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CAPITULO 6

 

Carácter simbólico de la liturgia

 

 

Índice

Introducción

El mundo simbólico 

El signo

El símbolo:

• El Cirio Pascual como símbolo

• El agua como símbolo 

El gesto:

• Significado del comer

• Significado de estar de pie

• Otros elementos 

El rito:

• El rito en el A. T.

• El rito en el N. T.

El rito de la paz 


Introducción

La liturgia, aunque se sirva también de la comunicación verbal, usa sobre todo la no verbal, la comunicación simbólica. La liturgia está hecha, además de palabras, de elementos (cosas materiales: agua, aceite, pan, vino, etc.) gestos (estar de pie, sentados, etc.), actitudes (de oración, de alabanza, de alegría, etc.) movimientos (ir a comulgar, llevar las ofrendas, etc.). En la liturgia los símbolos son tan imprescindibles que decimos que la liturgia es simbólica. Celebramos, por lo tanto, simbólicamente.

Todos estos elementos no son palabras, pero expresan y comunican algo. A todos estos elementos que nos comunican algo décimos que son elementos simbólicos.

"La liturgia se realiza por signos sensibles, con los que la fe se alimenta, se robustece y se expresa" (OGMR 5). Al expresar lo que sentimos y lo que creemos, la fe se alimenta y se hace más fuerte. Si no lo expresamos (si no vamos a misa, por ejemplo), la fe se languidece. Por otra parte, Dios se acerca siempre al hombre en términos de encarnación, es decir, humanamente. El Hijo de Dios hecho hombre, es el sacramento primordial, el lenguaje más expresivo, la mejor expresión de Dios.

Así pues, en este tema hablaremos de la comunicación no verbal, de la comunicación sin palabras. Es una forma distinta de comunicarse, como la sonrisa, un apretón de manos, etc.

 

El mundo simbólico

Los símbolos no se explican, es decir, en principio no son para ser explicados. No se habla de ellos; son ellos los que nos hablan.

Hemos aprendido a decir buenos días, a hacer regalos, mucho antes de que nos hayan dado una explicación sobre estos hechos. Imaginemos uno que nos dice: "Estrecho tu mano porque esto quiere decir que..." etc. Diríamos que ese hombre está chiflado.

El mundo simbólico no se explica. Si aceptáramos este principio, nuestras celebraciones se librarían de esas innumerables explicaciones: "Ahora el sacerdote hace esto porque ..." o "Ahora cantamos este canto porque...".

Si comprendiéramos esto, la misa no la convertiríamos en una catequesis. Es verdad que hay que adaptar la celebración a la mentalidad de los presentes, pero sobre todo hay que enseñarles a vivir y a experimentar. Después se les hablará, pero para ayudarles a descubrir el sentido de lo que han hecho, a situarlo en el conjunto del despertar a la fe, y no tanto para enseñarles o explicarles; hay que unir la experiencia que han tenido con otras experiencias.

 

En la sacristía

Pensemos en las cosas que hay que preparar para una celebración de la Eucaristía: la patena, el cáliz, el pan, el vino, las vinajeras, los corporales, el misal, el Leccionario, las luces, las velas, las campanas que se tocan, etc.

Todas estas cosas, y más, pertenecen al mundo de los símbolos. Si miras a las dos o tres últimas partes de este capítulo, verás que el mundo simbólico es muy amplio.

Queremos introducirnos en este mundo. Primero analizaremos lo más general: el signo; después, un signo especial: el símbolo. Más tarde, el gesto; y, por último, el rito como conjunto de símbolos, signos, gestos y palabras.

1. El signo

Si veo un ramos de rosas que me regalan y pienso: "alguien se acuerda de mí", o "me quiere"; viene alguien mojado a casa y digo: está lloviendo. Signo es, por tanto, toda cosa o elemento que me comunica algo. Dicho con otras palabras, signo es un medio de conocer "indirectamente", una realidad que, al ser vista, nos lleva a "ver" o conocer otra. Es como un puente que me lleva a la otra orilla. Cuando yo me encuentro con un objeto que es signo, mi mente es llevada a la orilla de su significado. En el primer ejemplo, yo veo una ramos de rosas y conozco, paso a la orilla de los sentimientos de esa persona.

Una realidad es signo cuando se refiere y/o puede ser referida a otra por estar de algún modo en conexión con ella.

