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J. A. Pagola

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Celebración de las Eucaristías de días laborables

 

SEGUNDA semana de adviento

 

LECTURAS Y REFLEXIÓN

 

 

 

LUNES



Saludo

En el nombre del Padre...

El Señor que viene a salvarnos, esté con todos vosotros.



Monición de Entrada.

Durante estos días se nos va a insistir en la necesidad de mantener viva nuestra esperanza, de cambiar nuestras vidas, de encontrarnos con Cristo.

"Nuestro Dios viene y nos salvará". Acojamos con alegría esta Buena Noticia.

Comenzamos la Eucaristía sintiéndonos invitados a ese encuentro con Cristo.



Acto Penitencial: Con la misma fe y confianza de los enfermos paralíticos, que se acercaban a Jesús, nos acercamos también ahora al Señor para pedirle nos perdone.

- Tú, Señor, que no has venido a condenar sino a perdonar. Señor, ten piedad.

- Tú, Señor, que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente. Cristo, ten piedad.

- Tú, Señor, que perdonas mucho a quien mucho ama. Señor, ten piedad.

Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.



Oración Colecta. Oremos. Señor, que lleguen hasta tu presencia nuestras súplicas y llénanos de deseos de llegar a conocer en plenitud el misterio de la Encarnación de tu Hijo. Él que vive y reina contigo.



Monición a la 1ª lectura. (Is. 35, 1-10)

Seguimos disfrutando con las preciosas imágenes que utiliza el profeta Isaías para contarnos la promesa de Dios. En aquel pueblo suyo, que tanto sabía de desierto, de morirse de sed, de angustias y miedos, este anuncio de un desierto convertido en jardín le tuvo que sonar a gloria. ¿Qué diríamos nosotros si la promesa fuera para que en este mundo nuestro, broten flores de convivencia, de paz y alegría para nuestros niños, de sentido para nuestros jóvenes, de cariño y atención para nuestros mayores? ¡Saltaríamos de contento! Pues saltemos, saltemos de gozo porque aquel anuncio se extiende hoy también a todos nosotros.



Salmo. 84



Monición al Evangelio. (Lc. 5, 17-26)

“Dijo al paralítico: Tus pecados quedan perdonados”. Es cierto, junto a Jesús florece la salud, la esperanza, la fe, el amor, el perdón. El perdón de Dios es lo primero que el hombre necesita alcanzar para que llegue a él la salvación y a cuanto le rodea. Sólo una vida renovada en amor por el perdón podrá ponerse en marcha hacia este mundo nuevo en el que se pueda glorificar a Dios diciendo: “Hoy hemos visto cosas admirables”.



Oración universal: A Jesús, que nos conoce bien, que sabe que somos débiles y necesitados, acudimos con nuestra oración pidiendo ayuda a nuestro Padre Dios, como Él nos enseñó.

1.- Para que la Iglesia, todos nosotros, sea signo de esperanza en un mundo desgarrado. Roguemos al Señor

2.- Por los que con fe acudimos al Señor, para que no recemos solamente en nuestras preocupaciones materiales o enfermedades corporales, sino que le reconozcamos siempre como fuente de salvación. Roguemos al Señor.

3.- Para que el anuncio de salvación, se haga presente en nuestro mundo, y nuestros niños crezcan en una mejor convivencia de paz y alegría; nuestros jóvenes encuentren sentido a sus vidas; y nuestros mayores se vean rodeados de atención y cariño. Roguemos al Señor.

4.- Para que no vivamos de espaldas a las angustias, necesidades, anhelos y esperanzas de quien pasa necesidad, que se ha visto obligado a abandonar su vivienda, su trabajo, familia. Roguemos al Señor.

5.- Por quienes nos arrepentimos de nuestros pecados, para que no tengamos miedo y volvamos junto a Jesús que sólo nos perdona, sino que borra lo que hayamos hecho mal y disfrutemos de la alegría de su acogida y la compartamos con quienes nos rodean. Roguemos al Señor.

Padre, por medio de Jesús, tu Hijo, te damos gracias por todas las cosas admirables que realizas en nosotros.



