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Índice del curso

 

 

CURSO DE ORACIÓN

 

Aprender a Orar, Orando

 

 


La Meditación

 

La Meditación es una forma de oración que se caracteriza por el predominio interior del pensamiento y del entendimiento. Esta oración gira en torno a un tema, un suceso, una vivencia, al que le damos vueltas con el pensamiento, razonando mentalmente sobre ello y sacando conclusiones personales.

Ha tenido un gran desarrollo a lo largo de la historia del cristianismo, de tal manera que se la considera como la oración por antonomasia, aunque no es la única forma ni mucho menos. Se ha cuidado mucho este tipo de oración porque se consideraba la forma más apropiada para iniciar de manera sistemática la vida de oración personal. Se le ha llamado también “oración mental”.

En lenguaje habitual, cuando nos hacen una propuesta y nos piden una contestación, si consideramos necesario tomarnos un tiempo para pensarlo, decimos: “déjame que lo medite, ya te contestaré”.

De antemano advierto que la Meditación como Oración, no puede ser un mero raciocinio mental, un análisis psicológico de la situación. Toda Oración es comunicación con Dios en la que el diálogo afectivo es el elemento esencial. Yo diría que la Meditación se apoya en el raciocinio mental para pasar al diálogo afectivo.

Una definición de la meditación podría ser: “reflexión amorosa y prolongada sobre las verdades reveladas y los sucesos de la historia, en orden a su asimilación en la mente, el corazón y en la actividad de la persona”.



Funciones de la Meditación

Comprender e interpretar serenamente los hechos.

Penetrar con mayor profundidad en la Palabra Revelada, escrutando sus misterios.

Hacer que las verdades salvíficas se apoderen de la mente y del corazón.

Dar una base de principios asimilados y de ideas al afecto y a las decisiones tomadas en orden a la acción.

Preparar un diálogo directo con el Señor.



Temas de Meditación

un problema que me preocupa
un suceso ocurrido recientemente
una vivencia que he tenido
un encuentro con alguien
un pasaje de la Escritura
una hoja que he cogido en la parroquia



Os invito a hacer un rato de Oración, una Meditación.

Oración de Vida. MEDITACIÓN

La oración debe incluir la vida entera del orante. El orante utiliza la vida real, las cosas, los sucesos, las personas, como centro de su diálogo con Dios. No hace falta mucha actividad discursiva, basta con fijar la atención en los hechos.

Una forma específica de oración para meditar es la Oración de vida”, que tiene su origen en un hecho o una determinada situación que se está viviendo, tomando de ellos el contenido de la oración y su forma de expresión. No se trata de tomar un tema abstracto de oración y de aplicarlo a la vida, sino todo lo contrario, me valgo de mi vida, de los acontecimientos de mi vida, y basándome en ellos, hago oración.

No requiere mucha actividad mental, pero sí “vida teologal” para darse cuenta del valor de la situación y descubrir allí la huella de Dios y comunicarse con Dios en forma de súplica, de arrepentimiento, de alabanza, etc. Requiere capacidad para captar la presencia del Espíritu en cada situación, en cada momento.
 


Prepárate para Orar

Prepara tu cuerpo y tu mente.

Respira profunda y lentamente, serénate.,

Libera tu cuerpo de toda tensión.

Este tiempo es para Dios.



Ponte en la Presencia de Dios.

Cae en la cuenta de que estás en la presencia de Dios. El Dios de todo lo que es y existe, está en cada latido de tu corazón, está contigo, aquí y ahora. Y te mira.



1º Escojo una situación de mi vida.

Puede ser un recuerdo, un suceso, un acontecimiento feliz, un problema que me da vueltas en la cabeza



2º Lo traigo a la memoria

Qué pienso, qué siento, cómo lo vivo.



3º Lo presento a Dios

Qué me dice sobre ello

Qué tengo que decirle yo

Entablo un diálogo con Dios sobre esta situación.



4º Sentimientos que provoca en mí

Alegría, tristeza, pesar, arrepentimiento, alabanza.

Presento a Dios estos sentimientos.



5º Determinaciones a tomar.

Miro si este rato de oración me lleva a sacar alguna conclusión o tomar alguna determinación.

Tampoco es necesario que en cada meditación haya que tomar compromisos concretos o sacar frutos inmediatos.



6º Presento al Señor de mis conclusiones.

Doy Gracias

Rezo un Padrenuestro

 

 

 

 

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