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La Inmaculada Concepción

Misa Pr. Gl. Cr. Pf  pr

     8 de Diciembre

  Diócesis de Bilbao: Día del Seminario

 

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada: La Virgen sueña caminos; Cielos lloved; Ven, Señor, no tardes en llegar.

Salmo 97: Cantad al Señor un cántico nuevo; Los confines de la tierra. 

Aleluya: 

OfertorioAve María

Aclamación al Memorial

Comunión: Se alegra mi espíritu; Madre, oyéme; Mujer fuerte.  Ven, Señor, no tardes

Final: Salve, Madre. Bendita tú entre las mujeres.

 

 

 

 

Inmaculada Concepción de María (S)

El hecho de que María fuese preservada del pecado original desde el momento de su concepción nos muestra que el plan salvador de Dios para la humanidad no ha sido de ninguna manera una improvisación. Nos cuesta compaginar la predestinación de María para su misión, tan singular, y el libre asentimiento que el ángel le pidió en la Anunciación. Hay misterios que seguramente no podremos comprender hasta que participemos de la luz divina.

El pecado en que nos movemos, tanto el que cometemos personalmente como el ambiental que corrompe nuestro entorno, esclaviza el alma y limita nuestra libertad para obrar el bien. Seguramente por esto era necesario que, llamada a una misión única en la historia de la humanidad, María gozase de un grado de libertad extraordinario. He aquí una buena razón para su inmunidad frente al pecado.

La conexión íntima que se establece entre madre e hijo puede ser otra pista para entender este misterio. Era necesaria una madre toda pura para acompañar a aquel hijo hecho en todo igual que nosotros excepto en el pecado.

 


El ángel anuncia de parte de Dios a Zacarías y luego a María el nacimiento de Juan y de Jesús, respectivamente, que se relacionan con otros nacimientos anunciados en el Antiguo Testamento.

Los anuncios a Zacarías, sin ser mujer, y a María, aunque no es estéril, dan continuidad al proyecto de Dios en la historia de la salvación. Lucas nos presenta los personajes y los lugares que preparan la llegada de Jesús: Gabriel, Zacarías, María, José, Isabel, Juan Bautista, los pastores, Simeón, Ana, Nazaret, el Templo. Describe lo que está aconteciendo con la ayuda de Dios en cada uno de ellos, y va mostrando la forma como es recibido Jesús en la vida de cada uno de los personajes.

Aunque todos tienen una importancia dentro del relato, el personaje central es María: ella recibe la llamada del Señor (1,28), experimenta la certeza de la bondad de Dios (1,37) y responde con generosidad a la llamada (1,38).

María nos presenta una forma concreta de acoger y hacer vida la Palabra de Dios que se nos manifiesta en los hechos cotidianos de nuestra vida.

 

 

Procesión y canto de entrada

 

Saludo

En el nombre del Padre...

El Señor que, con el Sí de la Virgen se hizo hombre, esté con todos vosotros.

 

MONICION DE entrada.

En esta Festividad de la Inmaculada Concepción, María, se nos presenta como madre de la espera y de la esperanza, que nos ayuda a prepararnos para acoger con gozo a Jesús en nuestras vidas.

Hoy también celebramos el día del Seminario, en el que recordamos a los jóvenes de nuestra diócesis que se preparan para ser sacerdotes.

Pidamos al Señor que nos regale con las vocaciones sacerdotales a nuestra Iglesia diocesana para servir en ella.

Con estos sentimientos comenzamos la Eucaristía.



 

(Hoy, tenemos encendidos desde el principio los dos primeros cirios de Adviento, y no hacemos un gesto explícito).

 

Acto penitencial: En este momento de silencio pedimos perdón al Señor y hoy lo hacemos especialmente por intercesión de la Virgen María.

Yo confieso…


Dios nuestro Padre tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos acompañe hasta la vida eterna.

 

GLORIA. Proclamemos la gloria de Dios, rezando juntos el gloria.

 

ORACIÓN COLECTA. OREMOS. Señor, ayúdanos a que no nos hagamos sordos a lo que Tú nos pides, que, como María, vivamos en la alegría de ser amados por ti y fieles a la vocación de hacer presente a Jesús como amigo y salvador de todos. Por el mismo JNS...

