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CAPITULO III

 

EL MOVIMIENTO LITÚRGICO

Y EL VATICANO II

 

 

 

Indice

 

El Movimiento Litúrgico y el Vaticano II:

 

El Movimiento Litúrgico:

El retorno a la liturgia

La pastoral litúrgica

La ciencia litúrgica

Los escritos de Pío X y de Pío XII

La Constitución Sacrosanctum Concilium:

Temas polémicos

Temas fundamentales:

• ¿Qué es la liturgia de la Iglesia?

• Formación litúrgica

• La Palabra de Dios

Vacíos de la constitución

Última etapa: el postconcilio:

• Los nuevos libros litúrgicos

• Documentos del magisterio

• Situación de la liturgia en el postconcilio

• Corrientes de opinión:

La desacralización

Fe y sacramento

Celebraciones festivas

Adaptación litúrgica

Liturgia y ciencias humanas

Los movimientos de oración

Creatividad litúrgica

La Liturgia del mañana

Tradición y progreso en liturgia:

• Línea de conservación

• Línea de progreso

• Papel de la asamblea

Cuestionario


8. El Movimiento Litúrgico y el Vaticano II

 

El ámbito socio-cultural de nuestro siglo es la consecuencia de los siglos anteriores. La situación, al comienzo del Concilio no era ideal para la misión de la Iglesia. Por eso el Concilio se propone, entre otras fines, "acrecentar de día en día entre los fieles la vida cristiana y adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio " (SC 1).

Este capítulo 8 lo vamos a dividir en dos grandes apartados:

el movimiento litúrgico y el Concilio Vaticano II.

Analizaremos también, el postconcilio.

 

a) El Movimiento Litúrgico

El movimiento litúrgico tiene su origen en Guéranger. Fue monje benedictino, fundador y primer abad de Solesmes (1805-1875). Su empeño por volver a la liturgia romana fue producto del querer ir a las fuentes. No llegó a tanto porque no se habían descubierto y analizado todavía los textos más primitivos. Se quedó en el rito romano y no el original rito romano sino el rito romano con las adherencias del rito franco-germánico. Como todo inicio tuvo sus aciertos y deficiencias, pero hizo volver los ojos a tres realidades mal comprendidas y/o vividas en aquella época: la liturgia, la Iglesia y la Biblia.

Le damos importancia a este Movimiento porque es el que preparó e hizo posible que la primera Constitución del Concilio Vaticano II fuese sobre la Liturgia. Lo habían preparado y estaba bastante aceptado por la Iglesia.

El movimiento litúrgico, que va desde principios del siglo hasta el concilio Vaticano II, trabajó estos puntos y, al mismo tiempo, dio como frutos, los escritos de los papas Pío X y Pío XII:

• el origen de la liturgia,

• la pastoral litúrgica,

• la ciencia litúrgica y

• los escritos de Pío X y de Pío XII.

Veámoslos a continuación.

 

1.- El retorno a la liturgia

En el siglo XIX los fieles durante las celebraciones litúrgicas rezaban sus devociones: bien el rosario, bien alguna novena, etc. La palabra de Dios y el misterio pascual cuya actualización se estaba realizando eran totalmente desconocidos. La vida litúrgica iba por su sitio y la vida espiritual de los fieles por otro. Por otra parte, los estudios de la liturgia estaban completamente atrofiados. Su máxima preocupación era la mera ejecución de los ritos, cuyo significado se había perdido.

Por ello el primer objetivo que se propusieron los autores del Movimiento Litúrgico fue volver a la liturgia, volver a las fuentes de la liturgia.

Guéranger repetía en la introducción de uno de sus libros "Si este nuestro libro, llamando la atención a los que tienen la misión de velar sobre las iglesias, contribuyese, aunque fuera poquísimo, a frenar abusos muy grandes y a preparar, de algún modo, un retorno a los principios válidos, en todo siglo, en materia litúrgica, ¿seria el nuestro un crimen tan grande?".

Todas sus publicaciones tuvieron un objetivo claro, "el principal objetivo del libro es el de iniciar a los más jóvenes de nuestros hermanos (benedictinos) en el estudio de los misterios del culto divino y de la oración: dos cosas que deben constituir el principal alimento de su vida".

Nadie quiere marginar el rosario, ni el Vía Crucis, ni las novenas, etc., pero sí situarlas en su sitio. Lo central y lo original es la actualización de la salvación. El mandato del Señor: "Haced esto en, memoria mía" no es para rezar el rosario, y demás devociones, sino celebrar su memorial o vivir su memorial.

Este objetivo de Guéranger debe ser todavía objetivo de muchas de nuestras comunidades parroquiales. Las devociones son lo subjetivo, algo que hemos "inventado" nosotros los hombres. La Liturgia es lo objetivo, algo "inventado" y dado por Dios. En las devociones somos nosotros los principales protagonistas. En la liturgia es Dios el principal protagonista. En las devociones, se puede decir, que "la escucha" de Dios depende de nosotros o de nuestros méritos. En la celebración litúrgica, la "escucha" de Dios depende de su Hijo Jesús, es Él quien ora al Padre por nosotros y con nosotros y en nosotros. Digamos para entendernos que es mucho más "seguro" una celebración litúrgica, que una devoción.

Todas estas razones hay que entenderlas bien. He puesto palabras entre comillas. Lo cual quiere decir que no tienen su significado, que hay que entenderlas en su contexto.

Para hablar de la pastoral litúrgica de esta época tenemos que citar a su gran impulsor: Lamberto Beuadin (1873-1960), sacerdote dedicado al mundo obrero, que entró en la orden benedictina.

Las propuestas pastorales de Beaudin se concretan en estas propuestas:

La devoción, la piedad y la vida cristiana debían inspirarse en la liturgia. Para ello, era necesario promover la participación de los fieles en la liturgia. Es la vuelta a la liturgia.

Difundir la traducción del misal, para que las oraciones de los fieles fuesen las oraciones litúrgicas, que son más objetivas. Y, como consecuencia, dejar de hacer novenas en misa y llenar ese "vacío" con la misa misma.

Recuperar en el hogar las vísperas, la bendición de la mesa, oraciones en los tiempos litúrgicos. Es decir, hacer que el espíritu litúrgico penetre en las manifestaciones religiosas del pueblo cristiano.

