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J. A. Pagola

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CONTRAPORTADA

EL DOMINGO

 

 

AnterioresEl Domingo
"ABBA""Sed" felices con lo fundamental
Abecedario del AdvientoEllos te observan todo el día
El "todavía" del año nuevoHacen falta padres con corazón de madre
Este año será nuevo si... Dios toca el piano contigo
Servir desde la humildad y la gratitud Un hombre, una caña, un río...
Vendrá la pazNecesidad de la critica
En Cuaresma, da sin que te pidanAyunos de Cuaresma
Perdón y olvidoPregón Pascual
  
  

 

 

 

 

Pregón Pascual



A todas las personas de buena voluntad cristianos o no cristianos


DECLARAMOS que, para los creyentes en Cristo Resucitado, todos los días son de fiesta.


AFIRMAMOS que quien aporte a la comunidad más motivos de celebración y de alegría será tenido como el primero entre nosotros.


ACORDAMOS que todos los días serán de acción de gracias y que quienes no encuentren nada que agradecer es que no marchan bien.


DECLARAMOS que todos los aguafiestas, todos los pesimistas, todos los torturadores y los que entierran todo antes de nacer, serán amonestados por la comunidad.


Nos REAFIRMAMOS en que se considerará también denuncia profética señalar con el dedo y muy concretamente todo atentado contra la alegría y el gozo de vivir.


DETERMINAMOS que toda palabra que no sirva para estimular, animar y vivificar, será considerada como un peligro social.


ACORDAMOS que sonreír y reír será muy bien visto en la comunidad.


DECLARAMOS convencidos de que la mayor parte de nuestros miedos, complejos y desánimos, son fantasmas irreales y que por lo tanto les será retirado el carnet de conducir por los caminos de la comunidad.


DENUNCIAMOS como subversivas y de gran peligro social las frases o expresiones como éstas: «Todo va mal». «Este mundo no hay quien lo aguante». «La vida es un asco». «Vamos cada vez peor»...


SE SUBVENCIONA A PERPETUIDAD cualquier promoción de la bondad, de la delicadeza, de la acogida y de la comprensión, del respeto y del amor.


SE TITULARAN HIJOS DE DIOS a todos los efectos a quienes quieran correr el riesgo y la aventura de hacer felices a los otros...


FINALMENTE —y en atención a las aspiraciones más profundas de la gente y por el amor entrañable de Dios, nuestro Padre—, se DECLARA este mundo en ESTADO PERMANENTE DE ESPERANZA.

 

 

PERDON Y OLVIDO
 


Cuentan la historia de un cura que estaba harto de una mujer que todos los días venía a contarle las revelaciones que Dios personalmente le hacía.

Semana tras semana, la buena señora entraba en comunicación directa con el cielo y recibía mensaje tras mensaje. Y el cura, queriendo desenmascarar de una vez lo que de fábula había en tales comunicaciones, dijo a la mujer.

«Mira, la próxima vez que veas a Dios dile que, para que yo me convenza de que es El quien te habla, te diga cuáles son mis pecados, esos que sólo yo conozco.»

Con esto, pensó el cura, la mujer se callará para siempre. Pero a los pocos días regresó la señora.

«¿Hablaste con Dios?». «Sí». «¿Y te dijo mis pecados?»

«Me dijo que no me los podía decir porque los ha olvidado.»

Con lo que el cura no supo si las apariciones aquellas eran verdaderas. Pero supo que la teología de aquella mujer era buena y profunda: porque la verdad es que Dios no sólo perdona nuestros pecados sino que, una vez perdonados, los olvida. Es decir: los perdona del todo.

Con esta anécdota estoy tratando de salir al paso de esa viejísima frase del «perdono, pero no olvido» que con tanta frecuencia hasta se pone como modelo de perdón y virtud cuando muchas veces es una forma más refinada de resentimiento y venganza.

 

 

LINDOS AYUNOS DE CUARESMA



El Papa Francisco propone unas sencillas acciones para cuidar esta Cuaresma y algo más nuestra convivencia...

- Saluda (siempre y en todo lugar)

- Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo)

- Recordarle a los demás cuánto los amas.

- Saludar con alegría a esas personas que ves a diario

- Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.

- Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.

- Levantar los ánimos a alguien.

- Celebrar las cualidades o éxitos de otro.

- Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.

- Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.

- Corregir con amor, no callar por miedo.

- Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.

- Limpiar lo que uso en casa.

- Ayudar a los demás a superar obstáculos.

- Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.

- Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.

- Ayuna de descontentos y llénate de gratitud.

- Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y paciencia.

- Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo

- Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.

- Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.

- Ayuna de presiones y llénate de oración.

- Ayuna de tristezas y amarguras y llénate de alegría el corazón.

Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.

- Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.

- Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros.

 

Si todos intentamos estos ayunos, lo cotidiano se llenará de

PAZ, CONFIANZA, ALEGRÍA, Y VIDA.

 

 

 

EN LA CUARESMA, DA SIN QUE TE PIDAN




Uno de los santos más entrañables en la historia de la Iglesia es san Francisco de Asís. Todos sabemos qué es lo que más destaca en su vida:
su humildad y su alegría de vivir. Cuentan de él y de la comunidad en la que vivía, que en Cuaresma realizaban tremendos ayunos. Una noche, cuando todos los frailes se encontraban retirados en las celdas del convento, escuchó los gemidos de un hermano; se levantó y fue hasta donde estaba el hermano que lloraba. Se acercó y le preguntó: «Hermano, ¿qué te pasa?». El fraile respondió: «Lloro porque me muero de hambre».

Francisco, ni corto ni perezoso, despertó a todos los hermanos y les explicó que el ayuno estaba muy bien, pero que no podían dejar que un hermano se muriera de hambre. Pero como no estaba bien que dejaran al hermano comer solo, para que éste no pasara vergüenza, todos debían acompañarlo. Así que los hizo levantarse a todos y se dirigieron al comedor. Y la comida se convirtió en una fiesta. Es verdad que en la mesa no había más que un pan y unos pocos rábanos, pero, eso sí, estaban bien aderezados con la alegría común. Está bien dar de comer al hambriento; pero está mucho mejor compartir todos juntos la humilde alegría que tenemos.

Es verdad que uno se pone a pensar que repartir un pan hoy, me reporta un sano gozo cristiano, pero nos inunda la desesperación de cómo vamos a realizarlo mañana.

Es evidente que nadie, nunca, será capaz de curar todo el mal del mundo, pero yo me atrevo a decirte: si importante es compartir el pan, más importante lo es si éste lo acompañamos con alegría. «Quien tenga pan, que lo reparta; quien tenga pan y una sonrisa, que distribuya los dos. Quien tenga sólo una sonrisa, que no se sienta pobre e impotente: que reparta sonrisa y amor».

Si hay algo que no cambia e irá donde vaya tu destino, será la sonrisa y el amor con que tú das lo que recibes. Porque el hambre volverá mañana, pero el recuerdo de haber sido querido por alguien permanecerá floreciendo en el alma.


 

 

 

NECESIDAD DE LA CRITICA

 


Sabemos que existe el mal. No somos ciegos ni ilusos. Existe el mal en las personas y en la sociedad. El mismo Jesús lo vio, lo fustigó, lo padeció. La denuncia y la crítica son necesarias. Lo podemos ver en la sociedad y en la misma Iglesia. ¿Qué pasaría si no hubiera oposición, si no hubiera capacidad crítica y profética?


Algunas condiciones

No es fácil hacer una crítica correcta. Si se trata del hermano, debe ser una crítica delicada, comprensiva, oportuna, compasiva; que esté movida por la caridad y desde la humildad. Más que crítica, sería corrección fraterna. Cuando lo hacemos, nos tiene que doler a nosotros. Se lo diremos a él, no por detrás. Mira, yo falto tanto o más que tú, puedes decirme lo que veas en mí; pero seguro que no te das cuenta de este fallo o defecto, y seguro que lo puedes mejorar. Ya sé que tú eres así, siempre podemos hacer un esfuerzo por superarnos.

Si se trata de una persona pública, o de una institución, o una ideología, o una norma, o una estructura, vamos a poner tres exigencias: que la crítica o la denuncia sean objetivas, constructivas, liberadoras.

Objetiva: La realidad es compleja y la persona es misteriosa. Hay que buscar la verdad, sin ser partidista, sin dejarse llevar por el interés o el sentimiento. Hay que estudiar todas las variantes del problema. No se puede ser simplista o voluntarista. No hay que fijarse sólo en la apariencia, sino en la verdad.

