
 

O

MONICION DE entrada.

La vida de la comunidad se alimenta desde la celebración dominical; por ello, sed bienvenidos a esta Eucaristía en la que compartimos toda nuestra vida.

Estamos en Adviento, tiempo de esperanza y de preparación para la venida carnal de Jesús. Es una esperanza activa, no solo que es algo que deseamos se nos muestre como alcanzable, sino que va más allá, requiere nuestra implicación personal y activa en la construcción de un mundo mejor. Para eso estamos aquí, para que, una vez más, alimentes nuestra esperanza.

 

ACTO PENITENCIAL

El mundo que vemos no nos gusta y, muchas veces, nosotros también somos partícipes de las estructuras que hacen que no nos guste. El Adviento es tiempo de conversión, de cambio personal queremos hacerlo, por eso sabemos que Tú nos perdonarás.

- Tú que has querido compartir nuestra naturaleza para comprendernos. Señor, ten piedad.

- Tú que nunca te has dado por vencido cuando perdemos la esperanza. Cristo, ten piedad.

- Tú que nos haces felices al trabajar allanando senderos, preparando caminos. Señor, ten piedad.

Dios, que nos acepta en nuestra debilidad y en nuestro deseo constante de cambiar, perdona nuestros pecados y nos anima a vivir con esperanza y alegría. 

 

Hoy no entonamos el Gloria.

 

ORACIÓN Colecta. Oremos. Dios de bondad, y de misericordia, no permitas que los afanes de este mundo nos impidan salir animosos al encuentro de tu Hijo. Ábrenos el camino hacia Él para que podamos participar plenamente de su vida. Te lo pedimos por JNS.

 


ORACIÓN Colecta. Oremos.
Padre bueno que alimentas nuestra esperanza, haz que la escucha de tu Palabra nos permita llegar a encontrarnos con tu Hijo, Jesús, a quien queremos descubrir en cada hermano que nos rodea. PJNS.

 

MONICIÓN A LAS TRES LECTURAS

En esta segunda semana de Adviento se acentúa la confianza en la cercanía del Señor. Por eso, las dos primeras lecturas, tienen un aire de alegría. Una alegría que brota de la auténtica esperanza.

Escuchemos la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

 

O

MONICIÓN A LAS TRES LECTURAS. Cuando la Palabra de Dios cala en lo más profundo de nuestro ser, nuestra manera de ver la vida cambia por completo.

Así podríamos escuchar hoy, el mensaje de Juan Bautista, quien recibió esa Palabra: Preparaos para  el perdón de los pecados. Quered al vecino como es y ayudadle a ser lo que tiene que ser. Sed rectos en vuestras relaciones y honrados en vuestros negocios. Convertid lo propio en común. Porque Dios nos quiere como somos, nos conoce desde que crecíamos en el vientre de nuestras madres y quiere que vivamos disfrutando del amor que Él nos tiene.

 

Primera lectura

El secretario de Jeremías, Baruc, nos habla de la esperanza en tiempos difíciles, animándonos a tener perspectiva y para que, conocedores del final de la historia, no desfallezcamos en nuestra esperanza.

 

Segunda lectura

Pablo agradece a los de Filipos su colaboración y reza por ellos. Nos anima a trabajar sin desfallecer, a salir de nuestras zonas de confort, para trabajar por el Evangelio, para trabajar por los hermanos.

 

Evangelio

Lucas, para que veamos que lo que cuenta es verdad, nos proporciona un momento exacto de la historia. Y, en él, nos sitúa a Juan como precursor, como el mensajero que nos trae la Buena Noticia, El evangelio nos invita a no permanecer inactivos, a que también nosotros anunciemos su venida.

 

 CREDO: Rezamos juntos el credo.

 

Oración universal: Todos sentimos impotencia ante la actual situación universal de crisis de valores. Pidamos al Padre su ayuda para afrontar esta realidad con su gracia. Respondemos: Ven a salvarnos, Señor.

1.- Padre, autor de la vida, muchos de tus hijos ven quebrantado su derecho a vivir con dignidad y sufren violencia. Oremos. Ven a salvarnos, Señor.

2.- Padre, el trabajo honrado es un derecho de tus hijos, sin embargo muchos carecen de él. Oremos. Ven a salvarnos, Señor. 

3.- Padre, tú quieres a los niños con ternura, mira cuántos millones de ellos sufren violencia, carecen de pan y mueren sin vivir su propia vida. Oremos. Ven a salvarnos, Señor.