Promocionar el canto gregoriano, según las orientaciones de Pío X. El Papa había escrito un documento el año 1903 en orden a renovar la música religiosa. Para ello, proponía restaurar el canto gregoriano. Por este documento del Papa saben nuestros mayores el gregoriano.

Organizar retiros para los responsables parroquiales de la pastoral litúrgica. No se puede hacer ninguna renovación, si los responsables quedan fuera. El Concilio Vaticano II aceptó este norma pastoral en su n. 19.

Las dos guerras mundiales paralizaron el movimiento litúrgico, pero posteriormente prosiguió con fuerza.

Ahora bien, no todo fue un camino de rosas en la difusión del Movimiento Litúrgico. Tuvo sus problemas y sus crisis. Los dos problemas o crisis de crecimiento que tuvo el movimiento litúrgico entre sus miembros fueron:

Relación entre liturgia y espiritualidad. El problema se suscitó por distintas ideas que tenían unos y otros sobre lo que es la liturgia. 

Para unos, y aún hoy día, la liturgia era el mundo ceremonial, el rostro exterior de las celebraciones. Por tanto, la liturgia debía ocupar un segundo o tercer plano en la vida cristiana. Para otros, la liturgia era la oración del Cuerpo de Cristo y, al mismo tiempo, la presencia privilegiada de la obra salvadora de Dios. Por tanto, los fieles han de vivir y personalizar la obra de Dios que actualiza la liturgia.

Como fruto de esta discusión se dio más valor al aspecto comunitario y a lo objetivo, que a lo individual y subjetivo de las celebraciones litúrgicas.

Relación entre liturgia y compromiso cristiano. El año 1909 se celebró el Congreso de Malinas. En él se reunieron expertos en liturgia y sacerdotes dedicados al ministerio en medios rurales, urbanos, en barriadas, sacerdotes dedicados en la Acción Católica y en movimientos especializados. Naturalmente, apareció el deseo de una mayor inserción de los valores de la sociedad en la liturgia y una mayor acomodación de la liturgia a la nueva situación europea, así como en los países de misión. Entre las propuestas concretas fue el problema de la lengua litúrgica. Pidieron con insistencia la entrada de la lengua del pueblo en la liturgia, aunque insistieran más en ello para los países de misión.

3. La ciencia litúrgica

El movimiento litúrgico, no sólo se preocupó de la pastoral, sino que se centró en la ciencia litúrgica, en la historia y en la teología de la liturgia.

- Investigación histórica. Se investigaron los orígenes del culto cristiano, la historia de la misa y del breviario, los textos antiguos, las oraciones de la misa, etc. Se hicieron las primeras ediciones críticas de la Tradición Apostólica de Hipólito y del canon de la misa. Fueron principalmente autores franceses y alemanes los que se distinguieron en este trabajo de investigación. La colaboración de estos investigadores al Vaticano II y al post-concilio fue amplia y decisiva para la reforma de la liturgia. En este campo se distinguieron los franceses.

- Estudio teológico de la liturgia. La teología comprendía también la espiritualidad y la pastoral de la liturgia. En este punto no podemos dejar de citar a Odo Casel. Fue el que investigó y divulgó el misterio y su actualización en la liturgia. Para no citar nombres, digamos que la teología fue más estudiada en Alemania. El año 1951 se unieron en congresos todos estudiosos, tanto historiadores como teólogos y prepararon las bases de la futura constitución litúrgica del Vaticano II. Crearon en la Iglesia una mentalidad y un espíritu de equipo. Por ello la Constitución "Sacrosanctum Concihum " fue el primer documento que salió del Vaticano II.

 

4. Los escritos de Pío X y de Pío XII

Son los dos papas que se distinguieron por la renovación litúrgica.

- Pío X. Papa entre 1903 y 1914, a los tres meses de su elección publicó el Motu propio (Se llama Motu propio al documento por el que el Papa regula alguna iniciativa o algún aspecto particular de la vida de la Iglesia.) "Tra le sollicitudine" para renovar la música religiosa y restaurar el canto gregoriano. 

A los dos años el decreto (Decreto: Son los documentos conciliares que desarrollan y aplican concretamente lo ya formulado en las constituciones.) "Sacra Tridentina Synodus" para fomentar la comunión frecuente; el año 1910 el decreto para admitir a los niños a la comunión eucarística. 

Al año siguiente la constitución apostólica (Constitución Apostólica: Reciben este nombre los documento fundamentales de un Concilio.) sobre la reforma del breviario y la revalorización de la liturgia dominical; y, por fin , el año 1913 el Motu propio que inspiraba un nuevo plan de reforma del año litúrgico y del breviario.

Resumiendo las tres líneas claras que aparecen en el magisterio litúrgico de Pío X son:

- la renovación de la música sagrada con el principio válido hoy día de "no hay que cantar y orar durante la misa, sino cantar y orar la misa ";

- el acercar a los fieles la munión eucarística; y 

- la reforma del año litúrgico y del breviario.

- Pío XII. Papa entre 1939 y 1958, tuvo una actividad grande en materia litúrgica. 

Enumeramos: la Instrucción (Instrucción: Son documentos que tienen el respaldo de una Congregación de la Curia romana. Por último Exhortación apostólica es el documento que el Papa escribe a la terminación de un Sínodo de obispos.) sobre la formación del clero en el Oficio Divino; la facultad dada a los sacerdotes, en algunos casos, para confirmar; la publicación de rituales bilingües; el determinar las fórmulas de la ordenación del diaconado, presbiterado y episcopado; la reforma de la vigilia pascual; la reforma del ayuno eucarístico; la introducción de misas vespertinas; la reforma de la Semana Santa; leccionarios bilingües, la renovación de la música sagrada; y, sobre todo, la publicación de la encíclica (Encíclica: Es una carta pastoral del Papa dirigida a la Iglesia Universal.) Mediator Dei (1947), con la cual se aceptaba plenamente el movimiento litúrgico a nivel oficial.

En la encíclica Mediator Dei presenta, por primera vez, el magisterio una doctrina litúrgica completa y estructurada. Es el avance de la constitución del Concilio Vaticano II sobre la liturgia. Destacamos estos tres contenidos fundamentales:

Naturaleza de la liturgia: La liturgia es el culto público integral del Cuerpo de Cristo, de la cabeza y de los miembros y, al mismo tiempo, es la presencia privilegiada de Cristo sacerdote.

