Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

Diapositivas Eucaristía

Contactos

 

 

 

 

 

 

Pedro Mari Zalbide


Domingo 2 de Adviento

Lc 3,1-6 15

UNA OBRA DE INGENIERÍA



Juan el Bautista inauguró su encomienda de "precursor" predicando en el desierto, y sus enseñanzas tenían como objetivo proclamar la conversión, de todo punto necesaria para recibir el perdón de los pecados. Esta conversión consistía en un cambio de mentalidad, que no era otra cosa que lograr que nuestros pensamientos, nuestros criterios, nuestros puntos de apoyo no sean sino los de Dios: había que preparar el camino del Señor.

Para ello, Juan recurrió al profeta Isaías y, como quien se mira en un espejo, repitió sus palabras, que ahora reproduzco: "Preparad el camino del Señor; abrid sendas rectas para él. Que se nivelen los barrancos y se allanen las colinas y las lomas. Que se enderecen los caminos sinuosos y que desaparezcan todas sus asperezas, para que todo el mundo contemple la salvación que Dios envía"... Como podéis ver, todo un manual de "ingeniería agrónoma".

Ahora bien, huelga decir que el ámbito donde hemos de realizar nuestro trabajo no es el campo ni la tierra ni los caminos sinuosos ni las colinas, sino que somos nosotros mismos; para ser más exacto: nuestros corazones.

"Preparad el camino del Señor" quiere decir que el Reino de Dios no se hará presente en nosotros como por arte de magia, como un regalo valioso que acogemos pasivamente dormitando en el sofá mullido de nuestra desidia, sino que hemos de fabricarlo nosotros mismos colaborando con Dios en el buen funcionamiento de todo lo que él creó...

"Abrid sendas rectas para él" significa el tono que debe mantener nuestra conducta, sin estridencias y sin desafinar...

"Que se nivelen los barrancos y se allanen las colinas y las lomas", es decir, que no haya precipicios ni tampoco hondonadas en la geografía de nuestra convivencia: que desaparezcan de una vez las escandalosas diferencias entre los ricos derrochadores y los pobres, expertos en masticar pobreza y sufrimiento...

"Que se enderecen los caminos sinuosos" nos invita a que seamos sinceros, leales y sencillos, con nuestras puertas siempre abiertas para que pueda entrar el prójimo... La falsedad, la deslealtad y la traición terminan siempre por matar a quienes confiaron en nosotros...

Y "que desaparezcan todas las asperezas" exige de nosotros un examen profundo y realista de nuestro corazón: cómo anda nuestro carácter, qué opinan de nuestro proceder quienes nos rodean, si abrigamos odios o rencores, si hay algo que extirpar en nuestro organismo, si tenemos necesidad de trasplante en algún rincón de nuestro corazón...

No cabe duda de que preparar el camino del Señor es costoso y exige de nosotros esfuerzo, constancia y paciencia; máxime cuando no nos quede otra solución que extirpar algún miembro dañado, tengamos que sufrir algún trasplante o debamos someternos a alguna intervención quirúrgica... Entonces, y sólo entonces se, harán realidad las palabras del profeta: "Todo el mundo contemplará la salvación que Dios nos envía".

Ahora bien, eso sucederá únicamente si estudiamos detenidamente el manual de "ingeniería agrónoma"... Y, si fuere necesario, nos decidimos a acudir al quirófano.

 

 

Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

PPS Eucaristía