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J. A. Pagola

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VÍSPERAS DENTRO DE LA EUCARISTÍA DIARIA

 

Magnificat

LUNES

VÍSPERAS: oración del atardecer

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 CANTO DE ENTRADA 

Invoco al Dios Altísimo al Dios que hace tanto por mí,

al Dios que hace tanto por mí.

                 

Salmo 122

¡Levantad a Dios nuestros ojos!.

Que sea esta nuestra actitud ante un  mundo que sólo confía en sus fuerzas, y se ríe de quienes dedican su vida a Dios, en el servicio a los hombres.

 

A ti  levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

 

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

 

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia.

 

Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.

  

GLORIA AL PADRE...

 

 

 

Salmo 111 

 Podemos contemplar en este salmo las perfecciones de Jesús; el que afirmó de sí mismo ser la luz del mundo, brilla en las tinieblas como una luz, porque es justo y compasivo. Pidamos, al rezar este salmo, por la Iglesia y por cada uno de nosotros, para que seamos reflejo de Jesús en nuestra vida.

 

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados s sus enemigos.

 

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

 

GLORIA AL PADRE...

 

 

Cántico    Ef. 1, 3-10

En esta tarde, bendigamos a Dios por las maravillas que ha realizado en nosotros por Cristo, Muerto y Resucitado.

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la

persona de Cristo

con toda clase de bienes

espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

 

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

El tesoro de su gracia,

  sabiduría y prudencia,

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el

misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

 

GLORIA AL PADRE...

 oración colecta del día.

 

proclamación de la 1ª lectura.

 

aclamación al evangelio.

 Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor.

Tu Palabra es eterna, en ella esperaré.

 

proclamación del evangelio.

 

Oración de  fieles

 S/  Con espíritu gozoso, invoquemos a Cristo, fuente de vida para todos los hombres.

 S/ Consérvanos, Señor, en la comunión de tu Iglesia,

 Todos:   y haz que esta Iglesia progrese en tu amor día a día, hacia la plenitud que tú le preparas.

 S/ Que los enfermos, los moribundos y todos los que sufren encuentren luz en tu victoria,

 Todos: y que tu gloriosa resurrección los consuele y fortalezca por nuestra cercanía.

 S/ No permitas, Señor, que tus hijos seamos torpes y necios para creer,

 Todos: aumenta nuestra fe, para que en todo momento te proclamemos vencedor de la muerte.

 S/ Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,

 Todos: y que nuestros hermanos difuntos, que hoy encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu Reino.                                                                                 

S/ Te lo pedimos por JNS.

 

Después de la comunión:                 Magnificat

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,                   

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí;

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo,

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes;

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido

a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su

descendencia por siempre.

Gloria al Padre...    

 Oración final del día.

 Bendición.


MARTES  

VÍSPERAS: oración del atardecer

 En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 CANTO DE ENTRADA

 Este es el día del Señor. Este es el tiempo de la misericordia.

                    

Salmo 137 

El amor y la fidelidad de Dios que escucha y defiende a sus hijos, es un motivo para darle hoy gracias. Este salmo es una invitación universal a la alabanza por la grandeza y la gloria de Dios. El salmista se admira de que un Dios tan grande se ocupe de sus más pequeños y humildes fieles. La ayuda del Señor no se interrumpirá nunca. Confiemos en Él.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario,

daré gracias a tu nombre;

 

por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama;

cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

al escuchar el oráculo de tu boca;

canten los caminos del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

 

Cuando camino entre peligros,

me conservas la vida;

extiendes tu brazo

contra la ira de mi enemigo,

y tu derecha me salva.

 

El Señor completará sus favores conmigo;

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

 

GLORIA AL PADRE...

 

Salmo 20 

Con este salmo cantamos la victoria de Cristo resucitado, que ha vencido el mal. Esta certeza de la victoria de Cristo sobre todo mal, es hoy muy necesaria recordarla en momentos de dificultad, como los nuestros, en que todo parece hundirse. Porque la victoria de Cristo, es nuestra victoria, seguimos adelante.

 

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,

¡y cuánto goza con tu victoria!

Le has concedido el deseo de su corazón,

no le has negado lo que pedían sus labios.

 

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,

 y has puesto en su cabeza una

 corona de oro fino.

 Te pidió vida, y se la has concedido,

 años que se prolongan sin termino.

