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NUEVO CURSO 2017 – 2018
 

Aprender a Orar, Orando
 

 

 

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS


Mateo 2, 1-12



Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo". Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: "En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel".

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: "Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo". Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.




La fiesta del regalo

La gloria del Señor amanece sobre ti, nos dice Isaías. Cada día Dios nos regala un nuevo amanecer. Cada día empieza con un regalo de Dios. Epifanía significa la Manifestación, el regalo de Dios a todas las gentes, a todos los pueblos, incluso a los más alejados, representados por los Magos «de Oriente». En su aparente ingenuidad, este relato del Evangelio nos plantea muchas preguntas:

¿En la vida, nos ponemos en camino para buscar lo que deseamos o me quedo esperando a que tú me lo des, a que se resuelvan las cosas de por sí solas?

¿Sigo la estrella con la esperanza de encontrar ese Alguien hacia quien me guía?

¿Ante quién doblo mi rodilla, cómo se llama el «dios» que adoro en el fondo de mi ser?

¿Y los regalos, doy regalos o solo espero recibirlos?, ¿cobro mis regalos?

Los Reyes Magos, la fiesta de los regalos, el nacimiento de Jesús ha sido un gran regalo. La fiesta de la Sagrada Familia ha sido otro regalo. Mi familia es un regalo. En la vida hay personas que son estrellas que me iluminan y me llenan de alegría, son un regalo. Día de los regalos, disfrutemos de ellos.



Profundizando en el Texto

El pasaje de la adoración de los Magos nos trae dos mensajes.

• La Epifanía (manifestación de Dios) a los paganos proclama la universalidad de la Buena Nueva. Cristo viene para salvar a todos los hombres.

• Pero la universalidad de su Reino le acarrea desde el comienzo de su vida las amenazas de los poderosos de este mundo e incluso la ignorancia de su pueblo y de sus jefes religiosos.



Una estrella en el Cielo

Todos tenemos una estrella en el Cielo

Los Magos escrutaban las estrellas, leían la vida en las estrellas

Encontraron una Estrella más luminosa



“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo"

“Y la estrella comenzó a guiarles”

Dios no es oscuridad, es Luz. Dios no es lejanía, es presencia y cercanía. Dios siempre quiere manifestarse, pero a su modo. Pudo hacerlo de forma grandiosa y espectacular. ¿Una lluvia de estrellas que asombrara y apabullara a todo el mundo? ¿Un golpe de poder y de gloria? No. Dios se manifestó humildemente, casi con miedo. No se impone, sino que se insinúa. No obliga, sino que sugiere. No manda, sino que ruega. Se revela y se vela. La estrella aparece y se oculta. Su luz, su llamada, invita a iniciar un camino. No te ahorrará la búsqueda, el esfuerzo, la duda. Pero si caminas, si buscas, también a ti se revelará cada vez más hondamente... Dios nunca abandona a los que, dejando la seguridad de su vida, se ponen en camino para buscarle. El deseo de encontrarle es la base de todo; el que desea ya ha encontrado decía San Agustín.



Como los Magos

El ejemplo de los Magos es significativo: Ven la estrella, sienten la llamada, se ponen en camino, buscan, perseveran y por fin, encuentran y adoran. No es nada fácil el camino que lleva al encuentro con Dios, sobre todo cuando se trata de un Dios niño, pobre, humilde... Se necesita mucha fe, mucha paciencia, mucha perseverancia. Estamos tan acostumbrados a lo espectacular, a lo sensacional, a lo que nos deja boquiabiertos...

¿Qué significa para ti en tu ambiente ponerte en camino cada día?

