Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

Diapositivas Eucaristía

 

Índice del curso

 

 

Acercándonos a Jesús
 

Iñaki Aya

 

 

LOS EVANGELIOS DE LA INFANCIA DE JESUS


Los Evangelios de la infancia son una Presentación de Cristo Resucitado. Están escritos desde la fe en la resurrección y tienen una intención pedagógica, no histórico-biográfica. Han nacido dentro de un proceso de profundización del misterio de Jesús y están orientados a expresar una mayor comprensión del mismo. No son para sacar conclusiones sobre la ciencia infusa de Jesús u otros temas. Aquí se nos dice que, desde el comienzo de su vida, Jesús es “El Hijo del Altísimo”, a quien “el Señor Dios le dará el Trono de David”, “el Cristo Señor”, "el Maestro", "el que había de venir", "el Salvador", y que por eso está justificado que nosotros le abramos el corazón y nos entreguemos a Él con plena confianza. Los Evangelistas pretenden cultivar en sus lectores la fe en Jesús Mesías.

Estamos preparándonos para celebrar La Navidad, el Nacimiento de Dios en la tierra. Durante esta época, os invito a leer los relatos de la Infancia de Jesús, tanto en Mateo como en Lucas, haciéndolo lentamente, saboreando los textos. Hemos de pararnos en aquellos párrafos o pasajes que más nos llamen la atención, siempre con esa intención de "sentir y gustar las cosas de Dios". Queremos conocer a Jesús y para ello, nos acercamos a su vida.

Podemos colocarnos junto a María y contemplar con ella “el álbum de fotos” de la infancia de Jesús como quien ve el álbum de familia con su historia y sus recuerdos. María es presentada por Lucas como "la que ha creído" con una fe perfecta, en contraposición a la fe imperfecta de Zacarías. María es la portadora de Cristo. Isabel, los pastores, Simeón, Ana, encuentran la salvación que se revela en Jesús a través de María. Podemos pedirle que lo encontremos también nosotros gracias a Ella, que nos introduzca en este “conocimiento interno de Cristo que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga”.

En la vida de Jesús pueden distinguirse tres etapas: la vida oculta, la vida pública y la pasión-muerte y resurrección. Resulta llamativo, y sin duda alguna significativo, el hecho de que Cristo viviese treinta años oculto en una vida monótona, ordinaria, de la que tenemos muy pocos datos, pero es evidente que también este período forma parte de la totalidad de su Misión Salvadora.

Su vida fue un constante "hacer la voluntad del Padre", una vida centrada en el Padre, y la acción salvífica nos llega a través de ese centramiento en el Padre. Jesús renuncia a llevar una vida "importante" en otros aspectos. La redención comienza ahí, en su nacimiento, mejor dicho, en su concepción. Su vida pública, la muerte y la resurrección, son el desarrollo y la culminación de esa vida total.

Una primera enseñanza aplicando estos relatos a nuestra vida es que, a imitación de Cristo puesto que somos seguidores suyos, nuestra vida no consiste tanto en "hacer cosas" cuanto en hacerlas según un estilo, una manera: el estilo de Dios, siguiendo a Jesús

Jesús nos enseña la importancia del presente, Jesús también crece en "sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres" (Lc.2,52), madura, conquista lentamente su mesianismo, se va haciendo. ¿No es quizá esta una enseñanza que debemos aprender?



LA INFANCIA DE JESUS EN S. MATEO. c. 1 y 2

El evangelio de S. Mateo está dirigida a una comunidad de lengua griega y de mayoría judía creyente, comunidad situada probablemente en Antioquia (la parte de Siria colindante con Palestina) o bien en Fenicia (el Líbano actual). Una comunidad estructurada, una liturgia organizada, una doctrina precisa, una moral práctica. Es menester comprender lo que se cree, de ahí los cinco “discursos” de Jesús con sus enseñanzas.

El autor construye un Evangelio claramente catequético donde, suprimiendo los detalles anecdóticos de cada pasaje, centra el interés en la enseñanza que se puede sacar para la vida de la comunidad.

Jesús aparece en este Evangelio como El Mesías Salvador enviado por Dios, el Rey de Israel. Mateo intenta demostrar apologéticamente contra los Judíos, que Jesús es el Mesías esperado, que en él se cumplen las escrituras del AT., por eso lo cita constantemente, indicando como todo aquello estaba dirigido hacia Jesús y ahora se cumple en Jesús. La fórmula que utiliza aparece como estereotipada: "para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta... (2,15.23; 4,14; 8,17; 12,17...) o también: "así se cumplió lo que se dice en..." (2,17; 27,9).

Pero este Jesús está en contraste con el Mesías nacionalista, político y vengador que las autoridades judías esperaban. De ahí ese empeño de Mateo en presentar los Títulos de Jesús y el nuevo enfoque que da a toda la ley en contraste con la del AT. Ataca el farisaísmo y su piedad y detalla su ignorancia al interpretar las Sagradas Escrituras.

