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Índice del curso

 

 

CURSO DE ORACIÓN

 

Aprender a Orar, Orando

 

 


Dios llena mi vida. Contemplación




Prepárate para Orar


Un tiempo adecuado, un lugar tranquilo y una postura idónea.

Ambienta el lugar de forma que te ayude: una Biblia abierta, un crucifijo, una vela.

Respira profunda y lentamente, serénate apartando de tu mente toda tensión.

Este tiempo es para Dios.


Me pongo en la Presencia de Dios.

Veo cómo estoy delante de Dios nuestro Señor, de los ángeles, de los santos que piden por mí. El Dios de todo lo que es y existe, está en cada latido de mi corazón, está conmigo, aquí y ahora. Y me mira.

Señor, tú me examinas y conoces.

Sabes si me siento o me levanto,

tú conoces de lejos lo que pienso.

Ya esté caminando o en la cama,

me escudriñas,

eres testigo de todos mis pasos.

Salmo 139.

 


Así como los pájaros donde quiera que vuelen

hallan siempre el aire,

así nosotros donde quiera que vamos o estemos,

siempre hallaremos a Dios presente.

San Francisco de Sales


Petición.

Conocimiento interno de tanto bien recibido, para que yo enteramente reconociendo, pueda en todo amar y servir a Dios nuestro Señor.


Primer Punto. Traer a la memoria los beneficios recibidos

1º. Considero las gracias corporales que Dios me ha dado: el cuerpo, la salud, las comodidades que tengo, las personas que me quieren, las amistades que me rodean.

2º. Considero los dones espirituales que Dios me ha dado: la inteligencia que tengo, la educación que he recibido, las habilidades, la sensibilidad.

3º. Considero las gracias espirituales que Dios me ha dado: la fe desde pequeño, el perdón de mis faltas, los sacramentos de la Iglesia. Miro lo generoso que ha sido Dios.

4º. Miro a mi alrededor y veo cuántas personas viven en la miseria, no tienen lo que yo tengo, no han tenido las posibilidades de educación que yo he tenido, cuántos son torpes, insensatos.

Pondero con mucho afecto cuánto ha hecho Dios por mí y CUÁNTO ME HA DADO.

Y con esto considero con mucha razón y justicia lo que yo debo de mi parte ofrecer y dar a Dios, esto es, todas mis cosas y a mí mismo con ellas.



TOMAD, SEÑOR, Y RECIBID

TODA MI LIBERTAD, MI MEMORIA,

MI ENTENDIMIENTO Y TODA MI VOLUNTAD,

TODO MI HABER Y MI POSEER.

VOS ME LO DISTEIS, A VOS, SEÑOR, LO TORNO;

TODO ES VUESTRO, DISPONED A TODA VUESTRA VOLUNTAD.

DADME TU AMOR Y GRACIA, QUE ÉSTA ME BASTA.



Lucas 1,46-56. El Magnificat.

Juan 15, 9-10 Os amo como mi padre me ama

Salmo 8: Señor, Dios nuestro, ¡qué admirable es tú nombre en toda la tierra!



Segundo Punto. Mirar cómo Dios habita en todas sus criaturas.

En los elementos dando ser, en las plantas dándoles vida vegetal, en los animales animándolos sensitivamente, en los hombres y mujeres dándoles entender. Y así en mí, dándome ser, animándome vegetativa y sensitivamente y haciéndome entender.

Así mismo haciendo templo de mí, al ser creado a la imagen y semejanza de su Divina Majestad. A continuación, reflexionar como se hizo en el primer punto o de otra manera parecida.

Dios no solamente me ha dado todos los beneficios recibidos, como antes he considerado, sino que Dios está en todo lo que me ha dado,

Mateo 25-34, no os angustiéis, ¿acaso Dios no se preocupa de nosotros?

Mateo 19-24, nuestra respuesta a este desvelo de Dios

Hechos 17, 24-28, en Él vivimos, nos movemos y somos.



Tercer punto. Considerar cómo Dios trabaja y labora por mí en todas las cosas criadas sobre el haz de la tierra. En los cielos, en los elementos, plantas, frutos, ganados, etc. dando ser, conservando, vegetando y censando, etc. Y reflexiono sobre mí mismo.

El amor de Dios es activo, hace, trabaja. Es un nuevo nivel de contemplación. Todo se está construyendo por Dios. El Amor, motor de todo el trabajo creacional.

Y reflexionar sobre mí mismo: con este espíritu tengo que ver mi trabajo al servicio de los demás. Dar sentido de amor y profundidad a nuestro trabajo

Romanos 8,28-39. ¿Quién nos separará del amor de Cristo?

v. 29-34. Dios aparece trabajando en todas las casas para llevar adelante su Plan de Salvación. Realmente es el primer interesado en que nos salvemos.

v. 35-39. Nadie puede detenerlo, ni aquella que aparentemente es lo más opuesto a Días, la tribulación.

1 Cor 3, 21-23. Todo es vuestro. Vosotros de Cristo. Cristo de Dios.



Punto Cuarto. Mirar cómo todos los bienes y dones DESCIENDEN DE ARRIBA.

Así como mi limitada capacidad de la suma e infinita de arriba, y así la justicia, bondad, piedad, misericordia, etc., así como del sol descienden los rayos, de la fuente las aguas, etc. Acabar reflexionando como se dijo.

Dios no sólo da, está y trabaja en la creación, sino que toda ella y muy especialmente el espíritu humano PARTICIPA DEL SER DIVINO.



Alma de Cristo, santifícame.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

No permitas que me separe de ti.

Sangre de Cristo, embriágame.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

Agua del costado de Cristo, lávame.

En la hora de mi muerte, llámame

¡Oh buen Jesús, óyeme!

Pasión de Cristo, confórtame.

y mándame ir a ti,

para que con tus santos te alabe

por los siglos de los siglos. Amén.



1 Corintios 12. Los dones espirituales.

Todas las cosas bajan de Dios y suben a él. El está en cada uno y en todos puedo contemplar la inmensa variedad de las operaciones del Espíritu.

1 Corintios 13. Himno a la Caridad.

Y en el centro de todo, la caridad. Esta es la voz que sobrepasa a todas las otras. Sin ella, aun las más grandes obras, son nada.

Efesios 4, 7-16. Jesús sube y nos deja los dones.
 

 

 

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