Poscomunión. Oremos. Alimentados con la Eucaristía te pedimos, Señor, que nos des sabiduría para valorar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por JNS.



Despedida. Vamos a nuestra casa, a nuestras tareas; pero hoy vamos con la ilusión de brindar perdón, compañerismo, alegría a nuestro alrededor. Que la gente con las que nos podamos encontrar, puedan decir: “Hoy ha dado gusto estar al lado de esta persona”.



 

 

MARTES



Saludo


En el nombre del Padre...

El Señor que nos busca con amor, esté con todos vosotros.



Monición de Entrada. Hermanos, necesitamos descubrir la ternura de Dios, su dulzura, su amor por todos nosotros; dejar que nos coja en sus brazos y reconocernos todos heridos en un mundo desorientado.

Nos alegramos, porque Dios nos busca para darnos su paz, porque “no quiere que ni uno se pierda”.

Que esta alegría se traduzca en acción de gracias en esta Eucaristía.



Acto Penitencial: Que este Señor, que nos busca, nos encuentre dispuestos a preparar en nuestro corazón el camino a su llegada.

- Tú, Señor, que nos invitas a preparar tus caminos. Señor, ten piedad.

- Tú, Señor, Buen Pastor, que vienes en busca de la oveja perdida. Cristo, ten piedad.

- Tú, Señor, que nos haces participar de tu plenitud de vida por el perdón. Señor, ten piedad.

Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.



Oración Colecta. Oremos. Señor, y Dios nuestro, que has manifestado tu salvación hasta los confines de la tierra, concédenos esperar con alegría la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina contigo, por los siglos de los siglos.


Monición a la 1ª lectura. ( Is. 40, 1-11)

El profeta afirma que el pecado ha sido perdonado y el destierro ha llegado a su fin. Se anuncia la buena noticia: Dios está aquí. No se ha roto la alianza. Todo ello unido a una invitación y a una llamada: “Preparad el camino del Señor”. Dios estará presente, pero el pueblo debe quitar todo obstáculo a la venida y presencia del Señor.


Salmo. 95


Monición al Evangelio. (Mt. 18, 12-14) Cristo es ese amor de Dios anunciado por el profeta. La parábola de la oveja perdida es una imagen preciosa que Jesús se aplica a sí mismo y que cumple con predilección, yendo en busca del pecador, del necesitado, llevándole comprensión, perdón, misericordia y esperanza. ¿Qué papel hacemos nosotros?.


Oración universal: A este Dios que siempre está pendiente de nuestras necesidades, acudimos con confianza.

1.- Por todos los hombres y mujeres de nuestro mundo; para que en medio de las tristezas, dificultades y debilidades, no olvidemos que Dios nos busca con ternura. Roguemos al Señor.

2.- Por los responsables de transmitir la Palabra de Dios en la Iglesia; para que nos ayuden a descubrir al Dios de Jesús, un Padre que se preocupa personalmente de que no se pierda ni una sola de sus criaturas. Roguemos al Señor.

3.- Por todos aquellos que, de una manera u otra, son esclavos del alcohol, de la droga, las ideologías, el poder, el dinero o el egoísmo, para que les ayudemos a buscar vías de liberación. Roguemos al Señor.

4.- Por quienes viven sin esperanza; por los que practican la violencia, el odio, el desprecio a la vida, para que el Señor mueva sus corazones y puedan salir de esa oscuridad. Roguemos al Señor.

5.- Por quienes nos hemos reunido, para celebrar la Eucaristía, para que en Adviento aceptemos la invitación que se nos hace a allanar los caminos del Señor y no pongamos obstáculos a su venida. Roguemos al Señor.

No permitas, Señor, que ni uno sólo de tus hijos se pierda, te lo pedimos por JNS.


Poscomunión. Oremos. Alimentados con esta Eucaristía, te pedimos, Señor, nos des sabiduría para valorar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por JNS.