Constructiva: Es fácil contentarse con denuncias, con oponerse, con decir que no. No es cuestión de descalificar o humillar sin más. Habrá que denunciar para enriquecer y mejorar, para propiciar el arrepentimiento o el cambio. Cuando rechazamos una solución, ofrecemos otra alternativa, o estamos dispuestos a buscarla entre todos.

Liberadora. Siempre que la justicia o la libertad esté en juego, ahí debe surgir una voz de denuncia. Hay que denunciar todo lo que signifique cadena o yugo para cualquier ser humano o cualquier colectivo. No hablamos sólo de opresión económica, puede ser ideológica, cultural, incluso religiosa. Jesús criticaba el yugo que suponía la religión de los hipócritas. Todas estas denuncias son hijas de la fortaleza y la caridad.



Nunca podrán valer más las ideas que las personas.

Pero mucho menos los beneficios económicos que las personas.



¿QUE VALOR TIENE PARA MI LA PERSONA?

 

 

VENDRÁ LA PAZ



Si crees que una sonrisa es más fuerte que un arma.

Si crees que lo que une a las personas es más fuerte que lo que las separa.

Si crees en el poder de una mano extendida.

Si crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro.., entonces vendrá la paz.


Si sabes mirar al otro con un poquito de cariño.

Si sabes preferir la esperanza a la sospecha.

Si estás convencido que te corresponde tomar la iniciativa antes que al otro.

Si todavía la mirada de un niño llega a desarmar tu corazón, entonces vendrá la paz.

Si puedes alegrarte del gozo de tu vecino.

Si la injusticia que golpea a los otros te indigna tanto como la que tú sufres.

Si para ti el extranjero es un hermano.

Si sabes dar gratuitamente un poco de tu tiempo por amor... entonces vendrá la paz.

Si sabes aceptar que el otro te preste su ayuda.

Si compartes tu pan y sabes dar con él un trozo de tu corazón.

Si crees que el perdón consigue más que la venganza.

Si sabes cantar la felicidad de otro y bailar su alegría... entonces vendrá la paz.

Si puedes escuchar al que te hace "perder" tu tiempo y entretenerlo con una sonrisa.

Si sabes aceptar la crítica y hacer que te sea provechosa sin rechazarla ni defenderte.

Si sabes acoger y aceptar un punto de vista diferente al tuyo.

Si rechazas darte golpes por tus culpas en el pecho de otros... entonces vendrá la paz.


Si para ti, el otro es ante todo un hermano.

Si para ti la cólera es una debilidad, no una manifestación de fuerza.

Si prefieres ser herido antes de hacer daño a alguien.

Si no te sientes tan importante que "después de ti, el diluvio"... entonces vendrá la paz.

Si alcanzas y te colocas al lado del pobre y del oprimido sin creerte un héroe.

Si crees que el amor es la única fuerza de disuasión.

 

VENDRA LA PAZ

 

El agradecido demuestra

que su corazón tiene

buena memoria
 

 

 

Un hombre, una caña, un río...



Carta del 21 de enero:

"Hoy he encontrado, junto al muelle, a un hombre que pasa hambre..."


Carta del 8 de febrero:


"¿Recuerdas a aquel hombre del que te hable?. Raquel y yo hemos decidido acercarnos al muelle una vez y darle algo de pescado que comer."


Carta del 15 de febrero:


"...Continuamos visitándole... con la comida diaria. Tememos, al mismo tiempo, que llegue el día en que no podamos acercarnos hasta allí y el hombre del muelle se quede sin su pez. Él nos lo agradece. Sus mejillas empiezan a recuperar color. Le vemos algo más fuerte. Alguna noche le hemos invitado a casa a cenar con la familia. Es bastante tímido..."


Carta del 10 de marzo:


"Raquel y yo hemos decidido comprarle una caña de pescar. Le pensamos regalar un manual, comprensivo y a todo detalle, sobre aparejos y técnicas de pesca. Raquel era una aficionada hace algunos años y se ha comprometido a pasar unos días a la semana para enseñar al hombre del muelle a pescar. Dicen que el río está lleno de peces. Nosotros creemos que en poco tiempo sabrá autoabastecerse de pescado. Podrá conseguir comida por su cuenta y quizá algún dinerillo con la venta de la pesca sobrante."