El aspecto interno de la liturgia. El subrayado fundamental de la dimensión interior de la liturgia: "se equivocan por completo los que consideran la liturgia como sólo el lado externo y sensible del culto divino, o como ceremonial decorativo; y no se equivocan menos los que piensan que la liturgia es el conjunto de leyes y preceptos con que la jerarquía eclesiástica configura y ordena los ritos".

El equilibrio entre liturgia y espiritualidad. Equilibrio entre los que afirmaban que todo es liturgia o que todo tiene que ser liturgia y entre los que minusvaloraban la liturgia, equilibrio entre lo subjetivo y lo objetivo; entre lo comunitario y el individualismo; entre progresismo y conservadurismo. Del fomento de la participación y de las misas llamadas comunitarias se pasó a cuestionar la misa celebrada sin pueblo. De la valoración del culto de la Iglesia se pasó a marginar y censurar las devociones, las prácticas ascéticas, los ejercicios espirituales, así como el culto al Santísimo Sacramento.

Esta encíclica tiene también algunas lagunas, que se han desarrollado y perfeccionado. Notemos algunas lagunas:

El sacerdocio de los fieles. La ausencia de la doctrina sobre el sacerdocio de los fieles, que es el fundamento de la participación litúrgica.

Fuerza de los símbolos. Una teología inacabada y extrínseca acerca de los signos simbólicos con los que se celebra la liturgia: Se afirma que los símbolos litúrgicos estimulan y adornan el culto.

 Lex orandi lex credendi (Axioma que significa: la oración es norma de fe. Se ora lo que se cree. Por tanto, lo que decimos en la oración es la norma o ley para la fe.). Una comprensión parcial o un planteamiento distinto de esta verdad. Lo tomaba como sólo reflejo de la fe de la Iglesia y no como maduración de la fe, porque se ora según se cree y también se cree según se ora.

El año litúrgico. La presentación del año litúrgico es algo ambigua, juega entre el sentido moralizador y el sentido de actualización.

Por último citamos las palabras de Pío XII a los participantes del Congreso de Asís, congreso internacional de pastoral litúrgica: "El movimiento litúrgico aparece como un signo de las disposiciones providenciales de Dios sobre el tiempo presente (signo de los tiempos), como un paso del Espíritu Santo en su Iglesia, para acercar ante todo a los hombres a los misterios de la fe y a las riquezas de la gracia, que corren de la participación activa de los fieles en la vida litúrgica ".

 

b) La Constitución Sacrosanctum Concilium

La constitución, después de un prólogo, aborda en el primer capítulo los principios fundamentales de la liturgia. Es el más largo e importante. Lleva el título siguiente: "Principios generales para la reforma y fomento de la sagrada liturgia ". 

Son los principios y los fundamentos que hay que tener en cuenta para hablar algo de liturgia, es el "abc" de la liturgia. Sin esto no sabremos nada de liturgia. Cada capítulo está dividido en apartados. Y cada apartado en números. Pues bien, de este primer capítulo destacamos el primer apartado, los números del 5 al 13 que tratan de los aspectos doctrinales de la liturgia. En cierto modo son el núcleo de toda la constitución. Se recogen los resultados de las investigaciones teológicas sobre la naturaleza de la liturgia y se insiste en su importancia para la vida de la Iglesia.

Los siguientes capítulos tratan estos temas: necesidad de promover la educación litúrgica y la participación activa, la reforma de la sagrada liturgia, el fomento de la vida litúrgica en las diócesis y en las parroquias, la Eucaristía, los demás sacramentos y los sacramentales, el oficio divino, el año litúrgico, la música sagrada, el arte y los objetos sagrados.

Está estructurada en dos partes: principios doctrinales y normas prácticas. Este esquema: principios-praxis responde al esquema teología-celebración, es decir, a la esencia de la teología litúrgica. La liturgia celebra lo que se cree. Para entendernos podemos afirmar que en la liturgia se manifiesta lo que se vive. Y así la manifestación está intrínsecamente unida a la vivencia. La teología litúrgica no es especulación, no es algo que se produce en la inteligencia. Es teología que exige celebración y/o celebración que exige teología.

Si en la celebración se margina la teología, se cae en el rubricismo o en la inventiva arbitraria. Y si en la teología litúrgica se margina la celebración, se esteriliza el pensamiento y se pierde en sí mismo. Es decir, no se puede celebrar sin conocer el contenido de la celebración y/o no se puede conocer la teología litúrgica sin celebrar. La teología litúrgica es teología practica.

Esto, en concreto, supone que al preparar la celebración debo estudiar analizar y vivir el contenido de la celebración. Y al celebrar debo tener en cuenta el contenido analizado y vivido.

Este esquema principios-praxis se orienta, en la Constitución del concilio, a revisar la teología y la celebración de la liturgia, para así conseguir una mejor participación de los fieles. Revisar-participar es, por tanto, otra constante del todo el documento conciliar. Por ello, colocó en un primer plano la pastoral litúrgica.

El análisis del documento lo haremos de la siguiente manera: vemos los temas polémicos, los temas de largo alcance y, por contraste, los vacíos de dicha Constitución.


1 Temas polémicos

• Facultades de los obispos.

PRINCIPIO: La liturgia es la manifestación de la fe de la Iglesia. Luego es competencia de la Iglesia. De los que tienen el ministerio de la autoridad. Esta autoridad es colegial.

PRAXIS: El Vaticano II mantuvo la dirección de la liturgia en manos de la Santa Sede y, a la vez, en manos de las conferencias episcopales y el obispo diocesano (SC 22). Recordando la historia, se ve que la antigua disciplina hasta Trento condujo a la anarquía y el período posterior a Trento, totalmente centralizado, condujo al rubricismo.

PUNTO POLÉMICA: Descentralización, pues, moderada o centralización compartida. En este equilibrio es difícil mantenerse, lo cual ha dado lugar a discusiones. Hoy día, todos los textos creados por las distintas conferencias episcopales deben recibir el visto bueno de Roma. Lo cual ya es complicado.

 

• Adaptación de la liturgia.

