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FRANCISCO ES MUY GRACIOSO Y ESPONTÁNEO Y HABLA CON NATURALIDAD.

ME PIDIÓ QUE REZARA POR ÉL
 



El teólogo y escritor José María Castillo visita este jueves Cádiz para presentar su libro 'El Evangelio Marginado'. El encuentro con este prestigioso autor tendrá lugar a partir de las 18.30 horas en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Cádiz. Durante la conferencia, Castillo expondrá algunas de sus ideas en lo que se refiere a la situación de la Iglesia actual.

Tras más de cincuenta años como padre Jesuita, diecisiete de ellos en El Salvador, este teólogo granadino, que hizo el noviciado en El Puerto de Santa María, decidió abandonar el sacerdocio e iniciar una nueva vida. Su experiencia y vitalidad le han servido para ganarse el respeto y admiración de muchos. Incluso el Papa Francisco ha leído sus libros y reflexionado sobre ellos. Porque el mensaje de Castillo es claro, directo y sencillo. Es un mensaje crítico que discrepa de la estructura y las formas del poder eclesiástico.

En su opinión, ¿en qué momento se encuentra la Iglesia?

La idea fundamental o el punto de partida desde el que voy a explicar lo que quiero comunicar a la gente es que la Iglesia vive en una contradicción en cuanto que la Iglesia nació del Evangelio y en los relatos del Evangelio si algo hay claro es que los hombres de la religión, los dirigentes del templo, los sacerdotes, los maestros de la ley... fueron los que persiguieron y mataron a Jesús. Por tanto el origen del cristianismo está en un conflicto entre Jesús de Nazaret y la religión del templo y los sacerdotes.

Y según eso, ¿qué es lo que queda hoy en día?

Pues hoy nos encontramos que de Jesús lo que nos quedan son imágenes de madera. Pero no su proyecto de vida que fue curar a los enfermos, dar de comer o comer con los pobres y necesitados y su preocupación por las relaciones humanas de forma que la gente sepa respetarse, tratar con dignidad a los demás, perdonar al que le hace mal y sobre todo tenga buen corazón, amor y bondad para todo el mundo. Incluso para el que le da una bofetada, el extranjero... para toda clase de personas... Pero este proyecto de Jesús no lo reproduce actualmente la Iglesia. Es verdad que ahora mismo hay situaciones muy escandalosas pero por suerte tenemos el Papa Francisco que es ejemplar por su sencillez, su cercanía precisamente a los más marginados en la vida y sociedad... Lo central en el evangelio es el amor, la bondad y la humanidad y en la Iglesia es la religión, la ceremonia, los santos... y mientras eso no se resuelva tendremos procesiones, sacerdotes, ceremonias, templos... Pero no la Iglesia que nació del Evangelio.

Precisamente de ahí el nombre de su libro...

Claro, es 'Evangelios Marginados' porque la iglesia ha marginado el evangelio, ha desplazado del texto, de lo que interesa, de lo que se ve se aprende y se vive. Lo que yo margino es algo que no me sirve. Pues esa impresión es la que da aunque en las iglesias se lea y los sacerdotes expliquen el evangelio, a la gente no le interesa... Hay casos en que sí, pero es demasiado frecuente la situación en la que no les interesa lo que diga el celebrante de la misa.

¿Y cuál sería el motivo de esa falta de fe y de esa pérdida de los valores cristianos?

La Iglesia está muy atrasada. Prácticamente es lo que era cuando yo era niño. La doctrina que enseña, los rituales, las costumbres que transmite... todo eso se ha quedado muy anticuado y en la actualidad la mentalidad de la gente ha cambiado. Desde que era un niño hasta ahora la vida ha cambiado radicalmente pero la Iglesia sigue casi igual. Han cambiado algunas cosas... antes la misa era mirando al altar, en latín... pero son cosas que influyen tan poco en la vida de las personas... y luego hay problema más serio y es que la relación de la Iglesia con el dinero y el poder. Son dos determinantes en la vida, la riqueza y la política, y esa relación no está clara en la iglesia. Hay sacerdotes y religiosos y monjas que viven pobremente pero que probablemente tengan una buena cuenta corriente en el banco... Aunque también hay conventos en los que pasan apuros pero lo normal es que el ser un funcionario de la Iglesia da seguridad al que la tiene. Yo la he tenido muchos años pero me salí de todo eso porque Jesús lo primero que hacía cuando llevaba a los discípulos era «sígueme y abandona todo». El que hacía aquello podía ser discípulo de Jesús. Y no se trata de que todos dejemos el trabajo sino que cada uno siga con su especialidad pero que el espíritu de lo que Jesús determina en el evangelio se viva y eso es lo que no se vive. Porque cuando esos dos factores son determinantes, la riqueza y el poder, en esas condiciones es imposible vivir el Evangelio.