Lo mismo que una moneda tiene dos caras, el signo tiene dos aspectos: el  que vemos realmente y el que conocemos por medio de ella. Al primero, al externo lo llamamos significante y al que no se ve, pero que lo hemos conocido o nos hemos dado cuenta lo llamamos significado . He aquí el cuadro:

SIGNIFICANTE 

(realidad-signo)

Señal de STOP

Humo

Rostro con arrugas

SIGNIFICADO 

(realidad significada)

Pararse

Fuego

Edad avanzada

 

La realidad-signo, el signo o la cosa llamada signo puede ser una

• acción: estornudo, (significado: resfriado),

• objeto: humo, (significado: fuego),

• situación: mojado, (significado: está lloviendo).

La realidad-significada también puede ser una

• acción: está en marcha, (el signo: oigo el traqueteo del tren),

• objeto: guitarra, (el signo: oigo el rasgar),

• situación: está enfadado, (el signo: me insulta).

La unión entre la realidad-signo y la realidad-significado puede ser

natural (ladrido - perro)

arbitraria, puesta por el hombre (el alfabeto),

intuitiva (cielo - divinidad)

 

2. El símbolo

En Grecia símbolo (sym-bailo = volver a reunir) significaba la reunión de dos trozos de un objeto. Cuando dos personas hacían un contrato, tomaban un objeto y lo partían en dos trozos. Cada uno de los trozos lo tenía un individuo. Al reunirlos, se reconocían. Era la garantía del contrato.

Partiendo del origen de la palabra, de la etimología, se dice que el símbolo es un signo que une dos aspectos de una realidad. Un aspecto de esa realidad es visible y objetivo (anillo) y el otro aspecto, invisible y subjetivo (amor). Bajo este punto de mira el símbolo es igual que signo. Por tanto, todo símbolo es signo. Pero, hay diferencias: no todo signo es símbolo. Esta diferencia es importante, ya que a través de la historia ha habido abusos que han llegado a degradar la naturaleza de la liturgia ("Esta clara distinción es tanto más urgente cuanto que la simbólica litúrgica fue a la deriva durante siglos y así quedó falseada su naturaleza") 

Para comprender las diferencias entre signo y símbolo se debe tener en cuenta:

El símbolo es universal. Las cosas a los que llamamos símbolos son cosas de la naturaleza y no del mundo creado por los hombres; más al mundo emocional que al mundo racional o lógico. Las cosas símbolo son elementos de la naturaleza: agua, fuego, el sol, cielo, luz, etc. Sin embargo, los signos son, normalmente, cosas hechas por la persona humana y necesitan, por tanto, saber, necesitan aprendizaje. Si analizamos los símbolos veremos que las mismas cosas son símbolo para toda la humanidad. El agua es símbolo en todas las religiones. La universalidad es una característica del símbolo. Pero, hay cosas hechas por el hombre, que al ser universales, decimos que son símbolos. El anillo, una iglesia, etc.

El símbolo tiene varios significados. El signo se refiere a una sola cosa, significa una cosa. El STOP significa pararse y punto. El símbolo, pues, puede significar varias cosas, por eso decimos que el símbolo evoca. Es decir, me trae a la mente varias cosas. Por ejemplo: el fuego me trae a la mente el calor (el hogar, una comida en el campo), o me trae luz (un día de sol, verano) El signo tiene un significado preciso, mientras que el símbolo es algo difícilmente definible y, por tanto, casi nunca conocido del todo.

El símbolo es más emocional. El signo cumple su función cuando indica el significado. El símbolo promueve un proceso que no se agota en el significado. Veo una señal de tráfico y ya sé qué es, lo que me quiere decir. Veo un anillo y vivo, revivo experiencias, momentos, etc. Ahora bien, se necesita un espíritu algo poético. No todo el mundo queda admirado ante una puesta de sol o ante el horizonte del mar.

Los símbolos nacen en los sueños, en la poética. Por ejemplo, si tengo una idea y la quiero dar a conocer, si lo hago con un objeto, este objeto o cosa se dirá que es signo. En el caso del símbolo es así, tengo una vivencia, si la doy a conocer con una cosa, esta cosa se dice que es símbolo. A los signos intelectuales se le llaman alegorías (Alegoría: se llama alegoría a una figura literaria que añade un significado puramente racional a una realidad. "El clamor por nuevos símbolos quizá haya que atenderlo, pero teniendo muy en cuenta que los símbolos no pueden ser objeto de laboratorio, y que con facilidad surgen elementos alegóricos con el nombre de símbolos. Cuando se confunden símbolo y alegoría, la liturgia queda expuesta a una racionalización que la degrada"), no formulan experiencias, sino ideas. La alegoría se fabrica conscientemente. El símbolo surge espontáneamente.