PRINCIPIO: "los textos deben resplandecer con una noble sencillez, han de ser claros por su brevedad... adaptados a la capacidad de los fieles y por lo general no deben necesitar de muchas explicaciones" (SC 34; Cf. SC 21). Es decir, hay que adaptar los textos a la capacidad de los fieles.

PRAXIS: se admiten dos tipos de adaptaciones: ordinarias y extraordinarias.

Las ordinarias son las que dicen los rituales. Las pueden hacer las Conferencias episcopales y los Obispos. (Edad de la confirmación, determinar los signos penitenciales en la absolución colectiva). Son las adaptaciones acomodadas a las necesidades de cada región (SC 38, Cf. SC 63b y 77).

Las extraordinarias son más profundas. Para ello es necesario estudiarlas y plantearlas a la Santa Sede. Son adaptaciones que se pueden admitir en la liturgia porque son fruto de la acción de las tradiciones y el espíritu de cada pueblo (SC 40).

PUNTO POLÉMICO: En principio algunos lo entendieron racionalmente y convirtieron la celebración en algo racional. Y han dado lugar a celebraciones descuidadas en su riqueza ritual, descuidadas en simbología. Con pretensiones de claridad ha habido celebraciones didácticas y moralizantes. Es decir, han convertido la misa en una clase de enseñanza o en un puro compromiso. La liturgia es ante todo, celebración simbólica; por eso, no tanto se entiende o se explica cuanto se percibe, no tanto es didáctica y moralizante cuanto celebratva. Esto quiere decir que, lo primero es sentirse salvados y celebrarlo agradecidos, después habrá que explicar algunas cosas y ver la unión con la vida de compromiso, pero sin anteponer una cosa a la otra.

 

• Las lenguas vernáculas.

PRINCIPIO: La participación del pueblo de Dios por ser pueblo santo y sacerdotal.

PRAXIS: Sobre este tema Juan XXIII en vísperas del Concilio publicó la constitución apostólica Veterum sapientia, sobre el uso del latín. Imponía silencio a la "campañas" contra el latín en la liturgia.

PUNTO POLÉMICO: El concilio reconoció el latín como lengua litúrgica, con algunas pequeñas cosas en lengua vernácula (SC 36; Cf. 54 y 101). Estas decisiones fueron para unos tímidas, otros se aferraron al latín, mientras otros lo eliminaron. Hoy día se ha superado totalmente.

 

• La concelebración.

PRINCIPIO: La concelebración eucarística manifiesta adecuadamente y realiza la unidad del sacerdocio (SC 57).

Praxis: El concilio posibilitó la concelebración en determinados días y aun asiduamente con permiso del ordinario.

PUNTO POLÉMICO: Fue uno de los temas más discutidos. Muchos se opusieron porque contrastaba con su apego devocional a la celebración particular.

 

• La comunión bajo las dos especies.

PRINCIPIO: Es la participación más perfecta en la misa.

PRAXIS: Pero, el concilio lo dejó en manos de la sede apostólica.

PUNTO POLÉMICO. Tema ampliamente debatido. Al Obispo diocesano corresponde juzgar sobre la oportunidad de la puesta en práctica.

Estos puntos polémicos se irán abriendo y aclarando en los años posteriores al Concilio.

 

2. Temas fundamentales

Los siguientes puntos, sin restar importancia a los anteriores, los consideramos fundamentales. Son, en concreto éstos: qué es la liturgia, es decir, cuál es la naturaleza de la liturgia, la formación del clero y del pueblo, y la revalorización de la palabra de Dios

a)  Qué es la liturgia

Resumen en puntos.

* Recuerda que Cristo, en su misterio pascual, es la plenitud de la historia salvífica.

* Esta acción de Cristo salvador se prolonga en la historia por medio del sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida litúrgica.

* Para realizar en la historia esta obra salvadora, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica.

* La salvación de Cristo, por tanto, llega al hombre de este mundo por los signos simbólicos de la liturgia.

* En ellos (signos simbólicos) se establece el diálogo, la alianza de salvación entre Dios y su pueblo.

* La salvación es santificación del hombre y glorificación de Dios.

* Por esto la liturgia terrena es la salvación del hombre y de la glorificación de Dios por el hombre. Un "avance" de la liturgia eterna. (SC 5-9).

 

Conclusiones de esta catequesis:

* Por ello la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza (S C 10).

* El valor objetivo de la liturgia exige la coherencia subjetiva de los participantes con la liturgia (SC 11l).

* La liturgia no se basta a sí misma. Requiere la evangelización, la catequesis, la conversión constante, la práctica de la vida cristiana, el apostolado, el testimonio (SC 9).

* Además, cada cristiano necesita de la oración en privado (SC 12).

* Y recomienda los ejercicios piadosos, pero que sean coherentes con la liturgia, se deriven de ella y a ella conduzcan, ya que la acción litúrgica está muy por encima de ellas (SC 13).

 

Puntos de discusión

Unas veces, se da primacía a la evangelización. Otras, al compromiso, a las obras, en contraposición a lo no útil, a lo gratuito, el acto de fe, que es necesariamente sacramental. Todavía no está asumida por todos la relación entre liturgia compromiso. La relación entre liturgia y evangelización y compromiso se abordó, en el congreso de Malinas. Pero allí solamente se hizo iniciar. No se profundizó, ni se sacaron todas las consecuencias. Pablo VI presentó unas orientaciones de solución en su encíclica "Evangelii Nuntiandi".

Otro punto de discusión ha sido el acusado individualismo espiritualista, fruto de toda la historia. Este individualismo está todavía muy metido en muchos dé nuestros fieles, que no han recibido una formación litúrgica seria. Han visto cambios, han aceptado los cambios, tal vez obligados, pero no saben la razón de los cambios. Y como han vivido toda la vida en su piedad algo individualista, no admiten fácilmente las razones del cambio, lo soportan. Soportan el celebrar todo en comunidad.

 

b) Formación litúrgica

Todo lo dicho en el punto anterior necesita ser descubierto y conocido, necesita de la formación para poder participar activamente en la liturgia. Es decir, esto no ocurrirá si "antes los pastores y fieles no se imbuyen totalmente en el espíritu y la fuerza de la liturgia" (SC 14).

