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PRIMERA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 

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Rezando voy

 

 

Día: 08-01-2018
 

 
 
Lunes I semana Ordinario

 

Lectura 1

 

Comienzo del primer libro de Samuel 1, 1-8

HABÍA un hombre de Ha Ramatáin Sufín, en la montaña de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrateo. Tenía dos mujeres: la primera se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía hijos, pero Ana no los tenía.
Ese hombre subía desde su ciudad de año en año a adorar y ofrecer sacrificios al Señor del universo en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí: Jofní y Pinjás.
Llegado el día, Elcaná ofrecía sacrificios y entregaba porciones de la víctima a su esposa Feniná y a todos sus hijos e hijas, mientras que a Ana le entregaba una porción doble porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. Su rival la importunaba con insolencia hasta humillarla, pues el Señor la había hecho estéril.
Así hacía Elcaná año tras año, cada vez que subía a la casa del Señor; y así Feniná la molestaba del mismo modo. Por tal motivo, ella lloraba y no quería comer.
Su marido Elcaná le preguntaba:
«Ana, ¿por qué lloras y por qué no comes? ¿Por qué está apenado tu corazón? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?».

Palabra de Dios.
 

Salmo

 

Sal 115 12-13. 14 y 17. 18-19

R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

O bien:

R/. Aleluya.

V/. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.

V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R/.

V/. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.

 

Evangelio


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20

DESPUÉS de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Palabra del Señor.

 

Reflexión

 

Este evangelio, el del llamamiento de Jesús a los discípulos y la inmediata respuesta de estos dejándolo todo y yéndose a vivir con Jesús y Jesús, se ha explicado mil veces argumentando la generosidad y la libertad que exige la fe cristiana, y la adhesión al Evangelio. Esto es importante. Esto nunca se debe olvidar. En esto tenemos que insistir quienes estamos persuadidos de que la fe en Jesús es central en nuestras vidas.

Pero, si nos quedamos en la sola exhortación ascética, piadosa, fervorosa, para orientar nuestras vidas con renuncias ascéticas y generosidades religiosas, nos quedamos a medio camino. El tema del "seguimiento Jesús" es mucho más profundo. Y me temo que son pocos los teólogos, los catequistas y los cristianos que tomamos conciencia de lo que representa. ¿De qué se trata? Se trata nada menos que de esto: los discípulos no conocieron a Jesús "estudiándolo" en libros y con profesores, sino "siguiéndole" en su forma de vivir. Los primeros apóstoles no "estudiaron" cristología, sino que "vivieron con Jesús y como Jesús". El estudio es necesario. Pero, cuando se trata de Jesús, es enteramente insuficiente. Solo viviendo como vivió Jesús -en cuanto eso nos es posible- podemos conocer a Jesús. Y conocer el cristianismo. Porque Jesús no es un "objeto" de estudio, sino la "experiencia viva" de Dios.

Pero hay más. El "seguimiento de Jesús" es un hecho de importancia decisiva para que quede a salvo la identidad del cristianismo. Hay gente que dice: "Jesús, sí - Iglesia, no". O sea, hay gente que sospecha que el cristianismo "ha perdido su identidad". Y hasta hay quienes piensan que las "intenciones de Jesús" están hoy mejor representadas por otros movimientos laicos que por la Iglesia. Y lo más desolador, en este asunto, es que, en buena medida, hay razones para pensar que esto es verdad. Y además hay que reconocer que esto no se resuelve con explicaciones o pidiendo perdones, que siempre llegan demasiado tarde. La preocupación de Jesús por la salud de los enfermos o la alimentación de los pobres no se resuelve (hipócritamente) rezando por los que sufren. Solo quienes asumen en sus vidas el seguimiento de Jesús pueden reconstruir la Iglesia y humanizar la vida.

 

Punto de reflexión y plegaria

Dejar las barcas puede tener muchos significados: un cambio de vida radical o bien poner al servicio del Señor la barca y la casa. Poner todo al servicio del Señor a través de los hermanos nos hace sensibles a las necesidades del otro y nos evita la tentación de sentirnos superiores a los demás. Dejarlo todo por el Señor nos convierte en servidores de la comunidad.

- Señor, ayúdame. Me cuesta seguirte.


 

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