Despedida. Cristo se acerca como Buen Pastor. Seguro que durante el día de hoy, tendremos más de una ocasión de ser instrumentos de Dios, llevando su amor a quien lo pueda necesitar, expresado en una sonrisa, con un saludo cariñoso, una llamada telefónica, una visita. En fin, hay muchas maneras de acercarnos con amor.


 

MIERCOLES

 

Saludo

En el nombre del Padre...

 El Señor que camina siempre a nuestro lado, está con todos vosotros.

 

Monición de Entrada. A veces, cuando nos preguntan, ¿qué tal estás?, puede que nuestra respuesta sea: “tirando como se puede”; es un reflejo de nuestro caminar cansino ante las dificultades que nos abruman. ¡Ánimo! Dios camina con nosotros, puede ser el resumen del mensaje de este día.

El Adviento es un tiempo ideal para acercarse a Jesús y contarle nuestras preocupaciones y agobios; Él nos dará la respuesta y veremos, por experiencia personal, que “su carga es ligera y su yugo llevadero”.

 

Acto Penitencial: En un momento de silencio personal, nos acercamos a este Jesús que tanto nos ama, para pedirle perdón.

 -   Porque no te confiamos nuestras preocupaciones y agobios. Señor, ten piedad.

-    Porque damos demasiada importancia al cumplimiento de normas y preceptos religiosos sin acordarnos, que Tú eres amor. Cristo, ten piedad.

-     Porque no aliviamos el cansancio o la preocupación de quien lo está pasando mal. Señor, ten piedad.

 Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

Oración Colecta. Oremos. Señor, Dios nuestro, que nos invitas a abrir camino a Cristo, el Señor, no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad los que esperamos la llegada gozosa del que viene a curarnos de todos nuestros males. Por NSJC, tu Hijo...

 

Monición a la 1ª lectura. Is. 40,25-31

Israel sufre en el destierro momentos de angustia y desánimo en los que hasta la presencia de Dios se oscurece. El profeta anima al pueblo con la seguridad de que el Señor no falla, y está presente dando fortaleza al cansado y vigor al inválido, renovando las fuerzas de los que esperan en Él.

 

Salmo. 102

 

Monición al Evangelio. (Mt. 11, 28-30)

¿Se nos prometía ayuda para nuestra flaqueza? Aquí está el Señor ofreciéndola con sus palabras tiernas y acogedoras: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”. En las noches difíciles y oscuras de nuestro caminar, contamos con la presencia de Cristo que nos acompaña y alivia. Un corazón pacífico y humilde no encuentra carga sino gozo en la entrega del amor.

 

Oración universal: Ahora que hemos escuchado la invitación de Jesús, acudimos, hoy a Él, llenos de alegría, con todos nuestros cansancios y preocupaciones.

 1.- Para que los cristianos dejemos un poco de lado las prisas, el ruido y escuchemos a Jesús en espacios de silencio. Roguemos al Señor.

 2.- Para que quienes viven alejados de Jesucristo sientan la llamada de la fe, por la acción del Espíritu y por nuestro testimonio. Roguemos al Señor.

 3.- Para que los enfermos, los deprimidos, los angustiados por cualquier problema, encuentren siempre una mano amiga que los alivie. Roguemos al Señor.

 4.- Para que, ante una carga insoportable, confiemos en Jesús aligera esta carga porque camina a nuestro lado. Roguemos al Señor.

 Escucha nuestra oración, Padre. Te la presentamos con toda confianza. Por JNS.

 

Poscomunión. Oremos. Necesitamos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado. Por JNS.

 

Despedida. ¡Ánimo, Dios camina a nuestro lado!. Dios es nuestro apoyo y nuestro alivio. Y seguirá siéndolo durante el día para nosotros y para otros muchos a quienes, a través de nuestra ayuda, se les quiere acercar.  

 




JUEVES



Santa Lucía, virgen y mártir



Saludo

En el nombre del Padre...

El Señor, que está cerca y existe desde siempre, esté con todos vosotros.