Todo esto ¿para qué? Para que no llamemos a todo símbolo y para que, al querer meter símbolos en la celebración litúrgica, busquemos en nuestro interior, en experiencias vividas cosas que evoquen, que hagan pensar. "El símbolo da que pensar".

 

El cirio Pascual como símbolo

El Cirio Pascual es la concreción final de una serie de acciones y de momentos, que tienen su origen en la noche del Sábado de Santo. Los explicamos. Vayamos a la Vigilia Pascual. Es un símbolo sólo para los cristianos.

Es de noche, se apagan todas la luces, todos nos quedamos a oscuras, Cristo está en el sepulcro, el mundo sin Cristo en tinieblas. De esta forma simbolizamos que la muerte es dueña del mundo, de la vida. Pero vamos a celebrar la victoria de Dios, vamos a celebrar la vida, la resurrección. ¿Cómo expresarlo? ¿Qué símbolo usar para expresar la victoria de la vida sobre la muerte?

Encendemos una hoguera, a poder ser más o menos grande, para que alumbre, para que se vea. De esta hoguera encendemos el Cirio Pascual: es una vela grande. Mucho mas grande que las que usamos normalmente. Este Cirio representa a Cristo vencedor de la muerte. De este Cirio Pascual, todos los presentes van encendiendo sus velas, hasta que esa luz llega a todos los presentes. Así damos a entender que a todos llega la vida de Cristo. Pero, hacemos más todavía, encendemos todas las luces de la iglesia, dando a conocer que esta victoria es de todo el mundo.

Ya vemos claro que el Cirio es la concreción final de una serie de acciones y de momentos, que tienen su origen en la noche del Sábado de Santo.

Por eso decimos que el Cirio es símbolo. Hemos apuntado que no hay que hablar del símbolo, sino que tenemos que dejarle hablar al símbolo. Ante el Cirio podemos y debemos hacer oración. No hay mejor "imagen" que el Cirio Pascual para hacer oración en momentos difíciles, en momentos que nos pueda la tiniebla, la duda, la desesperanza, etc. Ahí está la victoria, ah está Cristo victorioso, "ganando por goleada".

 

El agua como símbolo

No todos los símbolos que usamos los cristianos son símbolos que han surgido en el mundo de la fe cristiana. Veamos uno de estos.

El agua es una realidad con muchos valores, es polivalente: sacia la sed; limpia, purifica; su fresco nos hace gustar las delicias del baño en días de calor; es fuente de vida para los campos, sin ella no hay vegetación, vida; en grandes cantidades sin control arrasa campos, viviendas, destruye todo. etc.

Cuando queramos expresar una situación de vida, de felicidad, no hace falte ponerse a pensar qué elemento usar. Nos sale un lugar con agua: una fuente, un riachuelo, etc. Lo comprobaremos en cualquier escrito poético o en un cuento.

Las religiones también tienen experiencias. Ahora bien, si nos fijamos en qué expresa el agua en las religiones, nos damos cuenta que lo que viven las personas de las distintas religiones, no ha sido una experiencia tanto de vida como de culpa. Han sentido la necesidad de purificación, necesitaban purificarse. Para ello han usado el agua: los indios en las aguas del río Ganguees, los egipcios en el Nilo, los judíos en el Jordán.

Vemos así el significado del agua o el simbolismo del agua es polivalente.

Nosotros los cristianos también tenemos experiencias. Unas de vida, de victoria, otras de purificación, de perdón. 

Analicemos al Bautismo. ¿Qué creemos o qué experimentamos en el Bautismo? Que Dios nos da su vida, que participamos en la vida de Cristo. Y lo expresamos con el agua. Ahora bien, muchas veces, como también sentimos la necesidad de perdón, de purificación, hemos visto en esa agua del Bautismo más la purificación, más el perdón del pecado que la vida de Dios. Sin embargo, todos sabemos que vale mucho más la vida que el pecado. Es más grande la vida que viene de Dios, que el pecado que pueda haber en nosotros. El Bautismo cristiano no es el bautismo de Juan, que era para el perdón, el Bautismo cristiano es bautismo con agua y Espíritu, es Bautismo de vida. Las palabras que decimos al bautizar no son: "Yo, te perdono"..., sino "Yo te bautizo (te baño)"... En consecuencia, el agua significa más la vida que la purificación.