Como consecuencia de ello, el Concilio aborda la formación (SC 15). La formación litúrgica ha de comprender la teología, la historia, la pastoral, la espiritualidad y el derecho de la liturgia (SC 16).

Ahora bien, esta formación no es sólo conocimiento y ciencia, necesita experiencia o, como lo llama el concilio, se necesita "iniciación" de tal forma que la vida esté totalmente informada de espíritu litúrgico (SC 17).

 

c) La Palabra de Dios.

Desde los primeros números, la constitución afirma que la Iglesia, desde el comienzo, ha hecho presente la salvación leyendo en la Escritura cuanto se refiere a Cristo (SC 6). Afirma también la presencia de Cristo en la Palabra (SC 7 y 33).

Esta presencia salvadora de la Palabra no se yuxtapone a la presencia salvadora que obra en el sacramento, sino que están "tan íntimamente unidas entre sí que forman un acto de culto" (SC 56).

Como consecuencia de ello, expuso unas normas: enriquecer el Leccionario, recuperar la homilía y fomentar las celebraciones de la Palabra (SC 35, &1; 35, &2; 35, &4; 51 y 52).

 

3. Vacíos de la constitución

Llamamos vacíos a puntos que no han sido tratados con la amplitud que se merecen, puntos que tenían que haber sido analizados con más detenimiento. Puntos que hoy día se han profundizado más, como es natural.

He aquí tres.

El sacerdocio de los fieles. Aunque la constitución gira en torno a la participación de los fieles en la liturgia, no desarrolla el fundamento de esa participación: el sacerdocio de los fieles. Sólo alude a ella (SC 14). Lo ampliará la LG 11.

El año litúrgico. Se presenta el domingo como el día del Señor y como el eje del año litúrgico (SC 102. 106). Pero sobre la presencia de los misterios de la vida de Cristo en las celebraciones se afirma poca cosa. Por otra parte, los tiempos fuertes, exceptuando la cuaresma, apenas son tomados en consideración (SC 109-110).

La música. No se dio el relieve que tiene la música como acción y actividad simbólica fundamental en la liturgia. Se dice bien poco sobre lo que se debe cantar en las celebraciones. Enuncia el principio y poco más (SC 112). Pablo VI afirmaba que el tema del canto requiere un amplia reflexión. Muchas veces se monta "otra liturgia" con los cantos sobre la liturgia. El ejemplo más claro es el de las bodas. ¿Qué tendrán que ver las marchas de Mendelsson y la nupcial con el sentido del matrimonio cristiano y con los textos?


Ultima etapa histórica: el post-concilio

Al año de la promulgación de la Sacrosanctum Concilium, antes de terminar el Concilio, Pablo VI creó en 1964 el organismo encargado para llevar adelante el proyecto del Vaticano II en liturgia. Se llamó el Consilium. Su misión era triple:

1.- orientar la puesta en práctica de la constitución litúrgica,

2.- preparar los nuevos libros litúrgicos y

3.- promover las experiencias requeridas.

En esta parte veremos algo de los nuevos libros litúrgicos y algunos documentos. Por último, analizaremos la situación y las corrientes de opinión en esta época post-conciliar.

 

1. Los nuevos libros litúrgicos

En diez años se prepararon casi todos los libros litúrgicos del Vaticano II. No todos: por ejemplo, el Ritual del matrimonio renovado ha sido publicado en marzo del año 1996. Todo esto fue posible gracias a los estudios promovidos por los miembros del movimiento litúrgico. En el trabajo llevado a cabo se recogió lo mejor de la tradición para acercarlo a la Iglesia de hoy.

Estos libros fueron: el Misal, las Plegarias Eucarísticas, los Leccionarios, los demás Rituales y la Liturgia de las Horas. Van precedidos de introducciones que condensan la teología, la espiritualidad, la acción pastoral y la normativa de las celebraciones. Son de destacar la introducción al Misal y el Leccionario. La introducción del Misal se cita con las siglas IGMR (Ordenación es la palabra que traduce a la latina Institutio. No sólo implica ordenación de la celebración, sino también una educación litúrgica. Por eso en las siglas aparece la primera letra la I. (General del Misal Romano) y la del Leccionario OLM (Ordenación de la Lecturas de la Misa). Los tenemos en el Misal que usa el sacerdote en el altar y en las nuevas ediciones de los Leccionarios.

Pablo VI decía que son "una nueva pedagogía espiritual nacida del concilio. Son una gran novedad. Y nosotros no debemos dudar de hacernos primero discípulos y después continuadores de la escuela de oración que ha de comenzar" con su puesta en práctica y asimilación. Los libros son los grandes educadores de sacerdotes y fieles, cuando estos los acogen y asimilan. No se puede hablar ni celebrar un sacramento sin haberlos estudiado y asimilado.

 

2. Documentos del magisterio

Los clasificamos de esta manera: Alocuciones de Pablo VI a los miembros del Consilium; documentos para la adecuada aplicación de la constitución litúrgica y algunos documentos sobre la Eucaristía. Sin querer nombrarlos todos daremos algunas ideas que abordan dichos documentos (Todos estos documentos están hoy día recogidos y publicados en un libro llamado Enchiridion. Preparados por Andrés Pardo y publicados por la Editorial Regina, Barcelona, 1992.) 

Alocuciones de Pablo VI a los miembros del Consilium. Destacan las cualidades y el espíritu que han de tener los miembros del Consilium para la tarea del post-concilio: sentido de lo sagrado y experiencia litúrgica; percibir las riquezas de la tradición; conocimiento de la lex credendi, para se refleje en la lex orandi; sensibilidad humana para acercar a los fieles la liturgia: En una palabra, deseo de una liturgia bella, universal, eco de los tiempos antiguos y voz de los nuevos tiempos. Se repite varias veces la denuncia de los brotes de anarquía litúrgica, por causa del rechazo de la autoridad, de lo sagrado y por confundir lo sencillo con el descuido de los símbolos litúrgicos. Nos las aplicamos para todos nosotros.

Documentos para la aplicación de la constitución litúrgica. En estos documentos hay que señalar:

* la inmediata aplicación de lo mandado en el concilio para la formación de los sacerdotes;

* el objetivo de la tarea litúrgica: cambio de mentalidad; el paso total del latín a las lenguas vernáculas;

* el impulso hacia celebraciones más creativas. Junto a esto, el cuidar el culto de la Iglesia de arbitrariedades de personas y grupos.