Título del libro: Génesis de Jesús (Genealogía) 1,1

Se nos va a narrar la historia de la Nueva Creación que comienza con la llegada de El Mesías (v. 16). Mesías es el título de Jesús y designa su Misión como Ungido. Mateo comienza su Evangelio subrayando la conexión de lo que va a narrar, con la expectación del pueblo judío en el AT. ¡Llegó ya el Mesías esperado y se llama Jesús! El reconocimiento de Jesús como Mesías por parte de Pedro (16,16), será el punto central del Evangelio. Jesús se declara Mesías ante el sumo sacerdote (26,63) y ésa será la causa de su condena a muerte (27,17.22).



Genealogía de Jesús (1, 2-17)

La enumeración de genealogías es clásica en Israel (Génesis c 5. 10. 36), une la historia, muestra la continuidad de los acontecimientos. La genealogía de Jesús es la inserción de Dios en la historia, hombre entre los hombres. Historia con sus grandezas y pecados. Vincula el nacimiento de Jesús a los principales depositarios de las promesas mesiánicas, Abraham y David (v 1), y a los descendientes reales de este último. Genealogía dividida en tres períodos de 14 generaciones (14 valor numérico del nombre de David). Abraham es el padre de los creyentes, David el fundador de la dinastía real, Jesús es la realización de las promesas hechas a Israel, con él la historia de Israel culmina. Jesús está en la descendencia de David, según una de las profecías fundamentales. Y como tal Hijo de David, aparece también después en numerosos pasajes (9,27; 12,23; 15,22; 20,30.32).

Puede compararse esta genealogía con la de San Lucas, 3, 23-38, que es ascendente y se remonta hasta Adán.


Concepción virginal de Jesús (1,18-25)

El significado primario del nacimiento virginal por obra del Espíritu Santo, es hacer aparecer esta acción divina, como una segunda creación que supera la primera. Dios mismo interviene y comienza la nueva humanidad. Jesús es al mismo tiempo novedad absoluta y plenitud de un proceso histórico. Jesús, el Hijo de Dios, esa realidad precisamente por la cual van a condenarle a muerte.

José es presentado como el esposo de María, el varón justo, hijo de David. Y así se cumple el vaticinio de Isaías 7,14: Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emanuel (que significa "Dios entre nosotros").

Al orar este pasaje podemos contemplar la figura de José, el hombre justo y recto, prototipo de varón israelita. Podemos contemplar sus dudas, el dolor del corazón en un primer momento, la paz reencontrada por su docilidad a Dios. Y contemplar el nombre de Jesús: Dios entre nosotros.



La adoración de los Magos 2,1-12

El Rey de Israel ha nacido, venid, adorémosle. Este es el mensaje que Mateo nos propone. Inmediatamente después del nacimiento de Jesús, comienzan las dificultades. Herodes, actual rey en Israel, el pueblo entero y el Sanedrín, no están dispuesto a reconocer al Mesías y eso que las profecías estaban clarísimas (Miqueas 5,1).

Porque así está escrito por el Profeta:

Y tú Belén, tierra de Judá,
no eres la menor entre los principales clanes de Judá
porque de ti saldrá un caudillo
que será pastor de mi pueblo Israel

Herodes dejó herederos de su reino a tres de sus hijos: a Arquelao (4 a.C.-6 d.C.) dio Judea, Samaria e Idumea; a Herodes Antipas (4 a.C.-39 d.C.), Galilea y Perea (ambos eran hermanos de madre, Maltace, la samaritana); y Filipo (4 a.C.-34 d.C.) recibió la tetrarquía al E del Jordán y Tiberíades. Por su carácter dominante y su enfrentamiento con el sacerdocio, Arquelao no supo ganarse a los judíos. Ante una nueva embajada, Roma actuó y depuso al etnarca, convirtiendo su territorio en provincia romana, bajo la autoridad de un prefecto o procurador, cuya misión era exclusivamente la de recaudar impuestos y mantener el orden público con las tropas a sus órdenes.

El rey de Israel ha nacido. Toda la escena tiene un porte regio: la estrella que figura al rey (todos tenían su estrella), el rey y su madre (vieron al Niño con María su madre) el homenaje de la postración, la presentación de los regalos que los Embajadores traían al Rey.

Y son precisamente unos súbditos extranjeros quienes le reconocen. Es la epifanía, la manifestación de Jesús a todas las gentes, y el reconocimiento de todos los pueblos.

En nuestra Oración, coloquémonos delante del Nacimiento o la imagen del Niño Jesús que tengamos en casa y, como los Reyes Magos, reconozcámosle como Rey.

La huida a Egipto y el regreso (2,13-23)

Con este pasaje se cumple la cita de Oseas 11,1: "de Egipto llamé a mi hijo". Recordemos que el Pueblo de Israel nace en la llamada de Dios a la libertad, sacándolo de Egipto. Jesús, que va a fundar el nuevo pueblo de Israel, que es el nuevo Adán, el nuevo Moisés, es llamado también del lugar que para Israel significaba su nacimiento.

Os invito a Contemplar la escena de la Anunciación relatada por San Lucas.
 