O

ORACIÓN COLECTA. OREMOS. Como el niño pequeño que quiere parecerse a sus padres cuando sea mayor, también nosotros, Señor, queremos parecernos a María, tu madre y nuestra madre. Danos un corazón sencillo, capaz de descubrir el valor del servicio, de la disponibilidad y de la humildad, para que como ella conozcamos la alegría que viene de ti. Por JNS.
 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

Nuestra tendencia a prescindir de Dios, descrita en la lectura del primer libro de la Biblia, no le lleva a Dios a retirarnos su oferta de salvación.

El Evangelio nos narrará cómo Dios sigue contando con el ser humano; con el SI de María, su promesa de enviarnos a Jesús, nuestro Salvador, se hace realidad.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

El pecado sucede en ausencia de Dios. Cuando nos apartamos de él, cedemos a la tentación de ser dioses, de reemplazarle. El hombre no se contenta con ser su criatura, quiere ser como Dios y asume aquello que Dios se había reservado para él.

 

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

Antes de crear el mundo, Dios nos eligió en la persona de Cristo para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Esta afirmación de San Pablo rubrica como real la presencia del pecado en la humanidad, siendo necesaria la obra de la redención.
 

MONICIÓN A LA LECTURA DEL EVANGELIO

El pasaje de la Anunciación, leído precisamente en este día, nos muestra la razón por la que María nació y vivió libre de pecado: ella iba a ser la Madre del Salvador, la Madre de Dios. El Santo de los santos, en quien no hay pecado, ocuparía el seno de una mujer sin pecado: La Virgen María.

CREDO. Hacemos profesión de nuestra fe,  rezando el credo.

 

Oración universal: Con la confianza propia de quienes sabemos que Dios es nuestro Padre, rico en misericordia, le presentamos nuestras necesidades.

1.- Por la Iglesia, que siguiendo el ejemplo de María, proclame con alegría la grandeza de Dios y su misericordia. Roguemos al Señor.

2.- Por nuestros seminaristas, que sean desde ahora enviados a reconciliar y así muchos puedan redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Por tantas mujeres que son víctimas de maltratos, violencia, muerte. Para que con el esfuerzo de todos nosotros, logremos sean respetadas, se reconozca su dignidad y sigan llenando el mundo de vida. Roguemos al Señor.

4.- Por las madres de familia, para que con su intuición, orienten a sus hijos hacia los valores evangélicos fundamentales para toda vida humana. Roguemos al Señor.

5.- Por quienes sufren y pasan necesidad en estos tiempos difíciles, que sientan que estamos a su lado, implicados en hacer posible la justicia que Dios quiere para todos. Roguemos al Señor.

Te lo pedimos, Padre, por JNS.

 O estas otras

ORACIÓN DE LOS FIELES. A Dios le presentamos en forma de oración la situación de una humanidad con necesidad de ayuda:

- Para que los cristianos seamos portadores de alegría y esperanza, como María, a un mundo insolidario y desanimado. Roguemos al Señor.

- Para que sepamos escuchar los mensajes de Dios, como María, que nos invitan a participar en la solución de los problemas del mundo. Roguemos al Señor.

- Para que la ternura y la misericordia de Dios nos muevan a ser también nosotros compasivos y cercanos con todos. Roguemos al Señor.

- Para que Dios encuentre abiertos los oídos de quienes no saben cómo escuchar su invitación a ser personas activas y comprometidas con la paz y la justicia social. Roguemos al Señor.

- Para que no hagamos de María una proyección de nuestras referencias culturales de un momento sino la imagen de una mujer, humana, sufridora y confiada. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios bueno que quisiste que tu Hijo viniera a nuestra historia por las vías naturales de una mujer, haz que vivamos nuestra fe en los ambientes naturales de nuestra vida y haznos vivir con fe y esperanza. Por Jesucristo Nuestro Señor.
 

 

Monición antes de la Colecta.

Recordad que la colecta de hoy está destinada al Seminario Diocesano, de manera que pueda cumplir con su tarea de formar a los futuros sacerdotes y acompañar a quienes se plantean la posibilidad de ser curas en nuestra Iglesia. Gracias por vuestra colaboración.  

 

Ofrendas: 

Igual que la alegría de unos padres es poder asegurar a sus hijos el pan de cada día, la alegría de vivir, la educación adecuada y la unión fraternal de todos los que forman la familia, queremos ofrecerte esos elementos que simbolizan nuestras necesidades y que te sirven para estar presente entre nosotros con la misma fuerza que está presente la vida en nuestra historia personal y comunitaria.