 

3. El gesto

Gesto llamamos a la postura corporal: al estar de pie, al estar sentado o de rodillas, al levantar las manos, al mirar arriba, etc. Todos estos gestos tienen un significado, por tanto pertenecen al mundo simbólico. Pongamos un ejemplo, el gesto de echar agua encima del niño, a primera vista, da a entender que lavamos al niño de algo, de los pecados. Pero si lo metemos en una piscina, da a entender mejor el verdadero significado del bautismo: que muere y resucita con Cristo.. El gesto ya tiene un significado.

Ahora bien, hay que decir también que el gesto y la palabra dan al símbolo su verdadero significado. Ya hemos dicho que el símbolo en sí es abierto, tiene varios significados. Por ejemplo, el agua es para limpiar, dar vida, destruir, etc. Si en un momento, usamos el agua en liturgia, este agua puede significar todo eso. Por eso, para darle un significado concreto, añadimos un gesto y unas palabras.

Además el símbolo, por tener una carga subjetiva grande, necesita del gesto, de la persona humana, porque es el hombre el que usa los elementos de la naturaleza para darles sentido. Sin esta intencionalidad el símbolo sería indeterminado. Por ejemplo, en el anillo de bodas, el gesto y las palabras de la entrega son los que convierten el anillo en símbolo: "Recibe esta alianza en señal de amor y de fidelidad a ti. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".

La importancia del gesto tiene sus raíces en la naturaleza humana. Todo encuentro humano se realiza a través del cuerpo. El hombre está hecho de tal forma que todo lo realiza desde su espiritualidad y desde su corporeidad. El hombre es una una unidad cuerpo-espíritu y desde esta totalidad se expresa y se realiza.

Sin querer analizar todos los gestos de la vida de Jesús, digamos que él utilizó el lenguaje de los gestos simbólicos en su acción salvadora: palabras, acciones, signos, el contacto de sus manos o la mirada. Y ahora sigue actuando de la misma manera a través de la vida de los cristianos y de la liturgia.

Significado del comer

Veamos, antes que nada, un ejemplo de algo simbólico.

1 Significa vida y energía. Comemos todos los días, porque necesitamos alimento, recuperar energías. Comemos para seguir viviendo y tener fuerzas. Por tanto, cuando quiera expresar algo necesario para vivir, para tener fuerzas, pondré la comida como ejemplo. El pan es el alimento más común en nuestra cultura, en la cultura mediterránea.

Así el comer y comer pan significa vivir, recuperar fuerzas, y, como significa algo, decimos que es símbolo. Símbolo, por tanto, es algo que tiene un significado.

Jesús para darnos a entender que El es nuestro verdadero alimento y nuestra fuerza, que El es el Pan de vida nos invita a su mesa. Ya tenemos un significado cristiano.

2 Significa relación con la naturaleza. El pan se hace con el trigo, que, después de trabajar, lo da la naturaleza, la tierra. Me da a entender que dependo de la naturaleza. También del trabajo.

Esto añade otro significado al comer, comiendo me uno a la naturaleza. Por eso hoy día todos buscamos los alimentos más naturales.

Jesús, para darnos a conocer que debemos unirnos a El, también nos pondrá el ejemplo de la comida.

Pero para comer un fruto, tenemos que trabajar esa naturaleza. Por tanto significa también fruto del trabajo. 

3 Significa unidad y amistad. Comer con otros, invitar a otro es un gesto de solidaridad, amistad y comunicación interpersonal. En la comida hablamos. La comida significa, pues, también, conversación, comunicación, amistad, reconciliación.

Jesús, para que vivamos su amistad, su perdón, nos invita a la comida de su Cuerpo y de su Sangre.

Esto no es más que un ejemplo. Hay muchos más símbolos en la vida. Al conjunto de todos ellos decimos que forman el mundo simbólico.