LA ANUNCIACIÓN Lc 1, 26-38

El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel adonde estaba ella y le dijo:

–Alégrate, favorecida, el Señor está contigo.

Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél.

El ángel le dijo: No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reinado no tenga fin.

María respondió al ángel:

–¿Cómo sucederá eso si no convivo con un varón?

El ángel le respondió:

–El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te hará sombra; por eso, el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios. Mira, también tu pariente Isabel ha concebido en su vejez, y la que se consideraba estéril está ya de seis meses. Pues nada es imposible para Dios.

Respondió María:

–Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue.



San Ignacio de Loyola [EE. 101-109]

Imaginemos a las Tres Personas Divinas en el momento en que, contemplando la redondez de la tierra y viendo que el género humano era incapaz de encontrar el camino de la Salvación, deciden que la Segunda Persona se encarne, participe de la condición humana y obtenga así la redención. Y así, venida la plenitud de los tiempos, envían al ángel San Gabriel a Nuestra Señora con el anuncio de la Encarnación.
 


PETICION

Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.



CONTEMPLACION

NOTA: No necesitas acabar el pasaje en una sesión. Coge las ideas que más te conmuevan. No pases adelante mientras encuentres devoción y sentido en lo que te mueve. En otro momento de oración puedes continuar en la misma idea si te da devoción o pasar a otras.



VER tres escenas distintas y relacionadas entre si.

• a) Ver al género humano que vive sobre la tierra: unos blancos y otros negros, unos que ríen y otros que lloran, unos sanos y otros enfermos. Ver la gente que me rodea.

• b) Ver a las Tres Personas Divinas, como contemplan a los hombres, que están perdidos sin saber encontrar el camino de la Salvación.

• c) Ver a Nuestra Señora y al ángel que la saluda.

• d) Verme a mi, que estoy presente en estas escenas y reflexionar para sacar provecho de lo que vemos.

Todo comienza con la compasión de Dios en el cielo que viendo cómo el mundo iba a la deriva, -puedes echar una mirada sobre nuestro propio mundo- se le conmueve el alma y decide que la segunda Persona de la Trinidad se haga hombre para salvarnos (Tito C.3, 4-7).


OIR lo que hablan las personas.

• Recorrer las mismas personas que antes, oyendo las conversaciones
• Oír las conversaciones de las personas, perdidas y desconcertadas.
• Oír cómo las Personas Divinas dicen: "hagamos redención".
• Oír la conversación entre el ángel y la Señora.
• Oírme a mí y reflexionar para sacar provecho.

-Cuando Dios decidió redimir al mundo escogió una madre anónima de un pueblo anónimo (El nombre de Nazaret no aparece en el Antiguo Testamento).

-Contempla la escena y el diálogo de María con el ángel. ¿Qué notas? ¿Qué sentimientos muestra María en sus frases?

-¿Qué sentimientos tendría María cuando creyó y luego notó que Dios, el Altísimo se encarnó en su seno, vientre de una muchacha de aldea?

-María comienza a colaborar con el proyecto de Dios implicándose en el proyecto de Dios. María es el ejemplo más patente de fe y obediencia a los caminos de Dios. En Cristo vemos el modelo; en María el ejemplo de seguimiento.

MIRAR lo que hacen las personas.

Introducirnos en su interior para vivir en nosotros sus sentimientos.

• ¿Qué sienten los hombres?
• ¿Qué sienten las Personas Divinas?
• ¿Qué sienten María y el ángel?
• ¿Qué siento yo?.. Y reflexionar.

-Observa la fe ejemplar de María y su entrega incondicional cuando está convencida de que Dios le pide su consentimiento. Ella firmó un cheque en blanco. Cada acontecimiento posterior, cada momento futuro de su vida fueron revelando la voluntad de Dios y ella fue acoplándose a todo ello con el “SÍ” incondicional que dio en la Anunciación. María tuvo que apoyarse en la oración constantemente para vivir desde la fe y para discernir la voluntad de Dios.

Coloquio: Habla con el Señor o con María según te mueva el corazón.



Preguntas:

¿Qué me impresiona más en todo este episodio? ¿En qué me interpela?

¿Qué tendría que cambiar en mi vida para ser verdadero discípul@ de Jesucristo?

¿Qué diferencias notas entre la actitud de la sociedad de consumo y Dios, María...?

¿Tiene mi vida ese toque de un “Sí” incondicional a Dios? ¿Vivo cada episodio de mi vida, y acepto las vivencias diarias con fe viva creyendo que son los caminos por los que Dios lleva su redención hoy a través de mí?
 


TEXTOS

Lucas 1. 26-38. La Encarnación.

Mateo 1. 18-25. El anuncio a José.

Juan 3, 16-21. Tanto amó Dios al mundo…

Juan. 1, 1-18. La Palabra se hizo Hombre

Filipenses 2, 5-11. Cristo, Dios y Hombre

1 Juan 4, 7-21. En la fuente de la caridad.

Romanos 5. Salvados por Cristo

Salmo 40 Dios con nosotros

Salmo 139 Dios lo sabe todo

 

 

 

Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

PowerPoint Eucaristía