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Índice del curso

 

 

CURSO DE ORACIÓN

 

Aprender a Orar, Orando

 

 


LA ORACIÓN EXAMEN DE CONCIENCIA


En los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola

 



Ya en la primera anotación EE [1], cuando San Ignacio explica lo que son los Ejercicios Espirituales, dice: “por este nombre, exercicios spirituales, se entiende todo modo de examinar la consciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras spirituales operaciones, según que adelante se dirá… Todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales.

Todo ello nos dice que el examen no es sólo para examinar los pecados.

Hemos de quitarnos de la mente la idea de que el Examen de conciencia es un contabilizar mis pecados para arrepentirme y confesarme.

Es una oración en la que tomo de conciencia de mí mismo, de mi realidad, para presentarme ante Dios con mi verdad buena y mi verdad mediocre.

Espiritualidad oriental.

En la espiritualidad oriental tiene vital importancia la toma de conciencia (consciencia) de la persona sobre sí mismo, caer en la cuenta de lo que soy, siento y vivo. El aumento de la dimensión consciente del sujeto, que se da gracias al examen.

La siguiente cita de A. de Mello en "Sadhana, un camino de oración" (ejercicio número 30) puede dar alguna luz de los planteamientos orientales:

"En este ejercicio se trata de que veas tu día completo como en una película (…..) limítate simplemente a observar (...) como lo haría un observador neutral. (...) Es muy importante que, mientras observas estos acontecimientos, adoptes una actitud neutral; es decir, que no condenes ni apruebes lo que estás viendo ... limítate a observar, no juzgues, no evalúes".

… Según los maestros orientales, ni la aprobación ni la condenación son necesarias para cambiar nuestras vidas y conductas. Emplear la fuerza de voluntad para hacer un propósito o el auto-castigo que se incluye en la condena puede provocar una resistencia interior; te verías envuelto innecesariamente en un conflicto interno ya que la acción produce una reacción similar y opuesta.

Este peligro lo evita la autoconsciencia. El postulado afirma que ella se basta para curar sin necesidad de juicios ni propósitos. "La sola consciencia hará morir todo lo insano y crecer todo lo bueno y santo."

Desde el punto de vista Ignaciano puede parecer que lo anterior no es suficiente. La principal diferencia sería que no basta con solo hacer consciente la experiencia para sanar y ser distinto, sino que viene luego un trabajo de leer, interpretar y sacar consecuencias de esa experiencia, todo ello hecho desde Dios.


Discernimiento.

El profundo significado del examen ignaciano es el discernimiento. Si no hay discernimiento en el examen, no se hace el examen según el método ignaciano. El examen general pone a uno en discernimiento cotidiano, es un momento privilegiado para discernir las mociones del Espíritu. El discernimiento se hace sobre la dimensión consciente de la experiencia, es decir, se hace al mirar conscientemente lo que le pasa a uno.

Oración.

El examen es oración. Y si la oración está bien hecha se impiden esas reacciones hostiles internas y esas culpabilidades que se dan por exceso de moralismo. Experimento que si hago algo es porque Dios actúa en mi. Esta oración ayuda a ponerse más en manos de Dios y a ver las cosas desde Dios. Pero no es solo oración; es un instrumento concreto para vivir la vigilancia cristiana. Y más que oración, el examen es coloquio.

Práctica venida abajo.

Se constata que el examen ha sido una práctica que ha sufrido, en bastantes de los que lo comenzaron a practicar, una crisis fuerte, seguida de un redescubrimiento.

Normalmente se examina mal, de manera no sana, angustiosa y culpabilizante. Ha venido abajo esta práctica por la moral minuciosa y personalista con que se hacían. Los exámenes antes insistían en la perfección y eso se viene abajo pues funciona mucho el yo y el voluntarismo y afloran sentimientos de culpabilidad.

Tampoco se trata de ser demasiado controladores de uno mismo, se trata de ver por dónde van las líneas de uno en su seguimiento a Jesús. La práctica del examen mal hecho alimenta un culto al yo que nunca alcanza final; es un narcisismo frustrante porque con las solas fuerzas no se puede mucho. El examen ha de ser siempre una conversión del voluntarismo moralizante a la gratuidad.

El examen hay que considerarlo en relación con el discernimiento de espíritus. "Es un ejercicio intensivo diario de discernimiento en la vida de una persona."
 



ORACIÓN DE EXAMEN

El examen de conciencia según San Ignacio




Quitarnos de la mente la idea de que el Examen de conciencia es un contabilizar mis pecados para arrepentirme y confesarme.

Es una oración en la que tomo conciencia de mí mismo, de mi realidad, para presentarme ante Dios con mi verdad buena y mi verdad mediocre.

Hay acontecimientos que nos afectan produciéndonos alegría, tristeza, paz o inquietud. Son formas de hablar de Dios que me invita a mejorar, a responder más fielmente.

1º. Al final del día nos colocamos cara a cara con Dios. Caemos en la cuenta de esa presencia que me ha acompañado todo el día.

2º. Pedir Gracia para conocer mis obras. No vivir engañándome a mí mismo, ni engañando a los demás.

3º. Repasar el día como si viésemos una película.


Ver las cosas buenas que Él ha hecho hoy conmigo......... y dar gracias.

Ver las cosas buenas que yo he hecho con Él……………. y dar gracias

conmigo…………. y dar gracias

con los demás ...... y dar gracias.

Ver las cosas que no me han salido bien............................. y dar gracias porque también debo aceptar lo que me sale mal.

Ver el mal que he hecho, el bien que he dejado de hacer


4º. Le pido perdón

• por el mal que he hecho

• por el bien que he dejado de hacer


5º. Expresar el arrepentimiento


6º. Y saberme perdonado

Renovación de la Alianza.

Propósitos. Compromiso. Proyecto.


Pido por los que quiero bien.... y por los que no quiero.


8º. Terminar con un Padrenuestro

 

 

 

 

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