Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

Diapositivas Eucaristía

Contactos

 

 

Semana 1 Tiempo de Adviento ciclo B

 

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo

 

Rezando voy

 

 

 

 

 

Día: 06-12-2017
 

San Nicolás, obispo (L)
 
 

Miércoles I semana de adviento

 

Lectura 1

 

Lectura del profeta Isaías 25,6-10a

En aquel día,
preparará el Señor de los Ejércitos,
para todos los pueblos, en este monte,
un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares enjundiosos, vinos generosos.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño que tapa a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
El Señor Dios enjugará
las lágrimas de todos los rostros,
y el oprobio de su pueblo
lo alejará de todo el país.
- Lo ha dicho el Señor.
Aquel día se dirá:
aquí está nuestro Dios,
de quién esperábamos que nos salvara;
celebremos y gocemos con su salvación.
La mano del Señor se posará sobre este monte.

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

 

Evangelio


Lectura del santo evangelio según san Mateo 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
- Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.
Los discípulos le preguntaron:
- ¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?
Jesús les preguntó:
- ¿Cuántos panes tenéis?
Ellos contestaron:
- Siete y unos pocos peces.
Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

Palabra del Señor

 

 

Reflexión

 

San Nicolás, obispo (L)

Por intercesión de san Nicolás, hoy pedimos a Dios que el Señor nos «proteja en todos los peligros para que podamos caminar seguros por la senda de la salvación». La tradición antigua nos ha conservado la generosidad de este obispo de Mira del siglo IV que ayudaba a todos, también con dinero, a rehacer su vida precaria. Los regalos tradicionales que nos hacemos durante las cercanas fiestas de Navidad tienen mucho que ver con la generosidad de san Nicolás.

 


Las tres preocupaciones fundamentales, que ocuparon prácticamente toda la vida de Jesús, fueron:

1) La salud de los enfermos;

2) La alimentación de la gente, especialmente de los pobres;

3) Las "relaciones humanas" de las personas.

Por eso, en los evangelios se habla constantemente de las curaciones de quienes padecían enfermedades, de las comidas de Jesús con toda clase de personas y de las mejores relaciones posibles que podemos (y debemos) tener con los demás. En este relato, se nos recuerda la actividad de Jesús con los enfermos y con los que no tenían qué comer. De las relaciones humanas habla Jesús ampliamente en sus discursos, por ejemplo, en el Sermón del Monte: el perdón, la misericordia, la generosidad, la bondad con todos y en todo momento, etc, etc.
 

Es importante caer en la cuenta de que estas tres grandes y fundamentales preocupaciones de Jesús no son preocupaciones "religiosas", sino preocupaciones "humanas". Es decir, son problemas que interesan y preocupan normalmente a cualquier ser humano, sea o no sea religioso y tenga las ideas o convicciones que tenga. Porque, si nos atenemos a su conducta, lo importante para Jesús no era la "religiosidad", sino la "humanidad". Jesús fue un hombre profundamente religioso, como quedó patente en su intensa y frecuente relación con el Padre del Cielo. Lo mismo que en su insistente oración al Padre, de la que con frecuencia nos informan los evangelios (Mt 14, 23; 19, 13; 26, 36. 39.42.44; Mc 1, 35; 6, 46; 14, 32. 35. 39; Lc 3, 21; 5, 16; 6, 12; 9, 18. 28. 29; 11, 1; 22, 41.44. 45). Pero la religiosidad de Jesús no le llevó al templo y al culto. Su religiosidad le llevó a ser bondadoso con todos. Y así es como encontró al Padre.
 

Esta multiplicación de los panes es la segunda que relata el evangelio de Mateo. La primera se encuentra en Mt 14, 13-21. Este segundó relato quiere destacar la importancia de este hecho en la vida de Jesús y en la vida de la Iglesia. El Evangelio destaca así que Dios quiere, sobre todo, que nos preocupemos de los que pasan necesidad, de la injusticia del sistema que nos domina, un sistema que privilegia a unos pocos a costa del sufrimiento y la humillación de los necesitados, la relación que todo esto tiene con el banquete que celebra la comunidad (cada comunidad), que los cristianos celebramos en la Eucaristía. Todo esto es lo que produce la abundancia, hasta el exceso, en la Iglesia y en la sociedad. Eso significa los siete cestos de panes que sobraron.

 

Punto de reflexión y plegaria

Jesús parece cansado y con ganas de no ver a nadie. Nos pasa a menudo y defendemos nuestro derecho. Jesús siente compasión. Padece con aquellas personas, que piden ayuda. Siente su sufrimiento y la carencia de algo tan necesario y material como el sustento. Los santos han comprendido muy bien este evangelio. Sin apenas medios han alimentado multitudes. Sin techo donde cobijarse han construido hospitales. El amor mueve montañas.


^ Señor, ¡que crea!


 

 

 

Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

PPS Eucaristía