4.- Padre, la mayoría de tus hijos son esclavos de muchas injusticias. Necesitamos gobernantes honestos y valientes para organizar este desbarajuste trabajando por el bien de todos, poniendo a la persona en el centro de sus preocupaciones. Oremos. Ven a salvarnos, Señor.

 Escucha, Señor, la oración de tu pueblo. Te lo pedimos por JNS.

 

 O

Oración universal: Te presentamos, Dios, nuestra expresión de las necesidades que vemos en nuestro mundo.

- Para que los creyentes no nos conformemos con repetir ritos al margen de la vida y veamos lo importantes que son para llenarnos de ánimo. Roguemos al Señor.

- Para que quienes más sufren no caigan en la trampa de la desesperanza que los dejaría sin ánimos ni alegría. Roguemos al Señor.

- Para que los profetas del desánimo entiendan lo negativo que es su mensaje que arrebata a los pobres la esperanza, su mayor y única posesión. Roguemos al Señor.

- Para que los jóvenes y niños descubran la importancia que la fe en Dios tiene para su vida de crecimiento y esfuerzo. Roguemos al Señor.

- Para que nos preparemos a ser señales de la presencia de Dios entre nosotros y así dar esperanza al mundo. Roguemos al Señor.

Escucha estas y otras oraciones que te presentamos desde la mirada al mundo en el que descubrimos la necesidad que tiene de creer y sentir tu presencia y tu esperanza. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

 

O
 

Oración universal: Nos toca vivir tiempos convulsos, difíciles, en los que muchas veces estamos necesitados de tu ayuda. Por eso, Padre, te pedimos diciendo: Escucha, Señor, nuestra oración.

- Por la Iglesia, que tiene encomendada la tarea de proclamar la venida de tu Hijo, para que sepa mantener la esperanza sin desfallecer. Escucha, Señor, nuestra oración.

- Por los misioneros y los que trabajar por mejorar la vida de los que los rodean, para que nunca les falten las fueras que necesitan. Escucha, Señor, nuestra oración.

- Por quienes tienen responsabilidades en nuestra sociedad, para que entiendan que el amor por los hombres y mujeres debe ser lo que motive su trabajo. Escucha, Señor, nuestra oración.

- Por quienes están necesitados de nuestra ayuda, para que, sin perder la esperanza, encuentren en nosotros el consuelo de Dios. Escucha, Señor, nuestra oración.

- Para que quienes revivimos cada año el nacimiento de Cristo seamos conscientes de la misión que nos encomienda. Escucha, Señor, nuestra oración.

- Para que nuestra comunidad parroquial sea testigo la esperanza en nuestro entorno y un lugar de acogida y de encuentro. Escucha, Señor, nuestra oración.

Escucha, Señor, nuestra oración y todas las que quedan en nuestros corazones, y concédenos todo lo que Tú consideres que más necesitamos, porque nuestra oración es expresión de nuestro deseo de conversión. PJNS.

 




ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Sobre tu altar ponemos, Padre, toda nuestra vida, junto al pan y el vino que tu Espíritu transformará en el cuerpo y la sangre de tu Hijo Jesús.

Que su fuerza transforme también nuestra vida entera y nos haga testigos de tu amor en el mundo.

 

O

Padre bondadoso, acepta la sencillez de este pan y este vino símbolo de nuestra pobreza y del deseo de compartir con todo el mundo lo que tenemos y somos. Transfórmalos para que nunca desfallezca nuestro deseo de trabajar por los demás y nuestra esperanza en la venida de tu Hijo.

 

Acción de gracias

Te damos gracias, Padre,
porque cada día te conocemos un poco más
y empezamos a descubrirte presente entre nosotros.

Juan Bautista, el profeta del desierto, nos pidió conversión,
y nos exigió que asumiéramos nuestras responsabilidades.

Todos los buenos profetas nos muestran tus caminos,
los que hemos de recorrer para salir a tu encuentro.

Gracias por tantos testigos tuyos, de ayer y de hoy,
en especial por los que viven cerca de nosotros
y han iluminado desinteresadamente nuestra búsqueda.

Estamos contentos, tenemos motivo,
nos creíamos perdidos y hemos encontrado el camino.

Agradecidos, te dirigimos este himno a tu mayor gloria.

Santo, Santo, Santo...

   

Memorial de la Cena del Señor

Padre nuestro, Dios y Señor del tiempo y la eternidad,
te damos gracias por tu hijo Jesús porque por su medio,
por su buena noticia, por su evangelio,
has dado pleno sentido a nuestras vidas.