Documentos sobre la Eucaristía. Durante estos años hubo una polémica sobre el modo de la presencia de Cristo en la Eucaristía. Pablo VI publicó la encíclica Mysterium fidei (1965) sobre la fe de la Iglesia en el misterio eucarístico. Enumera las distintas presencias reales de Cristo en la Iglesia. Enuncia la presencia real por antonomasia, "la Eucaristía", y denuncia la insuficiencia de algunas opiniones. El año 1967 la Sagrada Congregación de Ritos publicó la instrucción Eucharisticum mysterium. Ya se habían terminado las polémicas. Recoge la doctrina eucarística y señala su práctica para la celebración y el culto fuera de la misa. Desarrolla la teología de la celebración y la comunión bajo las dos especies. En 1980 Juan Pablo II publica la carta Dominicae coenae sobre el misterio y el culto de la Eucaristía.

Sobre la Plegaria Eucarística. El año 1973 se publica la carta circular Eucharistiae participationem dirigida a las conferencias episcopales sobre las plegarias eucarísticas. Se anuncia la decisión de no ampliar por ahora a las conferencias la facultad de aprobar nuevas plegarias eucarísticas. Sin embargo, la Santa Sede atenderá las peticiones de nuevas plegarias. Reafirma la importancia de la plegaria eucarística requiere la catequesis sobre la misma. Se constata en la carta circular las plegarias que corren y, por el lugar que ocupa la plegaria eucarística en la vida de la Iglesia, se ruega la observancia de la disciplina vigente.

• Por último, aunque no traten directamente de la Eucaristía citamos dos documentos: la instrucción Actio pastoralis (1969), que fundamenta, orienta y regula las celebraciones con grupos. Dos son los fundamentos en que se deben basar estas celebraciones: en primer lugar, la eclesialidad, unión con la Iglesia, y, en segundo, la adaptación al grupo. Recuerda al final, que la eficacia pastoral no proviene del consumo de novedades litúrgicas sino de la participación en profundidad de la comunión eclesial y del misterio cristiano. El otro documento es el Directorio para las misas con niños (1973). Se parte de la capacidad religiosa singular del niño. No se propone un rito nuevo, sino acentos, reducciones u omisiones, que pueden ser oportunos en la Eucaristía celebrada con niños. La preparación a la Eucaristía se ha de llevar a cabo por medio de otras celebraciones para familiarizar a los niños en aspectos importantes de la Eucaristía.

 

3. Situación de la liturgia en el post concilio

La mayor parte de los sacerdotes y fieles acogieron la liturgia del Vaticano II con expectación. En el post-concilio se han mejorado considerablemente las celebraciones. Tal vez, exista hoy día algo de desencanto en esa mayoría silenciosa. Pero, desde los comienzos del post-concilio, se hicieron notar dos minorías: una, involucionista aferrada al latín y al misal de Pío V y otra, progresista, aferrada a sus invenciones. Unos y otros pueden erosionar la unidad.

En el ambiente creado por la minoría involucionista se decía "que nos dejen rezar en la Iglesia". Era la revancha del individualismo pietista y la denuncia del colectivismo y activismo litúrgicos.

En la minoría progresista se ha extendido el hecho de omitir y cambiar ritos y textos considerados, con ligereza, sin importancia o desfasados. Se ha llegado incluso a sustituir la Palabra de Dios por otra "más actual".

Hay liturgistas, teólogos y personas que reflexionan desde la base y consideran la renovación acertada o desacertada. Acertada por la riqueza bíblica y eucológica (Eucología: Del griego euché = plegaria. La eucología es el conjunto de las oraciones.); por el esfuerzo de aproximación de la liturgia a los fieles; por la lengua vernácula; por el sentido eclesial y comunitario, por haber revalorizado la Palabra y por la orientación histórico-salvífica que se ha dado a la liturgia. Se necesita tiempo para asimilar esta liturgia. 

Para los involucionistas es desacertada porque no destaca el sentido sacrificial de la Eucaristía; por la ambigüedad sobre la transubstanciación; porque ha descendido el culto a Cristo en el sagrario; ha bajado la devoción a María y a los santos. 

Para los progresistas también ha sido desacertada porque es excesivamente sacral, inadaptada, intemporal, lejana a nuestra cultura. Dicen que esta liturgia "no ha entrado" y por eso, montan otra liturgia con cantos, homilías, signos, oraciones de los fieles y moniciones.

 

4. Corrientes de opinión

Esta situación dio lugar a corrientes de opinión (Dejamos a un lado la minoría involucionista por carecer de futuro. Sus acusaciones, aunque tengan alguna base, son unilaterales e injustas. Unilaterales, porque ignoran los logros de la liturgia post-conciliar. Injustas, porque se cargan la liturgia del Vaticano II a causa de una parcial puesta en práctica.), nacidas de la teología litúrgica, para continuar o cambiar el rumbo emprendido. Veamos algunas.

a) La desacralización.

En los primeros años post-conciliares se planteó con agresividad el binomio sagrado-profano. Se abogaba por una liturgia secular, que destacara la dimensión política de la salvación cristiana. Se reclamaban nuevos signos. Estas corrientes han continuado su curso hasta nuestros días, aunque con menos violencia.

SÍNTESIS O CAMINOS DE ENCUENTRO: La desacralización, buena en cuanto poda de elementos supersticiosos, es perniciosa si es radical. Es bueno y acertado el destacar la dimensión política de la existencia cristiana, pero también hay peligro de manipulación. El deseo de nuevos símbolos o signos demuestra muchas veces el desarraigo de la historia del Pueblo de Dios, del que han nacido la mayor parte de los símbolos litúrgicos.

b) Fe y sacramento.

Se opusieron los dos términos. Lo mismo, los términos de evangelización y sacramentalización. Y así, por la exigencia de la fe se cuestionó el bautismo de niños y el sacramento del matrimonio.

SÍNTESIS: Fe y sacramento no sólo se relacionan sino que se implican. No hay fe sin celebración sacramental, ni celebración sacramental sin fe. En cuanto a la sacramentalización, hay que poner todos los medios y con seriedad para su celebración. Hay que renovar la pastoral sacramental. Pero no se pueden oponer ambos términos.

c) Celebraciones festivas.