Carta del 23 de marzo:


"Surgen los problemas. Al hombre del muelle de nada le ha servido aprender a pescar para prescindir de nosotros. Necesita una licencia y no sé qué otros papeles para poder coger peces del río. Los permisos cuestan un buen dinero y no tiene con qué pagar. Hemos sabido que la explotación del río es exclusiva del municipio y no se puede pescar allí s los dichosos papeles en regla."


Carta del 25 de marzo:


"Más problemas: la policía local pilló al hombre del muelle pescando sin licencia y ahora se encuentra retenido. La fianza (o la multa, que no me he enterado muy bien de qué va la cosa) no es muy barata que se diga. Vamos a intentar costeársela. La gente del pueblo va diciendo de él que ha intentado aprovecharse de la comunidad, que es un ladrón y que le está bien merecido."


Carta del 29 de abril:


"Otra complicación, y esta parece grave. ¿Te conté que el hombre del muelle salió de prisión y se hizo con los permisos de pesca necesarios?. Pues de nada le sirven: la fábrica de plásticos del pueblo, río arriba, ha contaminado las aguas y todos los peces del río se han muerto. No queda ni uno y la visión resulta desoladora. Dicen que no volverá a haber pesca hasta dentro de diez años o así. La industria pagará una multa astronómica (de sobra se lo podrá permitir), adquirirá no sé qué filtros para residuos y seguirá produciendo..." .


Carta del 30 de abril:


"... El hombre del muelle vuelve a pasar hambre."
 

 

 

Servir desde la humildad y la gratitud



Érase una vez un hombre tan piadoso que hasta los ángeles se alegraban viéndolo.

Su santidad consistía en que no tenía en cuenta el pasado de los demás, sino que tomaba a todo el mundo tal como era en ese momento, fijándose, por encima de la apariencia de cada persona, en lo más profundo de su ser.

Un día le dijo un ángel:

«Dios me ha enviado a ti. Pide lo que desees y te será concedido. ¿Deseas, tal vez, tener el don de curar?»

«No —respondió el hombre—, preferiría que fuera el propio Díos quien lo hiciera.»

«Entonces, ¿qué es lo que deseas? —preguntó el ángel—.

La gracia de Díos —respondió él—. Teniendo eso no deseo tener nada más.»

«No —le dijo el ángel—, tienes que pedir algún milagro; de lo contrario, se te concederá cualquiera de ellos, no sé cuál...»

«Está bien; si es así, pediré lo siguiente: deseo que se realice el bien a través de mí sin que yo me dé cuenta.»


Por el contrario

Me encanta servirte...
pero insisto en que me lo agradezcas

Una enjoyada duquesa salió, a altas horas de la noche, de un elegante hotel de Londres donde había cenado y asistido a un «baile de caridad» a beneficio de los niños abandonados.

Estaba a punto de subir a su «Rolls Royce» cuando un andrajoso pilluelo se le acercó suplicante:

«Por caridad, señora, déme seis peniques. Llevo dos días sin comer...».

La duquesa le rechazó con un gesto y le dijo:

«¡Desagradecido tunante! ¿No te das cuenta de que he estado bailando para ti toda la noche?».


Medita

«¿Con qué me presentaré yo a Yahveh?...

¿Me presentaré con holocaustos, con becerros añales?

¿Aceptará Yahveh miles de carneros, miríadas de torrentes de aceite?

¿Daré mi primogénito por mi delito...?

Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Dios quiere de ti:

— que practiques la justicia,

— que vivas la misericordia,

— que camines humilde con tu Dios». (Mq 6, 8)

 

 

DIOS TOCA EL PIANO CONTIGO


Después de que ocuparon sus respectivas butacas, la abuela reconoció a una amiga entre los asistentes al recital de piano y dejando a su nieto, se dirigió hacia ella.


Teniendo la oportunidad de explorar las maravillas de ese viejo teatro, el pequeño niño recorrió algunos de los lugares y posteriormente logró llegar a una puerta donde estaba escrito el cartel de "Prohibida la entrada"; pero esto no le importó en absoluto. Cuando se anunció la tercera llamada y las luces empezaron a apagarse para el comienzo del concierto, la abuela regresó a su butaca, descubriendo horrorizada que su nieto no estaba allí. Inmediatamente las grandes cortinas se abrieron y los reflectores apuntaron hacia el centro del escenario.