 

 

Prefacio propio

El Señor esté con vosotros...

Levantemos el corazón...


Demos gracias al Señor,
por Cristo, Señor nuestro, el cual defendió a las mujeres de la discriminación, las acogió entre sus discípulos, se dejó cuidar por ellas y adoptó una postura rotunda frente a la violencia y al repudio decidido por los varones. El nos enseñó a caminar en igualdad, dignidad y libertad para todos hasta llegar todos juntos a participar plenamente de las alegrías del cielo.


Por eso con los ángeles y los santos te alabamos diciendo (cantando)

…Santo, Santo, Santo

 

Padrenuestro: Como hijos de Dios, con toda confianza, nos atrevemos a decir:  

 

Invitación a la comunión: Este es el Mesías de Dios, que viene a salvar a todos los pueblos. Dichosos los llamados a la mesa de su Reino.  

 

MONICION FINAL

 Hermanos, necesitamos curas para que toda comunidad cristiana pueda celebrar la Eucaristía. Hoy hemos podido alimentarnos de ella porque uno de entre nosotros aceptó la vocación a hacer presente el mandato del Señor: “Haced esto en conmemoración mía”, a quien le agradecemos su dedicación y entrega a quien lo necesita. Sintámonos enviados, como María, a llevar a otras personas la buena noticia que aquí hemos celebrado.

 

 POSCOMUNIÓN. OREMOS. Señor, al darte gracias por haber celebrado esta Eucaristía, te pedimos que nos ayudes a vivir nuestra fe con la disponibilidad de María y que los seminaristas, encuentren en los creyentes el apoyo ilusionado de quienes vamos a vivir con ellos una misión compartida. Por JNS.

 

POSCOMUNIÓN. OREMOS. Te pedimos, Señor, que esta celebración no la convirtamos en una sucesión indefinida de literatura ajena a nuestros problemas vitales e históricos, que sea para todos nosotros una invitación a participar en la vida con la enorme fuerza de la fe que contagia a los sencillos de una inmensa fuerza interior para abordarla como es y transformarla al servicio de la alegría y la esperanza. Por JNS.

 

Monición al canto de la María antes de la bendición

 María es modelo para los creyentes porque su vida estuvo totalmente abierta al plan de Dios: “Hágase en mí según tu Palabra”, fue su respuesta al anuncio del ángel.

Le recordamos agradecidos cantando juntos:

 

Bendita tú entre las mujeres

Y bendito el fruto de tu vientre.

 

 

BENDICIÓN FINAL

Que Dios Padre, que pensó en María para tomar carne en ella y así salvarnos, os otorgue sus bendiciones.

Que el Hijo de Dios, que de María aprendió a ser hombre, y a ser tierno, disponible, humilde, cuide de vosotros en la misma tarea de aprender vuestra humanidad.

Y que el Espíritu santificador, que en ella encontró acogida, os llene también a vosotros para dejaros fortalecer y guiar.

La bendición de Dios

- Podéis ir en paz.

 

DESPEDIDA

El Dios que ha querido encarnarse a través una mujer y que, una y otra vez, nos demuestra sus entrañas de Madre nos ayude a acoger a su Hijo en nuestros corazones como lo hizo María. Y que la bendición del Dios misericordioso nos acompañe todos los días de nuestras vidas.
 

 

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

 

Santa María, Madre de Dios,
tú que fuiste creada toda pura
para que pudieras traer al mundo
aI que ha venido a rescatarnos
de la suciedad del pecado,
gracias por tu sí a la llamada del ángel,
gracias por someterte a la voluntad de Dios,
tú que eres la más libre de las criaturas.

Santa María, Madre nuestra,
Dios te ha hecho tan sublime
que algunos te imaginan lejana.

Pero una madre nunca está lejos,
y eres de carne y hueso como nosotros.

Acompáñanos en nuestro camino
tal como acompañaste a Jesús.

Cuida de nuestro crecimiento espiritual
y enséñanos a decir que sí
a las llamadas de Dios
como tú hiciste.

Que la belleza de tu vida
nos motive para hacer
caso de tu gran consejo:
Haced lo que él os diga.

 

 

 

 

 

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