Surgió este término como reacción a las celebraciones didácticas, moralizantes de uno u otro signo y al culto rutinario. El cristiano de la ciudad necesita de la fiesta. Se ha querido devolver al culto la fantasía simbólica y el gozo lúdico. Esto se ha expresado en la música, en el canto e, incluso, en la danza.

SÍNTESIS: Es verdad que a la liturgia renovada del Vaticano II le falta la fuerza del simbolismo. Es claro el desequilibrio entre el oír, el decir y el ver y el hacer. La acusación dé verbalismo está justificada. Ahora bien, esto no autoriza a convertir la liturgia en un festival. La categoría de fiesta es incompleta para designar lo trágico y gozoso del misterio pascual.

d) Adaptación litúrgica.

La traducción ha exigido la adaptación de los textos a la estructura y a la mentalidad de las nuevas lenguas litúrgicas. De la adaptación se ha pasado a la creación de nuevos textos. y ritos. Esta tendencia se arraiga en la revalorización teológica de las Iglesias locales.

SÍNTESIS: La adaptación viene exigida por la necesaria inculturación del misterio de Cristo. Ahora bien, en el camino de la adaptación se han dado posturas distintas: unos han traducido pero no han adaptado; otros han traducido, adaptado, transformado y subjetivizado los textos contra el sentido objetivo de la liturgia. En las adaptaciones se han de tener en cuenta las peculiaridades de los pueblos concretos y las del pueblo de Dios, que las transciende.

e) Liturgia y ciencias humanas.

Acusación: La liturgia del Vaticano II ha tomado en cuenta la antropología humana. Esto hace replantear el culto desde la antropología, el análisis lingüístico, la psicología y la sociología. Pero, al elaborar los nuevos libros litúrgicos, no se han tenido en cuenta. Se levantó la casa sin contar con los moradores.

SÍNTESIS: En las ciencias humanas se abre un nuevo campo aún sin roturar para la teología litúrgica. Es verdad que la experiencia litúrgica depende de las condiciones que detectan las ciencias del hombre. Pero, también es cierto que las transciende. De todos modos, no se han vislumbrado los caminos y las exigencias que la teología de la oración abre al comportamiento litúrgico.

f) Los movimientos de oración.

Se han multiplicado estos últimos años. Desde los pentecostales hasta los más sencillos grupos de oración. Casi todos ellos pecan de individualismo y subjetivismo.

SÍNTESIS: La oración favorece la interioridad y, por eso, puede disponer a la liturgia. Pero también pueden suplantarla o falsearla, por el individualismo interiorista y las formas inmaduras. La presencia de la Palabra debe "salvar" la oración personal.

g) Creatividad litúrgica.

Las exigencias de las corrientes citadas anteriormente han desencadenado el fenómeno de la creatividad litúrgica. Tiene diversos grados: desde recrear la liturgia hasta inventar el acto religioso, pasando por la adaptación de textos y ritos.

SÍNTESIS: Con frecuencia se ha llamado creatividad a toda innovación, afortunada o desafortunada. La historia de la liturgia nos ha enseñado la necesidad vital de la creatividad y también sus consecuencias funestas. La liturgia del Vaticano II ha sido moderadamente creativa. Si hay vida hay creatividad; si hay participación viva en la liturgia habrá creatividad. Pero cualquiera no puede adjudicarse la patente de creador, ni ensayar su presunta creatividad en la celebración. Antes, hay que contar con la Iglesia y la comunitaria.


La Liturgia del mañana

Después de hacer el recorrido histórico, conviene mirar al futuro, no para vaticinar cuál va a ser la liturgia del siglo XXI, sino para ver cómo deben ser nuestras celebraciones para que el núcleo esencial -el memorial del Señor- sea transmitido fielmente a las generaciones futuras. 

Dicho con palabras de la constitución: es necesario que los cristianos de hoy sepamos "conservar la sana tradición" y, al mismo tiempo, "abrir un camino al legítimo progreso". Al final, de este recorrido histórico, debemos preguntarnos qué es lo que nos enseña la historia. Y no para repetirla, sino para tomar de ella las lecciones oportunas.

 

Tradición y progreso en liturgia

La evolución histórica de los ritos y los textos litúrgicos ha estado dirigida por estas dos líneas de fuerza: la tendencia conservadora y la tendencia progresista.. Por un lado, la fidelidad a la tradición ha obligado a conservar intocables un cierto número de ritos y fórmulas; por otro, la necesidad de adaptación ha introducido cambios. Tradición y progreso son los dos polos de una tensión dinámica, que no siempre se ha resuelto de una manera equilibrada.

a) Línea de conservación

A lo largo de la historia encontramos unos ritos que han sido, en su núcleo esencial, idénticos a ellos mismos. Es decir, no se han cambiado. Veamos, por tanto, esto en el mundo de los ritos. Hay que distinguir entre el rito en sí, en su aspecto externo y el sentido que tiene el rito.

Hallamos fidelidad al rito y al sentido, en aquellos sacramentos de los cuales consta con certeza la institución por Cristo. Se reducen al bautismo y a la Eucaristía. La institución hay que entenderla, no en el sentido de que Jesús hubiera inventado unos ritos determinados, sino en el sentido de que a un rito ya existente, le fue dada por Cristo un sentido nuevo y original. Pues bien, esta unión dada por Cristo al rito y al sentido ha sido considerada tan decisiva por la Iglesia, que no se ha atrevido a introducir en ellos cambios sustanciales. Para el bautismo siempre ha usado el baño de agua y para la Eucaristía el pan y el vino.

Hay fidelidad al sentido con independencia del rito en muchas ceremonias que la misma Iglesia ha creado, de acuerdo con la tradición. Esto se da en los demás sacramentos. Así se atribuye el mismo sentido al sacramento de la confirmación, tanto si se considera como rito esencial la unción o la imposición de manos. Pablo VI en 1971 estableció que el sacramento de la confirmación se confiere mediante la unción del crisma en la frente, que se hace con la imposición de la mano, y mediante las palabras "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo". Desde los primeros tiempos, el don del Espíritu Santo era conferido en la Iglesia con diversos ritos. Estos habían sufrido múltiples modificaciones.

