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Índice del curso

 

 

CURSO DE ORACIÓN

 

Aprender a Orar, Orando

 

 


 EMAUS

(Lc. 24, 13-35)




Introducción:

-El episodio de Emaús, más que una crónica histórica, es sobre todo una catequesis que nos describe el camino que tienen que hacer los discípulos de Jesús y las comunidades de todos los tiempos para reconocer la presencia de Jesús en la Iglesia y en su historia.


Imaginar la escena: Contempla la escena como si te hallases presente.

-Imagina a estos dos hombres caminando hacia Emaús. Escucha lo que dicen, ¿Qué sienten? ¿Cómo se encuentran?

-Imagina cómo Cristo se les une como un desconocido y les invita a hablar.

-Imagina que tú también vas de camino y que Cristo te invita a hablar de tu vida, de tus dudas.

-Háblale con franqueza, sin miedo... Escucha lo que Él te dice al corazón...


Petición: Pide al Señor una experiencia íntima y alegre de su resurrección y de su presencia amorosa en tu vida de peregrino...

v. 16 Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo

v, 21 Nosotros esperábamos que…

v. 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?

v. 29. Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.

v. 33. Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once.



Preguntas:

-¿Qué es lo que más me atrae y me mueve en este pasaje? ¿Qué relación tiene conmigo?

-¿Qué me enseña Jesús a través del pasaje? ¿Qué efectos produce en mí?

-¿Qué preguntas me levanta en mí?



Coloquio: ¿Qué me pide el corazón compartir con Jesús...?

1 Corintios 11, 17-29 (Compartir la Eucaristía) «partir el pan», término técnico empleado para designar la cena eucarística.

Jesús Resucitado quien se hace presente en medio de nosotros, ofreciéndose sacramentalmente como pan de vida.

¿Qué significado tiene para mí mi asistencia a la Eucaristía?.

Partir el pan no es sólo una celebración de Iglesia, sino un estilo de vivir compartiendo.


Lc 24, 35-48

Lucas pone en boca de Jesús Resucitado estas palabras dirigidas a los discípulos: «¿Por qué os alarmáis? ¿Por qué surgen tantas dudas en vuestro corazón?».




Quédate con nosotros,
la tarde está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día
si tu camino no es nuestro camino?

Detente con nosotros
la mesa está servida
caliente el pan y envejecido el vino

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres
si no compartes nuestra mesa humilde?

Repártenos tu cuerpo
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre
Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro
y al sol abrirse paso por tu frente

Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana

Arroja en nuestras manos
tendidas en tu busca
las ascuas encendidas del Espíritu

Y limpia en lo más hondo
del corazón del hombre
tu imagen empañada por la culpa.

 

 

 

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