 Tu victoria ha engrandecido su fama,

  lo has vestido de honor y majestad.

  Has concedido bendiciones incesantes,

  lo colmas de gozo en tu presencia;

  porque el rey confía en el Señor

  y con la gracia del Altísimo no fracasará.

 

Levántate, Señor, con tu fuerza,

y al  son de instrumentos

cantaremos tu poder.

 

 GLORIA AL PADRE...

                          

Cántico            Ap 4, 11; 5, 9  

El triunfo de la Resurrección, que siguió a la cruz, debe dar sentido a todas las luchas y sufrimientos del pueblo de Dios. Con frecuencia nos vemos desconcertados por el mal que nos rodea. Es Cristo quien ilumina el misterio de estos sufrimientos; Él sufrió, pero venció al dolor.

Aclamemos pues, en esta tarde al Señor resucitado.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que

no existía fue creado.

 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua,  

pueblo y nación;

 

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

 

GLORIA AL PADRE...  

 

 

oración colecta del día.

 

proclamación de la 1ª lectura.

 

aclamación al evangelio.

  Que sea tu Palabra semilla de unidad un signo de que llegará

la justicia y la verdad.

 

proclamación del evangelio.

 

Oración de  fieles

  S/  Llenos de gozo, oremos a Cristo, que con su resurrección ha iluminado el mundo entero.

  S/ Señor Jesús, que te hiciste compañero de camino de los discípulos que dudaban de ti,

  TODOS: acompaña también a tu Iglesia que peregrina entre las dificultades e incertidumbres de esta vida.

  S/ Concede, Señor, el espíritu de justicia y de paz a los que gobiernan las naciones,

  TODOS: y ayúdales en su trabajo para que todos podamos vivir según tu ley.

  S/ Señor, Tú que anunciaste la Resurrección a los que vivimos en las tinieblas,

  TODOS:  libra hoy a los prisioneros y oprimidos, y da pan a los hambrientos con nuestra generosidad.

  S/   Tú que experimentaste los dolores de la cruz y ahora estás lleno de gloria,

  TODOS:  acompaña y consuela a los enfermos y líbralos de sus sufrimientos.

S/  Tú, Señor, que con la cruz destruiste nuestra muerte, y nos has merecido el don de la inmortalidad,

  TODOS  concede a nuestros familiares difuntos la vida nueva de tu Reino.

  S/  Te lo pedimos por JNS.

 

  Después de la comunión: Magnificat

 

Oración final del día.

 

bendición.


MIERCOLES  

VÍSPERAS: oración del atardecer

  En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  CANTO DE ENTRADA

  Pueblo que avanzas buscando, la tierra de salvación; (bis)

alza tu ojos al cielo, en él está tu Señor. (bis)

 

Salmo 26, A  

Este salmo es un salmo de confianza, de la confianza que debe vencer todo temor humano. Hagamos nuestra esta oración y, aún en medio de las dificultades que experimentamos, tendremos paz y bienestar en Dios, nuestro Padre.

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

 

Cuando me asaltan los malvados

para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.  

 

Si un ejercito acampa contra mi,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.  

 

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

 

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

 

Él me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca;

 

y así levantaré la cabeza

sobre el enemigo que me cerca;

en su tienda sacrificaré

sacrificios de aclamación;

cantaré y tocaré para el Señor.

 

GLORIA AL PADRE...

 

 Salmo 26, B 

Este salmo describe la situación de un perseguido, abandonado de todos, pero que acude a Dios con plena confianza. Meditamos ahora este canto, que nos ayude en los momentos de dificultad a pasar del temor al abandono confiado, en Dios que nos ama.

 

Escúchame, Señor, que te llamo,

ten piedad, respóndeme.

 

Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”.

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro.

 

No rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio;

no me deseches, no me abandones,

Dios de mi salvación.  

 

  Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

   

 

Señor, enséñame tu camino,

guíame por la senda llana,

porque tengo enemigos.

 

No me entregues a la saña de mi adversario,

porque se levantan contra mí testigos falsos,

que respiran violencia.

 

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

 

Espera en el Señor, sé valiente,

ten animo, espera en el Señor.

 

GLORIA AL PADRE...

                        

Cántico    Flp 2,6-11

Aclamemos en esta tarde a Cristo, que por su misterio pascual, ha merecido ser Señor del mundo para gloria del Padre.

