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NUEVO CURSO 2017 – 2018
 

Aprender a Orar, Orando
 

 

 



Las Bienaventuranzas



Mateo 5, 1-12. Sermón de la Montaña. Las Bienaventuranzas.


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros."

Lucas 6, 20-26. Sermón del llano. Dichosos… ¡ay de vosotros!

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:

Dichosos los pobres,
porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre,
porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis,
porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

¡Ay de vosotros, los ricos!,
porque ya tenéis vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!,
porque tendréis hambre.
¡Ay de los que ahora reís!,
porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas."


1) Profundizando en el texto.

Mateo 5, 1-12.

En el evangelio de Mateo, las Bienaventuranzas son proclamadas como comienzo del llamado "Sermón de la Montaña". Mateo, escribe su Evangelio hacia los años 80, en Siria, para cristianos procedentes del Judaísmo: una comunidad estructurada, una liturgia organizada, una doctrina precisa, una moral práctica. Es menester comprender lo que se cree, de ahí los cinco “discursos” de Jesús con sus enseñanzas.

Lucas 6, 20-26.

Año 80. Griego, escribe para cristianos convertidos del paganismo, como él, sin tradición judía. Presenta a Jesús movido por el Espíritu del Padre, en contacto con el Padre a través de la oración. Comprender la palabra de Dios y ponerla en práctica. Escribe el Evangelio de la Misericordia de Dios: predilección por los pobres, los pecadores, las parábolas de la misericordia. Los Evangelios de la Infancia son una presentación de quién es Jesús.

Lucas tiene una manera progresiva de presentar la enseñanza de Jesús. Hasta el capítulo 6,16, dice muchas veces que Jesús enseñaba a la gente, pero no llega a relatar el contenido de sus enseñanzas (Lc 4,15.31-32.44; 5,1.3.15.17; 6,6). Ahora, después de informar que Jesús vio la multitud deseosa de oír la palabra de Dios, trae el primer gran discurso que empieza con la exclamación:"¡Bienaventurados los pobres!" y "¡Ay de vosotros los ricos!", y nos presenta cuatro bienaventuranzas y cuatro maldiciones.

Algunos le llaman a este discurso el “Sermón de la planicie”, pues segundo Lucas, Jesús bajó de la montaña y se paró en un lugar de llanura donde hizo su discurso. (Lucas 6,12-49).


Bienaventuranzas

Las Bienaventuranzas no son paños calientes a una situación a la que hay que resignarse con la promesa consoladora de un futuro mejor.

Mateo recoge las Bienaventuranzas para proponer el estilo de vida propio de un discípulo de Jesús que busca fielmente el Reino de Dios y su justicia. Habla de ocho actitudes; son declarados dichosos los pobres de espíritu, los sufridos, los que tienen hambre y sed de justicia, los que practican la misericordia, los que viven con corazón limpio, los que buscan la justicia de Dios y son por ello perseguidos.

Lucas, por su parte, recoge las Bienaventuranzas para declarar que el Evangelio de Jesús no puede ser escuchado de igual manera por todos. Mientras que para los pobres es una buena noticia que les invita a la esperanza, para los ricos es una que los llama a la conversión. Sintetiza en cuatro aspectos de la vida humana, la pobreza, el hambre, el llanto y la persecución, un estado de vida que es fruto de la injusticia. Y cuando proclama Bienaventurados a los que padecen estas situaciones, no les llama bienaventurados porque las padecen, sino porque él viene a anunciarles que el Reino llegará, que ya ha llegado y con él, la justicia y la liberación.

Esos ¡ayes! que Jesús lanza como lamentaciones desgarradoras, son lamentaciones al estilo profético, es decir, una denuncia y una advertencia a los promotores y sostenedores de este orden social absolutamente injusto

A nosotros, los cristianos, las bienaventuranzas nos comprometen con ese Proyecto del Reino para que, traducido en categorías de justicia, sea una realidad eficaz. ¡Ay de vosotros!, es la denuncia de quienes prefieren aprovecharse de la situación en beneficio propio.



2) Escuchando al Maestro Jesús.

La proclamación de Las Bienaventuranzas, es un pasaje evangélico fascinante y a la vez temido. Fascinante porque uno adivina que aquí está el meollo del evangelio, la denuncia de las mezquindades, la oferta de la misericordia de Dios, el gozo incontenible que trae el Reino. Temido porque también palpa uno que “mis caminos no son vuestros caminos” ¡Qué difícil entrar en el gozo de las bienaventuranzas!

San Mateo nos dice: “se acercaron sus discípulos y él se puso a hablar, enseñándoles”. Luego sus discípulos tampoco lo sabían, tuvieron que aprender. Voy a hacer una cosa: voy a acercarme, me pongo delante del Maestro y leo una a una las Bienaventuranzas diciéndole: Maestro, enséñame.


3) Meditación del Papa Francisco.

Se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia: a mí ¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.

Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción. (Discurso de S.S. Francisco a los participantes del Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, octubre de 2014).



4) Para la reflexión personal

• ¿Miramos la vida de las personas con la misma mirada de Jesús?

5) Oración final

Yahvé es justo cuando actúa,
amoroso en todas sus obras.
Cerca está Yahvé de los que lo invocan,
de todos los que lo invoca



 

 

 

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