Nos hemos dado cuenta, que para conocer el significado que un símbolo hay que fijarse en la vida diaria, donde usamos esos elementos. El uso les da el significado. De aquí hay que partir. Después se puede hacer un recorrido por las religiones. Nosotros lo hacemos por el Antiguo y Nuevo Testamento. Llegamos a uso que hacemos de ellos en la liturgia y ya tenemos su significado.

Significado de estar de pie

Hagamos este camino con la postura de estar de pie:

- Es característica del hombre, frente a la mayoría de los animales que andan a cuatro patas. Nos ponemos de pie cuando alguien nos va a saludar o por respeto. Las acciones importantes las realizamos de pie: un político que jura el cargo, unos novios que se dan el "sí".

- Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Salomón pronuncia de pie la oración de acción de gracias en la fiesta de la Dedicación del templo. Al profeta que va a escuchar la Palabra de Dios, se le invita: "hijo de Adán, ponte en pie, que voy a hablarte" (Ez 2, 1). Jesús, en la sinagoga "se puso en pie para hacer la lectura" (Lc 4, 16). En el Apocalipsis se describe a "una muchedumbre innumerable que estaba de pie ante el trono y el Cordero" (Ap 7, 9).

- En nuestras celebraciones. Cuando entran el presidente y los demás ministerios para dar inicio a la celebración, toda la asamblea se pone en pie. El Evangelio, la Palabra más importante, la escuchamos de pie. La Oración Universal, en la que el pueblo ejerce su oficio sacerdotal (OGMR 45), estamos de pie. Cuando el sacerdote nos invita a participar en la Plegaria Eucarística y nos dice "levantemos el corazón" , estamos de pie.

Después de este recorrido podemos afirmar que la postura de estar de pie significa: persona salvada por Cristo, que está unido a Cristo Resucitado (nada extraño que en los primeros siglos estuviera prohibido arrodillarse los domingos), estar ejerciendo un oficio de sacerdotes, que estamos haciendo algo importante, que tenemos un respeto máximo a la Palabra del Señor, etc.

Otros elementos

La patena: Es la bandejita o un platillo, ligeramente cóncavo, normalmente dorado, donde se deposita el pan en la Eucaristía. En los primeros siglos era más profundo y capaz. Hoy día, se recomienda que el pan para el sacerdote y para los demás estén en una misma patena. Por tanto van desapareciendo las patenas antiguas y se usan otras más profundas, con más cavidad.

Los consideramos como algo "sagrado", dedicado a la mesa del Señor. Recibe una bendición especial. Dice así: "santifica con tu bendición este recipiente, ya que tu pueblo ha determinado destinarlos a la celebración del sacrificio de la nueva alianza" (Bendicional, n° 1208). El Obispo en la ordenación del presbítero al entregar la patena con el pan y el cáliz con el vino le dice: "Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma su vida con el misterio de la cruz del Señor" (Ritual de la Ordenación, n° 26).

He puesto el ejemplo de la patena para resumir a todos esos elementos que son para poder celebrar. En sí mismos no son símbolos. Pero merecen una respeto especial. Han surgido de la necesidad, no como expresión de una experiencia. En ellos la cultura de cada etnia ha influido muchos más. Son productos más o menos culturales.

Como queda expresado en las palabras del Obispo, lo más importante es el contenido de la patena: el pan. Y el simbolismo está en el pan: entrega de Cristo en la Cruz, entrega del sacerdote.

A todos estos elementos hay que darles una importancia más relativa. Los tratamos con respeto, los haremos de una material bueno, pero sabiendo que lo importante está en el contenido.

 

4. El rito

En liturgia hay un elemento al que llamamos rito. Rito se llama unas veces a toda la celebración: el rito de la Misa; otras veces a una parte de la celebración: el rito de la paz o el rito de la acogida. El rito es un conjunto de símbolos, palabras acciones y gestos.

El rito no es una realidad sólo religiosa o litúrgica, es también una realidad social. El hombre para comunicarse con los demás realiza una serie de ritos. Los códigos de urbanidad, los protocolos, las reglas para acercarse a una persona desconocida, etc., son ritos. Además, el hombre crea ritos para expresar los momentos más importantes de la vida: el nacimiento, la muerte, etc. Se trata de algo inscrito en la naturaleza del hombre. El rito tiene estas dos características:

• El rito designa algo conforme a una norma, algo que se repite.

• Se considera como perteneciente al mundo de lo no-útil.