¿Y qué tendría que hacer la Iglesia para que esa percepción fuera distinta?

Vivir el Evangelio. Soy de la opinión de que el clero debería desaparecer. Es decir, no entiendo que se hiciera una carrera y es tener una carrera con la que se tiene garantizado un título que le da dignidad y categoría en la sociedad y le asegura y garantiza una estabilidad económica para el resto de sus días. Mientras estas cosas existan el seguimiento de Jesús y la libertad no se dan. No se es transparente porque el poder y el dinero no permiten serlo. Por ello creo que lo mejor es suprimir el clero y preparar a personas para que estén por un tiempo. Porque para aprender a presidir una Eucaristía eso se aprende en un par de lecciones. No entiendo que los obispos estén viviendo en palacios... Jesús dijo que no tenía una piedra donde poner la cabeza... aquí, ¿qué va a enseñar un señor que vive en un palacio cuando hay tanta gente que no puede pagarse ni un piso?

Y con respecto al papel de la mujer en la Iglesia, ¿qué opinión tiene?

Pues no tendría que haber diferencia ninguna. Bueno, no he utilizado la palabra adecuada. Una cosa es la diferencia y otra la desigualdad. La diferencia es un hecho. Una mujer y un hombre son sexos diferentes y tienen distinta constitución. Pero la igualdad es un derecho y en la igualdad no tiene que haber desigualdades ningunas. Si es que tomamos en serio los derechos humanos, los mismos tiene la mujer que el hombre y no tiene que haber estas desigualdades. No hace mucho busqué en el Derecho Canónico toda la recopilación de leyes y busqué la palabra mujer y usted me puede creer que no existe la palabra mujer en el índice que utiliza el Derecho Canónico. Y es que en gran medida es una derivación del Derecho Romano en el que la mujer, el niño y el esclavo eran los tres grandes colectivos marginales.

"Busqué en el Derecho Canónico toda la recopilación de leyes y busqué la palabra mujer. Y usted me puede creer que no existe la palabra mujer en el índice que utiliza el Derecho Canónico"

Antes ha destacado la suerte de tener al Papa Francisco y creo que recientemente fue a verle porque él le llamó previamente...

En efecto el Papa me ha llamado dos veces. La verdad es que lo tiene complicado y está sufriendo mucho. Me llamó por la tarde en primavera y cuando lo cogí escuché «soy el Papa»... pero como me vio dudoso levantó la voz y ya oí que era él y me di cuenta. Él no quiere que le llamen el Papa sino el padre Jorge Mario y como yo he sido jesuita como él, me llamaba padre José María. Entonces me dijo, «quiero agradecerle lo que ha escrito» y me insistió, «le llamo sobre todo para que pedirle que rece por mí porque lo necesito y le pido que rece». A los pocos días me llamaron para decirme que el Papa me esperaba en la misa de las 7 y fui a Roma y después de la misa estuvimos charlando porque él es muy gracioso y espontáneo y habla con naturalidad.

Supongo que ante esta manera de pensar tendrá muchos opositores...

Siempre he tenido una cosa clara. Yo lo que veo, lo digo. Si me callo cosas es por no crear mayores problemas a terceros. Si cometo una injusticia pues que me metan en la cárcel o me pongan una multa. Si no, yo digo lo que tengo que decir. La salida mía de los jesuitas fue por decisión mía porque vi que creaba muchos problemas y tuve la suerte de encontrar una familia y seguir trabajando.


Antonio Mendoza

 

 

 

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