Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

Diapositivas Eucaristía

Contactos

 

 

XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo

Rezando voy

 

 

 

 

 

Día: 09-10-2018
 

Santos Dionisio, obispo y mártir. Juan Leonardi, presbítero
 

 MARTES DE LA XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Lectura 1

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 13-24

HERMANOS:
Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo:
con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.
Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí para que lo anunciara entre los gentiles, no consulté con hombres ni subí a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, sino que, enseguida, me fui a Arabia, y volví a Damasco.
Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y permanecí quince días con él. De los otros apóstoles no vi a ninguno, sino a Santiago, el hermano del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Personalmente yo era un desconocido para las iglesias de Cristo que hay en Judea; solo habían oído decir que el que antes los perseguía anuncia ahora la fe que antes intentaba destruir; y glorificaban a Dios por causa mía.
 

Palabra de Dios
 

Salmo

 

Sal 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

V/. Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/.

V/. Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R/.

V/. Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.

 

Evangelio


Proclamación de la Buena Noticia de Jesús según san Lucas 10, 38-42

EN aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
 

Palabra del Señor

 

Reflexión

 

Santos Dionisio, obispo, y compañeros, mártires (L)

Según la tradición Dionisio fue uno de los siete obispos que Roma envió a evangelizar a la Galia en tiempo del emperador Decio. A mediados del siglo III, fue martirizado en París, juntamente con sus compañeros Rústico y Eleuterio. Su cuerpo fue arrojado al Sena, mientras que los de sus compañeros de martirio fueron enterrados después en la abadía de Saint-Denis, en las afueras de París.

 


Lo que menos interesa de este relato es precisar si Marta y María son las mismas dos hermanas, que, junto a Lázaro, aparecen en el IV evangelio (Jn 11, 1-46). Lo que importa es lo que nos enseña este relato, no quiénes fueron sus protagonistas. Tampoco es de mucha actualidad el tema que ha planteado la literatura ascética y la teología de la Vida Religiosa, al explicar lo de Marta y María como símbolo de las dos formas de Vida Religiosa, que la espiritualidad cristiana ha planteado: la vida activa (Marta) y la vida contemplativa (María). Un tema que ha interesado a monjas y monjes, pero que ahora interesa cada día menos. ¿A qué viene calentarse tanto la cabeza discutiendo si es más perfecta la vida activa o la contemplativa? ¿Qué más da lo uno o lo otro?


En todo caso —y tenga el interés que tenga la identidad de estas dos hermanas— no parece que el evangelio de Lucas nos recuerde lo de Marta y María para pronunciarse en favor de la acción o de la contemplación. Lo que ocurrió en la casa de aquellas dos hermanas, y la respuesta de Jesús, se refieren, sin duda, a algo que interesa a todo el mundo. Es importante la ayuda, pero es más importante la escucha. Es importante el ser para, pero es más importante el estar con. Por supuesto, hay situaciones en la vida en las que lo más urgente es la ayuda. Pero, en el conjunto de la vida, lo que más necesitamos es que se nos escuche, que alguien nos dedique su tiempo, su interés, su atención. Es decir, que haya personas que, con su actitud profunda, nos hacen ver y palpar que les podemos aportar algo, que les podemos enseñar algo, que por eso somos importantes y necesarios para el que nos escucha. Marta es la persona que quiere ayudar. María es la persona que quiere.


En la vida es importante la "ayuda". Pero es indeciblemente más necesario el "cariño". Porque el cariño llega más al fondo de lo que somos y necesitamos. Y porque el cariño es más englobante, abarca la vida entera y llena toda nuestra vida.




Punto de reflexión y plegaria

Marta es valorada por muchos. Sentimos por ella comprensión y cariño. También lo siente Jesús, pero le recuerda que el servicio no puede perder de vista el verdadero objetivo: agasajar a Jesús. Cuando el activismo y el cansancio nos superan, olvidamos que el mandamiento del amor nos pide «amar al prójimo como a nosotros mismos». Jesús no quiere que el servicio nos deshumanice.

- Señor, que sepa vivir el servicio y la oración.

 

 

 

 

 

Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

PPS Eucaristía