Hay fidelidad al rito sin tener en cuenta el sentido en una serie de ritos menores. Fueron introducidos en una época determinada con una significación precisa, pero que han perdido más tarde esta significación. Ejemplos: imposición de la sal en los ritos del catecumenado. Hay que decir que muchos de estos ritos secundarios han sido suprimidos o modificados por el Vaticano II.

Es importante observar que el aspecto decisivo en todos los casos es la unión entre el rito y el sentido: ésta es la realidad verdaderamente inmutable en la liturgia, de tal manera que cuando desaparece la unión entre rito y sentido, las acciones litúrgicas caen en el defecto del ritualismo mágico.

b) Línea de progreso

Junto a estas fidelidades, en la evolución histórica de los ritos observamos también cambios muy importantes.

Se conserva inmutable un núcleo esencial pero se añaden ritos complementarios que completan el sentido de los ritos originarios. Ejemplo del bautismo: al baño de agua se añadieron la unción, el signo de la cruz, el vestido blanco, la luz, etc.

En otros casos los cambios han afectado al mismo núcleo esencial del rito. Ejemplo: la penitencia. primero pública, después, privada, unas veces con imposición de manos, otras, sin ella. etc.

Por último, cambios debido al hecho de que algunos gestos, de entrada puramente funcionales, han adquirido la categoría de verdaderos ritos, al ser dotados de significación especial. El lavabo de manos era al principio un gesto o rito sólo funcional, era para lavarse porque se manchaba. Después se le dio un sentido de purificación.

Las causas que han influido en estos cambios han sido éstas:

- el ambiente cultural en el que se ha desarrollado la liturgia;

- la tradición religiosa de los pueblos que han abrazado el cristianismo;

- la mentalidad de las diversas épocas;

- el acento diverso sobre uno u otro de los aspectos de la fe; 

- algunas veces la comodidad, como el no dar el cáliz a los laicos.

El principio conductor de los cambios ha sido la necesidad de adaptación a las comunidades concretas, es decir, la preocupación pastoral. Unas veces han contribuido a la mejora de la liturgia y otras veces al empeoramiento del sentido de los textos y de la misma liturgia.

El principio que hemos de tener en cuenta para la evolución futura es éste: "los textos y los ritos deben ordenarse de tal manera que expresen con mayor claridad las cosas santas que significan y que el pueblo cristiano, en la medida de los posible, pueda comprenderlas fácilmente y participar en ellas por medio de una celebración plena, activa y comunitaria" (SC 21). 

Analizar primero el sentido; segundo, expresarlo por medio de los ritos con la mejor claridad posible. Y teniendo en cuenta la comprensión del pueblo para que pueda participar plena, activa y comunitariamente.

c) Papel de la asamblea litúrgica

El futuro de la liturgia está en la existencia y en la vitalidad de las comunidades cristianas concretas. Estas tienen en la asamblea litúrgica el lugar de su expresión más típica y genuina. El papel de la asamblea ha sido siempre grande en la historia, pero ha tenido una significación diversa según el contexto ambiental. Analicemos este papel en tres épocas diversas.

1.- La asamblea en el contexto de la sociedad pagana. Las asambleas de los cristianos toman un aspecto de ruptura contra el ambiente y de intensa unión entre los miembros de la misma. Para un pagano el cristianismo se presenta sobre todo como un fenómeno de unas personas que celebran reuniones. Las asambleas cristianas llaman la atención de los paganos porque no conocían un culto que implicase la reunión de la comunidad. La Iglesia, que está dispersa en un ambiente pagano, está estrechamente ligada a la celebración en reunión. En medio de un mundo pagano, es en la asamblea de los hermanos donde el cristiano halla visiblemente a la Iglesia, y sólo allí la halla. Es en la asamblea litúrgica donde los no cristianos, que ven las cosas desde fuera, pueden contemplar la vida de la Iglesia.

2.- La asamblea en el contexto de cristiandad. Cuando la Iglesia, poco a poco, se extiende y se equipara o se hace uno con la sociedad, entonces el rostro de la asamblea empieza a cambiar. Si cada ciudadano es también un bautizado, la asamblea ya no es una cosa distinta con la sociedad. La participación en la asamblea es acto religioso, pero también sociológico. Entonces, en el interior de la asamblea se produce un distanciamiento cada vez mayor entre los responsables (clérigos) y el pueblo. Esta situación favorece el clericalismo y quita a la asamblea litúrgica su condición de ser reflejo de la Iglesia.

3.- La asamblea en el contexto del mundo secularizado. Ahora tiene la oportunidad de recuperar su verdadero sentido. Los miembros de la sociedad, sean bautizados o no, se hallan en un plano de igualdad. Los cristianos, en cambio, se sienten como tales en la asamblea litúrgica. De ahí la importancia creciente de la participación en la celebración de la liturgia como signo de pertenencia a la Iglesia. En el futuro inmediato, cada vez tendrán más importancia las comunidades concretas y reales de cristianos para la presencia de la Iglesia en el mundo. Una de la características básicas de su vida litúrgica tendrá que ser la dimensión testimonial y misionera.

La parte histórica que hemos analizado por encima, nos ha puesto a tiro la parte teológica. Comenzaremos en los siguientes capítulo la parte teológica.

Las ideas y los conceptos que hemos visto, sobre todo, en el Movimiento Litúrgico y en el Concilio son los que van a ser analizados en esta parte teológica.


Cuestionario

1 ¿Cómo influyó el Movimiento Litúrgico en el Vaticano II?

2 Escribe tres ideas fundamentales dela constitución litúrgica del Vaticano II.

3 ¿Cómo crees que se debe entender el principio de "adaptación de la liturgia" (SC 34).

4 A lo largo de la historia de la liturgia, también en el Vaticano II, nos hemos movido en la tensión entre comunidad e individualismo. ¿Cómo crees que se vive esta situación, hoy, entre nosotros?

5 Escribe, según tu opinión, tres corrientes de opinión que todavía persisten entre nosotros.

6 Señala los aspectos positivos y negativos, las consecuencias positivas y negativas de las tres corrientes de opinión que has escrito en el punto anterior.

7 ¿Cuál es en tu opinión el desafío mayor que tiene delante la liturgia?


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Parte teológica y expresiva

Capítulo 4

Naturaleza de la Liturgia

Indice

 

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