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse

incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.  

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de

Jesús toda rodilla se doble

 

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.

 

GLORIA AL PADRE...

oración colecta del día.

 

 proclamación de la 1ª lectura.

 

aclamación al evangelio.

  Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

 

proclamación del evangelio.

 

Oración de  fieles

  S/ Oremos a Dios Padre que, por la  resurrección de su Hijo Jesucristo, nos ha abierto el camino de la vida eterna.

  S/ Tú que cuando andábamos como ovejas descarriadas, nos has hecho volver a ti, pastor y guardián de nuestras vidas,

  TODOS: consérvanos en la fidelidad al Evangelio, guiados por los obispos de tu Iglesia.

  S/ Acuérdate, Señor, de los huérfanos, de las viudas, de los esposos que viven separados y de todos nuestros hermanos abandonados,

  TODOS: y no permitas que vivan en la soledad, ya que fueron reconciliados por Cristo.

  S/ Tú que recibiste pleno poder en el cielo y en la tierra para ser testigo de la verdad,

  TODOS: guarda en tu verdad a quienes nos gobiernan.

S/ Te rogamos, Señor, por los que viven en el mundo

TODOS:  y por los que han salido ya de él, con la esperanza de la resurrección.

  S/ Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

Después de la comunión: Magnificat

 

Oración final del día.

 

Bendición.  


JUEVES  

VÍSPERAS: oración del atardecer

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  CANTO DE ENTRADA  

Me invocará y lo escucharé, lo defenderé, lo glorificaré.

Lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación.  

 

Salmo 29 

Nuestra naturaleza mortal nos lleva a la muerte; nuestra debilidad moral, nos conduce al pecado; pero Dios nos salva, tanto de la muerte del cuerpo como de la debilidad del pecado. En esta hora en que nuestros cuerpos se sienten cansados por el trabajo del día y experimentamos nuestra debilidad, demos gracias a Dios, pues con su fuerza nos hace revivir, dándonos esperanza de eternidad y fuerza para vencer el mal.

 

Te ensalzaré, Señor, porque me has

librado y no has dejado que mis enemigos

se rían de mí.

 

Señor, Dios mío, a ti grité,

y tú me sanaste.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

 

Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante;

su bondad de por vida;

al atardecer nos visita el llanto;

por la mañana, el júbilo.  

 

Yo pensaba muy seguro:

“No vacilaré jamás”

Tu bondad, Señor, me aseguraba

el honor y la fuerza;  

 

pero escondiste tu rostro,

y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,

supliqué a mi Dios:

“¿Qué ganas con mi muerte,

con que yo baje a la fosa?

 

¿Te va a dar gracias el polvo,

o va a proclamar tu lealtad?

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

Señor, socórreme.”

 

Cambiaste mi luto en danzas,

me desataste el sayal y me

has vestido de fiesta;

te cantaré mi alma sin callarse.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

 

GLORIA AL PADRE...

 

   

Salmo 138, A 

Este salmo es una bella oración para poner toda nuestra existencia en manos de Dios, incluso en los momentos difíciles en los que parece que todo se viene abajo. Desde siempre Dios nos conoce. Ninguna de nuestras acciones o pensamientos se escapan a su mirada. En este final de jornada, entreguémonos a Dios, seguros de que nos conoce y nos ama.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces;

me conoces cuando me siento o me levanto,

de lejos penetras mis pensamientos;

distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares.

 

No ha llegado la palabra a mi lengua,

y ya, Señor, te la sabes toda.

Me estrechas detrás y delante,

me cubres con tu palma.

Tanto saber me sobrepasa,

es sublime, y no la abarco.

   

¿Adónde iré lejos de tu aliento,

adónde escaparé de tu mirada?

Si escalo el cielo, allí estás tú;

si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

  si vuelo hasta el margen de la aurora,

si emigro hasta el confín del mar,

allí me alcanzará tu izquierda,

me agarrará tu derecha.

 

Si digo: ”Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí”, ni la tiniebla es oscura para ti,

la noche es clara como el día.

 

GLORIA AL PADRE...  

 

 

Cántico     Ap 15, 3-4  

Adoremos en esta tarde a nuestro Dios, con este cántico. Si ahora para ser fieles se nos exige la fe, vendrá un día en que, con la plena alegría de la visión, podremos verificar lo que ahora confesamos sólo a oscuras.