La estrella de Dios es Jesús. Él es la luz del mundo. Pero no todos ven en Jesús esta luz. Jesús tiene también muchas maneras de manifestarse y de ocultarse, como si jugara al escondite. En su vida se manifestó con signos admirables. Hoy, Dios se manifiesta en una palabra, en un sacramento, en una inspiración, en una fuerza interior, en una comunidad o familia, en una celebración eclesial, en una figura profética, en un pobre, en un discapacitado... Y también se oculta en una densa oscuridad y silencio en una enfermedad o humillación, en un abandono o soledad, en un pobre o desgraciado... Ten fe y paciencia, como los Magos. Reza, confía, espera. Aunque no veas nada, Dios te iluminará por dentro.

La adoración. Cuando los Magos encontraron al Niño con su madre se postraron y le adoraron. Después le ofrecieron oro, incienso y mirra. ¿Qué significa para ti adorar? ¿Qué supone?

Los Magos escucharon y volvieron por otro camino. Dejarse avisar, aprender, cambiar de planes, caminos y proyectos sobre todo si lo que está en juego es la vida, la fe, los valores del Evangelio...



Se tú estrella de Jesús

Los Magos regalaron a Jesús oro incienso y mirra. Jesús les regaló mucha fe y luz para que le reconociesen en tanta pobreza y humildad. Volvieron a su tierra iluminados, parecían estrellas, y se convirtieron en testigos de la luz.

También nosotros estamos llamados a ser luz del mundo. Si estás encendido, no lo podrás ocultar. Conviene que todos los pueblos vean la estrella de Cristo, como los Magos.

En tu familia y ambiente puedes ofrecer la luz de Cristo. Puede incluso que lo seas sin proponértelo, porque es muy difícil ocultar la luz que llamea.

¿Conoces algún ejemplo de esto?



Los Sacerdotes

- Sabían las Escrituras de memoria. Conocían el anuncio profético de Miqueas: “Y tú, Belén...”. Pero no se movieron. ¿Para qué sirve tanto conocimiento si no mueve a un cambio de vida? Su religión funcionaba. Su Templo era una maravilla. La ley se cumplía estrictamente. Pero ellos no se tomaron ninguna molestia, no sintieron siquiera curiosidad, ninguna necesidad. ¿No te recuerda esto el pasaje del sacerdote, el levita y el samaritano (Lc 10, 25-37)? ¿Cómo ves tú a aquellos sacerdotes, a aquel pueblo? ¿Qué te dice a ti Dios de semejante actitud? ¿Cómo nos podemos engañar nosotros hoy?



Herodes

- Ha pasado a la historia como Herodes el Grande, quizá por las grandes construcciones que llevó a cabo, pero su corazón era muy mezquino Su grandeza era postiza e insegura, por eso temía, fingía, asesinaba... No tuvo reparos en matar a su mujer, Mariamme, y a sus hijos por sospechas. No es extraño que cuando le hablaron del nacimiento de un rey de los judíos tratara de ahogarlo en su propia sangre.

- ¡Cuanta sangre inocente derramada hoy día! Cuánta angustia en tantas familias. De todas las cosas que vemos y leemos o escuchamos a través de los medios de comunicación ¿cuáles te producen más tristeza? ¿Qué puedes hacer tú para mejorar las circunstancias de tantos inocentes?



Oración

Escoge un sitio adecuado para hacer tu oración. Ponte en la presencia de Dios (Padre/Madre) que te mira, está contigo con más interés en ti que tú en él porque quiere comunicarse contigo, quiere comunicarte el “evangelio” de la vida, del amor, de la paz... a través de su Palabra.

Pídele que te abra la inteligencia y el corazón para entender y profundizar en el Evangelio de Dios Emmanuel, Dios-con-nosotros. Dios quiere iluminar tu vida y llenarla de alegría. Alegría como la que inundó a los Magos cuando volvieron a ver la estrella y se postraron ante el Niño.

 

Coloquio: Nunca omitirlo...

Preguntas:

¿Qué te impresiona más en estos pasajes?

¿Qué has aprendido?

¿A qué te mueven estos pasajes?

¿Conoces alguna historia que nos haga comprender mejor hoy lo que el Evangelio nos dice?



 

 

 

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