Gracias una vez más por su testimonio.
Jesús fue tu mejor profeta,
un mensajero eficiente y fiel como ningún otro,
que se convirtió en tu propia palabra.

No solo nos marcó tus caminos
sino que se hizo él mismo el camino,
la puerta que nos lleva a tu casa,
nuestra definitiva casa paterna, cálida y entrañable.

 

Fracción del pan

Comunión

Invocación al Espíritu de Dios

Señor y Dios nuestro, infúndenos tu Espíritu
y haznos profetas tuyos, no solo de palabra,
sino con hechos que hablen de Ti.

Queremos vivir como tu hijo Jesús nos enseñó,
queremos seguir sus pasos de vida.

Nuestra ambición es la de llevar a término
la obra de reconstrucción de este mundo que él empezó.

Haz que el testimonio de Jesús nos ilumine y guíe
a todos los que componemos su Iglesia
y a todo ser humano.

Pero es justo reconocer que surgen de continuo
entre nosotros y bajo cualquier bandera o religión,
nuevos testigos tuyos, gente sencilla y buena,
que nos gritan sin palabras que otro mundo es posible
y te hacen presente a los ojos de todos.

Gracias, Padre, por cuantos a lo largo de la historia,
han dado testimonio de Ti y nos llenan de esperanza.

Uniendo nuestras voces a las de todos ellos,
y en presencia de tu hijo Jesús, bendecimos tu nombre.

Amén.

 

POSCOMUNIÓN. OREMOS. Hoy te agradecemos, Señor, el ánimo y la fortaleza que nos has dado en esta Eucaristía; los necesitamos para preparar en nuestra vida el camino que nos acerca a ti. Por JNS.
 

 O

POSCOMUNIÓN. OREMOS.  Al participar de tu mesa, Padre de bondad, alimentas nuestra esperanza y nos haces anhelar lo que nos espera en tu presencia. Por eso, te pedimos que nos concedas que mientras esperamos sepamos trabajar por quienes más nos necesitan para poder gozar cada día de tu presencia en medio de nosotros. PJNS.

 

Monición al canto de la Virgen antes de la bendición

 

María es modelo para los creyentes porque su vida estuvo totalmente abierta al plan de Dios: “Hágase en mi según tu Palabra”, fue su respuesta al anuncio del ángel.

Le recordamos agradecidos cantando juntos.

 

Bendita tú entre las mujeres

Y bendito el fruto de tu vientre.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Bendita tú entre las mujeres

Y bendito el fruto de tu vientre.

 

 

BENDICIÓN FINAL

‑ El Señor Jesús, cuyo nacimiento nos disponemos a celebrar con alegría, se muestre propicio con todos nosotros. Amén.

‑ El Señor Jesús nos mantenga firmes en la fe y en la esperanza, para que podamos celebrar con gozo su venida gloriosa. Amén.

‑ Y la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe.

Amén.                                                                    

 

DESPEDIDA

Esta semana tenemos una tarea, que cambiemos en nuestra forma de ser y nos preocupemos de ser portavoces de la esperanza y del amor de Dios que nos hace vivir con más fuerza y ánimo para quienes están a nuestro alrededor.

Podemos ir en paz.

 

 

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

 

Dios nuestro, tu palabra mueve a la esperanza
e invita a orar para pedirte
que renueves nuestra vida;
por eso tenemos que escuchar
la voz de Juan que dama
pidiendo que abramos caminos al Señor.

Haz, Señor, que no pongamos obstáculos
entre ti y nosotros,
que no caigamos en la tentación
de prescindir de ti
o de sustituirte por los ídolos del momento;
y que nos pongamos sinceramente ante ti
y ante tu palabra
sepamos reconocer cómo debemos convertirnos.

«Todos verán la salvación de Dios»,
dice el profeta;
y tu salvación se hace visible
cuando en las relaciones humanas
prevalecen el amor y el respeto;
cuando construimos una sociedad fraterna,
sin divisiones entre ricos y pobres;
cuando la violencia entre pueblos
deja paso a la cooperación;
cuando la naturaleza es amada
y respetada como creación tuya;
cuando dejamos que tu Espíritu
habite en nosotros
y nos dirigimos a ti
diciéndote de corazón: «¡Padre!»

No estamos aún donde tú quieres llevarnos;
haz que nunca dejemos de caminar,
con coraje y esperanza,
ni de anhelar la meta
desde el fondo de nosotros mismos.

 

 

 

 

 

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