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Índice del curso

 

 

CURSO DE ORACIÓN

 

Aprender a Orar, Orando

 

 


SEGUNDO Y TERCER MODO DE ORAR

San Ignacio de Loyola

 

 

[249] Segundo modo de orar es contemplando la significación de cada palabra de la Oración.

[250] Ante de entrar en la oración repose un poco el espíritu asentándose o paseándose, como mejor le parecerá, considerando a dónde voy y a qué.

[251] Oración. La oración preparatoria se hará conforme a la persona a quien se endereza la oración.

[252] “El segundo modo de orar es que la persona, de rodillas o sentado, según se halle más dispuesto y como más devoción le acompañe, teniendo los ojos cerrados o fijos en un lugar sin andar variando con ellos, diga “Padre”, y esté en la consideración de esta palabra todo el tiempo que halle significaciones, comparaciones, gustos y consolación en consideraciones a propósito de esa palabra; y de la misma manera haga en cada palabra del Padrenuestro, o de otra oración cualquiera con la que quiera orar de esta forma”


[253] Al acabar la Contemplación, recitar la oración contemplada “según la manera acostumbrada”.

[254] Deteniéndose en cada palabra sin límites de tiempo mientras halle gusto y consuelo en ellas, sin prisas de pasar adelante

[255] Si en una palabra o dos del Pater noster se detuvo por una hora entera, otro día quando torne a la oración, diga la sobredicha palabra o las dos según que suele; y comience a contemplar a partir de la palabra en que dejó.

[256] 1ª nota. Es de advertir que acabado el Pater noster en uno o en muchos días, se ha de hacer lo mismo con el Ave María y después con las otras oraciones, de forma que por algún tiempo siempre se ejercite en una de ellas.

[257] 2ª nota. Es que acabada la oración, en pocas palabras convirtiéndose a la persona a quien ha orado, pida las virtudes o gracias de las cuales siente tener más necesidad.



[258] Tercer modo de orar será por compas.

Addicción. La addición será la misma que fue en el primero y segundo modo de orar.

Oración. La oración preparatoria será como en el segundo modo de orar.

“El Tercer modo de orar
es que con cada anhélito o respiración
se ha de orar mentalmente
diciendo una palabra del Padrenuestro
o de otra oración que se rece,
de manera que se diga una sola palabra
entre una respiración y otra;
y mientras dura el tiempo de una respiración a otra
hay que fijarse principalmente
en la significación de esa palabra,
o en la persona a quien se reza…

Y con el mismo orden y método procederá
en las otras palabras del Padrenuestro,
y las otras oraciones, es a saber, Ave María,

Alma de Cristo, Credo y Salve…”

(EE. número 258)


Fundamentalmente este Modo es igual que el Segundo Modo de Orar. La diferencia está en el ritmo. El 2º Modo admitía pausas, deteniéndonos y gustando el significado.

En el Tercer Modo, se recita rítmicamente al compás de la respiración.


Padre nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén


Ave María

Dios te Salve, María,
llena eres de Gracia,
el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén


Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me separe de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame
y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.



EJERCICIO

“AVE MARÍA, LLENA DE GRACIA…

Disponte como de costumbre, para orar. Reconoce y adora a Dios presente… Pídele la gracia de actuar, sentir y querer siempre su voluntad.

1.- Respirar de una manera regularizada, lenta y tranquila.

2.- Al comenzar una inspiración pronuncias mentalmente la primera palabra de la oración, esto es, “Ave”.

3.- Durante el tiempo que dura un anhélito completo (inspiración-espiración) miras y piensas en la significación de esa palabra. Así vas haciendo con cada palabra del “Ave María” acompasándolas a tu respiración.

4.- Una vez acabada una primera vuelta, comienzas otra segunda vuelta, pero ahora fijándote en la persona de la Virgen; su disponibilidad, sencillez, humildad… hasta finalizar de nuevo el “Ave María” dando gracias, pidiendo perdón, alabando a Dios…

5.- Para concluir tu tiempo de oración puedes hacer un diálogo con la Virgen, pidiéndole que te enseñe a llevar a tener sus mismas actitudes en la tarea de construir el Reino de Dios.



EJERCICIO


JESÚS SALVADOR


Sitúate en el lugar y la postura adecuados, que más te ayudan en la oración. Reconoce en fe la presencia de Dios en ti y confía en su amor.

Concentra la atención en tu propia respiración. Respira de una manera pausada y rítmica. Percibe y céntrate en ese entrar y salir el aire por tu nariz. Continua así hasta conseguir una suficiente concentración, dejando pasar pensamientos e imaginación… sin dejarte arrastrar por ellos.

Comienza a repetir, al compás de tu propia respiración, cada palabra de la siguiente oración: “JESÚS SALVADOR, TEN MISERICORDIA DE MI” u otra semejante. Es importante que una vez escogida la oración, no la cambies. La puedes decir en voz baja o sólo mentalmente.

Repite una sola palabra entre una respiración y otra… y mientras lo haces, deja que vayan brotando espontáneamente de tu corazón, sentimientos y vivencias… y todas las significaciones que te sugieran…

Sin cambiar de forma, siempre con la misma oración, deja que te llene y exprese los contenidos que has ido viviendo: arrepentimiento, deseo de perdón, gratitud, esperanza, amor, alegría, confianza… Permanece en esta suave repetición de la invocación el tiempo que habías determinado orar.

 

 

 

 

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