Monición de entrada. Quizás en nuestro interior nos preguntemos: ¿No es cierto que resulta muy difícil mantener la esperanza en el nuevo reino de Dios que se nos anuncia, en un mundo radicalmente diferente al que conocemos? Seguro que la radio y el periódico, con sus negras noticias, no nos habrán levantado demasiado la ilusión. Pues, mirad por dónde, la liturgia de hoy, sigue insistiendo, con más fuerza si cabe, en una exigencia nueva, en un mundo transformado, y en la proximidad del reino de Dios.

Hoy es la fiesta de Santa Lucía, celebramos su triunfo para que podamos participar de la gloria de Dios. Ella lo hizo en el siglo IV, a nosotros nos toca hacerlo en el siglo XXI



Acto Penitencial: Al Señor, que es clemente y misericordioso, le pedimos perdón.

- Porque nos desanimamos fácilmente sin mantener la esperanza. Señor, ten piedad.

- Porque no hacemos el esfuerzo necesario para transformar el mundo, mejorando nosotros mismos. Cristo, ten piedad.

- Porque no preparamos el reino de Dios con ilusión. Señor, ten piedad.

Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.



Oración Colecta. Oremos. Que la intercesión de Santa Lucía, nos ayude, Señor, para que en la tierra celebremos su triunfo y en el cielo compartamos tu gloria. Te lo pedimos por NSJC, tu Hijo..


O

Oración Colecta. Oremos. Despierta, Señor, nuestros corazones y muévelos a preparar los caminos de tu Hijo, para que por el misterio de su venida podamos servirte con sencillez de espíritu. Por NSJC, tu Hijo...



Monición a la 1ª lectura. (Is. 41,13-20) Las condiciones del destierro eran tan duras, que el pueblo se sentía aplastado como un gusano. Es la comparación que acepta el mismo Dios para asegurar que, precisamente desde ese desastre, va a realizar su acción y su maravilla. El pobre a quien se niega hasta el agua, verá transformarse el desierto en estanque, el páramo en jardín: “Para que vean que la mano del Señor lo ha hecho”.



Salmo. 144



Monición al Evangelio. (Mt. 11,11-15) Dios ha realizado maravillas con su pueblo. Las infidelidades del pueblo le han llevado al destierro, pero Dios ha mantenido su promesa de salvación. Un reino de Dios que penetra con la fuerza del Espíritu para conmover a las personas, y que exige a su vez la firmeza de todos nosotros para llevarlo a cabo. Con esa doble fuerza, será posible la transformación de este mundo y la consecución de la Buena Noticia que nos trae Jesús en el Evangelio.



Oración universal: Alegres y esperanzados oramos, hoy también, al Señor para que su presencia cambie y haga fértiles nuestras vidas.

1.- Por la Iglesia, por todos nosotros, para que seamos portadores de paz, de esperanza, de justicia y de amor, haciendo así presente el reino de Dios en el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por los pueblos, que lastimados por la guerra, por la opresión, han perdido la esperanza, para que levanten el ánimo y alcancen su justa liberación. Roguemos al Señor.

3.- Por las madres de familia, por todas las mujeres que dedican su vida al servicio de los demás; para que sepamos valorar y agradecer su presencia callada en el mundo. Roguemos al Señor.

4.- Por quienes siembran esperanza y ánimo en el mundo, para que no fracasen en su misión y vean recompensados sus esfuerzos. Roguemos al Señor.

Que venga a nosotros tu Reino, Señor. Te lo pedimos por JNS.



Poscomunión. Oremos. Señor, fortalecidos con esta Eucaristía, te pedimos que, a imitación de Santa Lucía, descubramos el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por JNS.


O

Poscomunión. Oremos. Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón. Por JNS.


Despedida. El reino de Dios está llamando a la puerta; lo llevamos dentro de nosotros. Con pequeños detalles podemos convertir todo lo desagradable y árido en jardín: si me intereso por los problemas de los demás, con mi actitud de servicio para con los que me rodean de forma que la convivencia sea un jardín de bienestar.



VIERNES



San Juan de la Cruz, presbítero y doctor



Saludo

Nos reunimos: En el nombre del Padre...

El Señor que viene a visitar a su pueblo con la paz y a comunicarnos la vida eterna, esté con todos vosotros.



