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Semana 15 Tiempo Ordinario

 

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Día: 21-07-2017
 

San Lorenzo de Brindisi, presbítero y doctor
 

Viernes XV semana del tiempo ordinario

 

Lectura 1

 

Lectura del libro del Éxodo 11,10_12,14

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su tierra.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
- Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: el diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.
Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.
Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y verduras amargas.
No comeréis de ella nada crudo, ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y tripas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y si sobra algo, lo quemaréis.
Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.
Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.
La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera al país de Egipto.
Éste será un día memorable para vosotros y lo celebraréis, como fiesta en honor del Señor, de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre.

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Sal 115, 12-13. 15-16bc. 17-18

R. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.


¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

 

Evangelio


Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,1-8

Un sábado de aquellos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron:
- Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.
Les replicó:
- ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.
¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?
Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa «quiero misericordia y no sacrificio», no condenaríais a los que no tienen culpa.
Porque el Hijo del hombre es Señor del sábado.

Palabra del Señor

 

 

Reflexión

 

San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia (L)

Nació en Bríndisi en 1559 y, siendo capuchino, estudió en Parma mostrando gran habilidad por los idiomas. Predicó en distintas ciudades de Europa dialogando con protestantes, judíos y musulmanes: «Porque la palabra del Señor es una luz para la inteligencia, para que el hombre pueda conocer a Dios y amarlo; y para el hombre interior que vive del Espíritu de Dios por medio de la gracia, es pan y agua». Murió en Lisboa el 22 de julio de 1619. El papa san Juan XXIII en 1959 lo declaró doctor de la Iglesia.

 


El problema más serio, que plantea este episodio, está en que las personas, que se identifican con la religión (los "observantes", fariseos y los "funcionarios", sacerdotes), ponen antes el sometimiento a la religión que las necesidades de las personas. Esto ocurre constantemente. Y le ocurre a toda persona que, por el motivo que sea o por los compromisos que tenga, se siente ligada a la religión de forma que, si públicamente no cumple con esos compromisos, esa persona siente que algo se rompe en su vida. Algo con lo que no está dispuesto a romper: su imagen pública, la posición que tiene en la sociedad, la seguridad que le da su status, la paz de la conciencia...


El poder de la religión es tan fuerte, en este orden de cosas, que quienes viven así identificados con la religión no están capacitados para caer en la cuenta de lo que realmente les pasa. Y menos aún caen en la cuenta de la cantidad de veces que, quizá a diario, anteponen la sumisión religiosa a la necesidad humana de alguien, sea quien sea. Esto es tan fuerte, que llega a formar parte de la identidad misma de la persona religiosa. Por eso ocurre, con tanta frecuencia, que se incapacitan para querer a alguien o simplemente para mantener una amistad. Por no hablar del daño que pueden hacer, siempre con la conciencia de que lo que hacen es lo que tienen que hacer.


Este problema tan profundo —y en el que estamos metidos todos los que tenemos creencias religiosas (o equivalentes, por ejemplo en política)que Jesús vio con toda claridad, que en esto se jugaba el ser o no ser del Evangelio, en su lucha a muerte contra el sufrimiento y contra los causantes del sufrimiento humano. Cada violación de la ley, cada escándalo que produjo, cada enfrentamiento con los fariseos o con los sacerdotes, todo aquello, hasta la muerte misma, no fue sino consecuencia de la lucidez con que Jesús vio el peligro que esto entraña, mientras en el mundo haya movimientos, instituciones o grupos sectarios que ofrezcan prestigio y paz interior, a cambio de la sumisión en los asuntos más serios de la vida. La religión, tal como se ha entendido y vivido durante miles de años, es constitutivamente una institución que somete a sus fieles. Si estos creen de verdad en el "Todopoderoso" y sus "representantes oficiales", esos fieles expresarán que su creencia es auténtica solo y necesariamente mediante la sumisión. Una sumisión que será auténtica si se antepone a todo lo demás, aunque sea el sufrimiento y la misma muerte. No le faltaba razón a Maquiavelo cuando escribió: "donde hay religión, fácilmente se pueden introducir las armas" (Discursos sobre la la década de Tito Livio, I, 11). Así las cosas, lo que Jesús hizo fue anteponer el principio de la solidaridad al principio de la sumisión. Esto es capital para entender el Evangelio.


Punto de reflexión y plegaria

Tener los pies en el suelo y el corazón atento al Señor nos evitará caer en el legalismo. Cuanto hagamos debe tener presente que el Señor quiere misericordia, amor y alegría antes que sacrificios o prácticas sin corazón. El hambre de los discípulos exime de toda ley. El hambre espiritual y material de nuestro mundo nos exige creatividad e implicación. Sobran las palabras.


- Señor, que mi estilo de vida me permita ser solidario.



 

 

 

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