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡Oh Rey de los siglos!

   

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?  

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

 

GLORIA AL PADRE...  

 

 

oración colecta del día.

 

 proclamación de la 1ª lectura.

 

aclamación al evangelio.

En Dios pongo mi esperanza y confío en su Palabra.

 

proclamación del evangelio.

 

Oración de  fieles

  S/ Oremos alegres a Cristo, que con su resurrección dio  vida a todos los hombres.

  S/ Te rogamos, Señor, por tu Iglesia extendida por todo el mundo,

  TODOS:  santifícala y haz que cumpla su misión de llevar tu Reino a todos los hombres.

  S/  Te pedimos por los hambrientos y por los que están tristes, por los enfermos, los oprimidos y los desterrados,

  TODOS:  dales, Señor, ayuda y consuelo.

  S/  Te pedimos por los que se han apartado de ti por el error o por el pecado:

  TODOS:  que obtengan la gracia del perdón y el don de una vida nueva.

  S/ Sé misericordioso, Señor, con todos los difuntos,

  TODOS: y admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

  S/ Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

Después de la comunión: Magnificat

 

Oración final del día.

 

bendición.  


VIERNES   

VÍSPERAS: oración del atardecer

  En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  CANTO DE ENTRADA

Perdóname, Señor, y olvida mis errores

que yo quiero cambiar mis equivocaciones.

                   

Salmo 15  

Este salmo es una profesión de fe total y una entrega exclusiva al único Dios verdadero, hecha por el salmista que vive en un ambiente de confusión religiosa. Hagamos nuestra esta fe y esta entrega a Dios, ya que vivimos, como el salmista en ambientes de indiferencia. Como  Jesús seremos salvados de la muerte y   experimentaremos la salvación definitiva.

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.

Los dioses y señores de la tierra

no me satisfacen.

 

Multiplican las estatuas

de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios.

 

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano;

me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

 

GLORIA AL PADRE...

 

 

SALMO 114

Este salmo es la acción de gracias de un fiel a quien Dios libró de un grave peligro. Expresemos esta tarde, nuestra total confianza en el poder de Dios que da sentido a nuestras vidas.

 

Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante,

porque inclina su oído hacia mí

el día que lo invoco.

 

Me envolvían redes de muerte,

me alcanzaron los lazos del Abismo,

caí en tristeza y angustia.

Invoqué el nombre del Señor:

“Señor, salva mi vida”.  

 

El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;  

 

el Señor guarda a los sencillos;

estando yo sin fuerzas me salvó.

 

Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo;

arrancó mi alma de la muerte,

mis ojos de las lagrimas,

mis pies de la caída.

 

Caminaré en presencia del Señor

en el país de la vida.

 

GLORIA AL PADRE...

 

                         

Cántico          Col 1, 12-20  

En esta tarde, demos gracias al Padre, que en Cristo, nos ha llenado de toda clase de bienes.

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio

de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino  

de su Hijo querido,  

por cuya sangre hemos recibido la redención,  

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

 

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones,

Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.  

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo:

de la Iglesia.

 

Él es el principio, el primogénito

de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que

residiera toda la plenitud.

 

Y por él quiso reconciliar

consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

GLORIA AL PADRE...

 

 

Oración colecta del día.

 

proclamación de la 1ª lectura.

 

aclamación al evangelio.  

Mi alma espera en el Señor, mi alma espera en su Palabra;

mi alma aguarda al Señor, porque en él está la salvación.

 

proclamación del evangelio.

 

Oración de  fieles

S/ Acudamos a Cristo, camino, verdad y vida, presentándole nuestras peticiones.

  S/ Mira, Señor, a los cristianos de todas las confesiones,

  TODOS: y haz que tu Espíritu nos congregue en la unidad.

  S/ Sé tú mismo, Señor, nuestra alegría, la que nadie puede quitarnos,

  TODOS:  y ayúdanos, para que alejados de toda tristeza, tengamos hambre de poseer tu vida eterna.

S/ Tú que preparaste a la orilla del mar pan y pescado para los discípulos,

  TODOS: no permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.

S/ Admite en tu Reino a todos los difuntos,

TODOS:  para que se alegren eternamente con la Virgen María y con todos los santos.

  S/ Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

  

Después de la comunión: Magnificat

 

Oración final del día.

 

bendición.

 


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