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Semana 32 Tiempo Ordinario

 

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Día: 14-11-2017
 

 
 

Martes XXXII semana del tiempo ordinario

 

Lectura 1

 

Lectura del libro de la Sabiduría 2,23_3,9

Dios creó al hombre incorruptible, le hizo imagen de su misma naturaleza.
Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.
En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios y no les tocará el tormento.
La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz.
La gente pensaba que eran castigados; pero ellos esperaban seguros la inmortalidad.
Sufrieron un poco; recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí: los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto.
El día de la cuenta resplandecerán ellos como chispas que prenden por un cañaveral.
Gobernarán naciones, someterán pueblos, y su Señor reinará eternamente.
Los que en él confían conocerán la verdad y los fieles permanecerán con él en el amor, porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia.

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19

R. Bendigo al Señor en todo momento.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

 

Evangelio


Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor:
- Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa»?
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú»? ¡Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado! Lo mismo vosotros: cuándo hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Palabra del Señor

 

 

Reflexión

 

Lo primero que se destaca, en estas palabras de Jesús, es la conciencia de la propia responsabilidad ante el deber del trabajo a realizar. El "siervo" es la persona que, ante todo, había de tener muy claro el sentido del cumplimiento fiel y estricto de la tarea que cada día se le imponía. Se sabe que, entre los judíos y en tiempo de Jesús, existía la esclavitud, aunque más atenuada que en el Imperio. Todos estamos de acuerdo en que el fin de la esclavitud legal fue una de las muchas y excelentes conquistas de la Ilustración y de la modernidad. La Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano (1789-1791). El ser humano no debe ser esclavo de nadie. Ni debe tener que soportar una jornada laboral interminable, como era el caso de los esclavos.


El evangelio de hoy no justifica la esclavitud y sus inhumanas consecuencias. Se limita a describir una situación de hecho que existía en aquel tiempo. Lo que Jesús hace, en este texto, es tomar aquella situación como punto de referencia para destacar la "actitud interior" que el creyente ha de tener "ante Dios". No podemos vivir nuestra relación con Dios con los criterios con que se rige la moderna relación laboral. En el fondo, se trata de que, "en nuestra conciencia", vivamos siempre como el que tiene que cumplir sus deberes; ante todo, sus deberes cívicos, con un sentido de responsabilidad incondicional.


Pero, dando una paso más, es de suma importancia tener siempre muy claro que la "actitud interior" no se refiere solo a nuestros deberes "ante Dios", sino igualmente a nuestra responsabilidad "ante la propia profesión". En el fondo, lo que aquí está en juego es la concepción luterana de la "profesión" como "vocación". Es esta una mentalidad que aún no ha entrado de lleno en la conciencia de los países de tradición católica, a diferencia de los que han sido influenciados por la tradición protestante. Por eso, entre otras razones, la productividad laboral en los países católicos es más baja que en los protestantes. Y es que, como bien dijo el mismo Weber, "el más noble contenido de la propia conducta moral consiste precisamente en sentir como un deber el cumplimiento de la tarea profesional en el mundo".

 


Con esta parábola concluye Lucas, evocando la pedagogía de Jesús, su enseñanza acerca de las relaciones comunitarias. Los seguidores de Jesús estamos llamados más que nunca a caer en la cuenta de cuál es la lógica que fundamentan las relaciones que establecemos. En una sociedad como la nuestra marcada por el poder económico, la tentación de “comercializar”, “publicar” o “resocializar” nuestras acciones para que nos adulen y rindan pleitesía y de establecer con los otros y con Dios relaciones mercantiles y retributivas, y la presunción de obtener los méritos para “pasar factura a nuestros hermanos”, están a la orden del día.

La exhortación crucial de la parábola es clara: considerémonos unos siervos capacitados para el servicio, responsables y transparentes, ya que el engreimiento es inhumano, no es evangélico, y crea relaciones hostiles.

¿Cómo hacer de nuestras relaciones escenarios de cuidado y misericordia? Digamos con fe:

“gracias, Señor, por permitirme pertenecer a tu Reino;

acrecienta mi humanidad, y humaniza mi fe”.
 



 

 

 

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