Monición de entrada. Hacemos, hoy memoria de San Juan de la Cruz, presbítero, religioso carmelita, nacido en Fontiveros (Avila) a mediados del siglo dieciséis, compañero de la Sta. Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo.

Maestro de vida cristiana, nos ha donado en sus escritos, la experiencia de una fe profunda. Sus obras literarias le han merecido el título de doctor de la Iglesia.

Seguramente que cada uno de nosotros venimos nuevamente, a celebrar la Eucaristía, con nuestras penas, y con nuestros gozos, con nuestros problemas y éxitos. También el Señor nos espera y nos acoge: gozando con nuestras alegrías y consolándonos de nuestras penas. “Viene con su paz a comunicarnos vida eterna”. Éste que ha sido el saludo al comienzo de esta celebración, podía ser el mensaje de hoy.


Acto Penitencial: El primer gozo que Dios nos comunica es el de su compasión. Recibámoslo con la alegría del hijo arrepentido que recibe el abrazo de su padre.

- Señor, ten misericordia de nosotros.

- Porque hemos pecado contra ti.

- Muéstranos, Señor, tu misericordia.

- Y danos tu salvación.


Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.



Oración Colecta. Oremos. Dios y Padre nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz. Ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegar a gozar de tu gloria en el cielo. Por NSJC, tu Hijo...


O

Oración Colecta. Oremos. Señor, que tu pueblo permanezca en vela esperando la venida de tu Hijo, para que, siguiendo las enseñanzas de nuestro Salvador, salgamos a su encuentro, cuando él llegue, con las lámparas encendidas. Por NSJC, tu Hijo...



Monición a la 1ª lectura. (Is. 48, 17-19)

“Yo, tu Dios, te enseño para tu bien”. El pecado aleja de Dios, conduce al destierro. Y desde esa lejanía, en vez de gozar de la paz, la justicia y el amor de Dios, se camina hacia la destrucción. Este es el mensaje que el profeta dirige a su pueblo desterrado, y nos dirige también a nosotros.


Proclamación de la lectura.


Salmo. 79


Monición al Evangelio. (Mt. 11, 16-19)

Dios se acerca en los acontecimientos, en las personas, en diversas situaciones. Hay que saber descubrirlo, y gozar con los que gozan y llorar con los que lloran. Pero hace falta buena fe y buenos ojos. La intransigencia y la malicia nunca podrán descubrirlo. Así les pasa a los que, representados en la parábola de los niños que juegan en la plaza, no lloran la penitencia predicada por Juan Bautista y le llaman endemoniado, ni bailan la alegría de la salvación ofrecida por Cristo y le tratan de comilón y borracho.



Oración universal: Con Jesús, que asume nuestros gozos, nuestras penas y nuestras necesidades, presentamos al Padre nuestra oración.

1.- Al preparar tu venida, nos damos cuenta de que nuestro corazón es pequeño y está lleno de cosas que impiden que Tú, Señor, entres en él. Por eso te pedimos: “Ven, Señor, y cambia nuestras vidas”

2.- Nuestra convivencia con los demás, es superficial y repleta de desconfianzas, donde hay de todo menos el amor que Tú nos has comunicado. Por ello te pedimos: “Ven, Señor, y cambia nuestras vidas”.

3.- Al mirar a nuestra sociedad, a nuestro mundo, nos damos cuenta de que hay en ellos, mucha violencia; poco respeto a la vida de las personas y cuidado a la naturaleza; demasiado materialismo e individualismo. Por eso te pedimos: “Ven, Señor, y cambia nuestras vidas”.

4.- Tú, Señor, nos enseñas a amar a todos y nosotros hacemos distinciones y establecemos barreras; tu Evangelio, lo ofreces a los necesitados, a los marginados y a los sencillos de corazón, y nosotros no lo hemos entendido así. Por eso te pedimos: “Ven, Señor, y cambia nuestras vidas”.


Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.