Como dice Cazeneuve "el rito expresa el aspecto de una acción que se repite de acuerdo con unas reglas invariables y en cuya ejecución no se advierte que produzca efectos útiles ".

Ante el rito se toman distintas posturas. Unos parecen reírse de los ritos e intentan abandonarlos, siguiendo al empuje de un mundo puramente racional, sin embargo, otros adoptan una actitud de búsqueda, de redescubrimiento. Mientras decimos que el mundo se está secularizando, resulta que surgen con fuerza peregrinaciones, procesiones, manifestaciones con pancartas, etc.

Es un error pensar que pueda existir una religión que sea totalmente interior, sin reglas, sin liturgia, sin signos. Lo mismo que para la sociedad, también para la religión la forma exterior es condición de existencia.

Veamos el significado del rito en nuestra liturgia. Para ello, analizaremos el significado del rito en el Antiguo y Nuevo Testamento.

 

4.1. El rito en el AT.

Lo primero que hay que afirmar sobre la religión del pueblo de Israel es que Israel profesa una religión histórica. Israel ha encontrado a Dios en su historia. Israel ha vivido a Dios. Esto da al rito un significado especial y único:

• Mientras que los ritos paganos son para dominar la naturaleza, los ritos judíos son para hacer memoria de los hechos salvíficos.

• Por otra lado, los israelitas se dan cuenta que las intervenciones de Dios no son independientes entre sí, sino que están ordenados unas con otras con vistas a la realización del plan salvífico de Dios. Los ritos expresan este plan.

• El rito encierra un tercer aspecto: las manifestaciones actuales de Dios son promesa de una revelación definitiva. Son, por tanto, garantía de lo definitivo.

Sin embargo, el rito israelita, en lo externo, es semejante al pagano. Hay ritos, como la pascua, que lo realizaban los pueblos nómadas y de pastores. Pero el significado es totalmente distinto. En los pueblos nómadas los ritos significaban "pedir protección". Sin embargo, en los israelitas significaban "memoria de la salvación", actualizan en el presente y promesa del porvenir.

4.2. El rito cristiano

El rito cristiano se mueve en la misma línea histórico-salvífica del rito hebreo. Tiene su centro en Cristo, especialmente en su misterio pascual, y se nos presenta como el lugar en el que la presencia y la acción salvífica de Cristo entra en comunión con la vida del hombre para transformarla. Los componentes del rito cristiano son:

1 La existencia de un acontecimiento anterior de salvación.

2 Este acontecimiento se hace presente en un rito

3 Los hombres de cada tiempo, a través del rito, actualizan la historia de la salvación propia y universal.

Todo esto nos lleva a afirmar que el culto cristiano no es tanto una acción del hombre (concepto natural de religión) cuanto un momento de la acción salvífica de Dios sobre el hombre (concepto revelado de religión). 

En efecto, Jesús lleva a su plenitud la serie de intervenciones de Dios, y con esta plenitud, todos los ritos adquieren un valor universal y definitivo. Podemos decir que, en Jesucristo, Dios ha asumido un compromiso ante todo la humanidad y para siempre. El rito sacramental es la manifestación y la actualización de la fidelidad de Dios en el tiempo del hombre.

El Rito de la Paz

Recordamos que el Rito está compuesto de palabra, gestos, signos y símbolos. Vamos a analizar un rito: el Rito de la paz. El rito de la paz está formulado así en la Eucaristía:

• El sacerdote ora a Jesús diciendo: "Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles: La paz os dejo, mi paz os doy, no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos". El pueblo confirma esa oración diciendo: "Amén".

• Después el sacerdote extiende la manos y añade: "La paz del Señor esté siempre con vosotros". El pueblo le responde: "Y con tu espíritu".

• Luego añade: "Como hijos de Dios, intercambiad ahora un signo de comunión fraterna".

• Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz.

En este rito se ve la palabra, la oración, el gesto del sacerdote, la invitación y el gesto según la costumbre del lugar. Hay, por tanto, un componente cultural: el estrecharse la mano, el besarse, el abrazo o el fumar la pipa entre los indios. A este gesto se le añaden unas palabras que le dan el verdadero sentido al gesto: no es un saludo de amigos, sino la reconciliación con Cristo y con los hermanos, sean o no conocidos. Así, pues, en el interior de este gesto está el componente simbólico-sacramental: la reconciliación que ha tenido lugar en Cristo.

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