Poscomunión. Oremos. Señor, Dios nuestro, que has iluminado de modo admirable el misterio de la pasión en la vida de san Juan de la Cruz, concédenos ahora, fortalecidos por este sacramento, permanecer siempre unidos a Cristo por la fe y trabajar en la Iglesia al servicio de los más necesitados. Por JNS.

O


Poscomunión. Oremos. Alimentados con la Eucaristía, te pedimos, Señor, que por la comunión de tu sacramento, nos des sabiduría para valorar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por JNS.


Despedida. Llorar con los que lloran, alegrarnos con los que gozan. Estar cerca del hermano, compartiendo su situación concreta, es un buen modo de prolongar la Eucaristía durante todo el día.



SABADO


Saludo

En el nombre del Padre...

El Señor que viene a salvarnos, esté con todos vosotros.


Monición de entrada. La liturgia de hoy, nos invita a saber reconocer a Dios y a su enviado Jesucristo, y aunque a veces no nos haga demasiada gracia, debemos reconocer su presencia misteriosa, en el pobre, en el enfermo, en el drogadicto, en el preso, en el marido, en la mujer, en el hijo, en el padre, en el hermano.

Pidamos al Señor que nos ayude a recibirle como Salvador y que nuestra vida sea testimonio de la acogida que le damos a él.


Acto Penitencial: Para empezar, un buen paso será el de reconocernos pecadores, porque así podremos reconocer también el amor misericordioso de Dios que nos perdona.

- Porque todavía no sabemos reconocerte en el hermano que sufre. Señor, ten piedad.

- Porque te buscamos sólo cuando nos conviene. Cristo, ten piedad.

- Porque no somos agradecidos. Señor, ten piedad.

Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.



Oración Colecta. Oremos. Oh Dios , que amanezca en nuestros corazones el resplandor de tu gloria, Cristo, tu Hijo, para que su venida nos una como hermanos. Por NSJC, tu Hijo...


Monición a la 1ª lectura. (Si. 48, 1-4.9-11) Hoy la primera lectura nos habla del profeta Elías, aquel profeta que, en medio de una sociedad corrompida, surge como defensor convencido de la religión. El libro del Eclesiástico propone la figura de Elías como signo de la justicia de Dios y como signo, a la vez, de reconciliación.


Salmo. 79 Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.


Monición al Evangelio. (Mt. 17, 10-13) Elías y Juan Bautista: dos grandes figuras, los dos grandes profetas, presentes en el evangelio de hoy. Los dos aparecen como precursores del Mesías. Los discípulos preguntan: ¿tiene que venir Elías?. Cristo contesta que es el espíritu de Elías el que ha venido ya. Los discípulos entendieron que se refería a Juan Bautista. Y no le reconocieron, añade Jesús.


Oración universal: Jesús nos enseña a encontrar a Dios en el cielo para llamarle: “Padre”, y en la tierra para pedirle el pan y compartirlo con los demás. Por eso, ahora le presentamos las necesidades de todos los hombres y mujeres.

1.- Por la Iglesia y por cuantos en ella tienen alguna responsabilidad, para que al anunciar la venida del Señor, nos mueva a dejar falsas seguridades y, seamos así capaces de ver la luz. Roguemos al Señor.

2.- Por los gobernantes de las naciones, que son parte importante y necesaria para llevar la paz a buen término. Pidamos que superen las dificultades, sean l más débil. Roguemos al Señor.

3.- Por los que sufren problemas económicos graves, tensiones y rupturas, tristezas y desengaños; para que encuentren la fuerza necesaria para seguir adelante. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, los que participamos en esta Eucaristía, para que podamos contemplar y gozar de la alegría de encontrarnos con el Salvador. Roguemos al Señor.

Ven, Señor, y cambia nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.


Poscomunión. Oremos. Te pedimos, Señor, que esta comunión que hemos recibido nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado. Por JNS.



Despedida. Nos hemos encontrado con el Señor en la Eucaristía; le hemos encontrado al partir el pan. Pero Él va a seguir pasando a nuestro lado durante el día. ¿Sabremos reconocerle? Hay un encuentro que no falla: el de partir el pan con la persona que necesite algo de nosotros.

 

 

 

 
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