La abuela, sorprendida, vio a su pequeño nieto sentado en el piano tocando inocentemente "El patio de mi casa". En ese momento, el gran maestro Paderewski hizo su entrada y como si no pasara nada, se dirigió hacia el piano y susurró al oído de pequeño: "No pares, hijo, sigue tocando; lo estás haciendo muy bien". Entonces, el maestro, inclinándose hacia el piano comenzó a hacer un acompañamiento junto al niño con su mano izquierda. Pronto, su mano derecha, alcanzó el otro lado del piano para realizar unas notas altas. Juntos, el gran maestro y el pequeño, trasformaron la embarazosa escena en una maravillosa y creativa experiencia. Acabada la inesperada composición, la audiencia aplaudió muy entusiasmada.


Esa es la forma como Dios trabaja junto a nosotros. Él está siempre a nuestro lado cambiando nuestros pequeños esfuerzos hasta convertirlos en grandes cosas, susurrándonos al oído: "¡No pares, hijo, síguelo intentando, lo estás haciendo muy bien!". Dios siempre quiere estar a nuestro lado ayudándonos, la única condición que nos pone es que no le echemos.


Esta bonita imagen la encontramos en multitud de lugares de la Biblia:

"Tengo siempre presente al Señor; con Él a mi derecha no vacilaré" (Sal 16:8).

San Pablo lo sabía muy bien y por eso nos dice:

"Yo sé de quién me he fiado" (2 Tim 1-12).

"Bendito sea Dios... que nos consuela en todas nuestras tribulaciones" (2 Cor 1, 3-4).

"No temas, que yo estoy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios. Yo te fortaleceré y vendré en tu ayuda, y con la diestra victoriosa te sostendré." (Is 41-10).

"Aunque pase por valles oscuros, no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo" (Sal 22-4).

El buen cristiano nunca "toca" solo. Dios siempre está a su lado ayudándole, corrigiéndole, animándole....


Dios podría actuar sólo, pero en este mundo prefiere "tocar" con nosotros. Como nos dice San Agustín: "Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti"

 

 

 

 

ESTE AÑO SERA NUEVO ASI...



Desconocemos lo que nos espera en el nuevo año. No sabemos siquiera si lo terminaremos. Nadie lo sabe. Así caminamos los humanos a través del tiempo. Es normal que se despierten en nosotros preguntas inquietantes:

¿qué nos traerá el nuevo año?, ¿con qué me iré encontrando a lo largo de los días?, ¿tendré suerte?, ¿me irá mal?

También nos podemos preguntar:

¿cómo viviré yo este año?, ¿en qué puedo crecer?, ¿en qué me puedo estropear?, ¿me renovaré interiormente o envejeceré?, ¿será un año lleno de vida?, ¿será vacío y rutinario?

No todas las horas del nuevo año serán iguales. Habrá momentos importantes y momentos que apenas dejarán huella en nosotros. Pero, a veces, experiencias que no parecen dignas de ser registradas en un diario, pueden tener gran significado en nuestra vida. Quiero recordar algunas.

Si en algún momento de este año soy capaz de renunciar al egoísmo en el que normalmente vivo atrincherado y me decido a hacer algún gesto de bondad sin buscar contrapartidas ni exigir reconocimiento, habrá sido una hora importante.

Si en alguna circunstancia me olvido de otros intereses y actúo simplemente por honestidad, aunque sé que voy a quedar ante muchos como un imbécil, será una hora importante, pues habré recuperado mi dignidad.

Si un día de este nuevo año, decido por fin pararme a reflexionar para poner más verdad en mi vida, escuchando la voz íntima de mi conciencia, habrá sido una hora muy importante.

Si en algún momento renuncio a excusarme como acostumbro, escucho la crítica de quienes me conocen bien, y hago un esfuerzo por corregir mi vida de defectos y miserias que no aceptaría en los demás, será una hora importante, pues empezaré a cambiar.

Si un día, en vez de rezar como siempre de manera rutinaria y aburrida, me olvido de pronunciar palabras y me quedo en silencio ante Dios despertando en mi corazón la confianza y el agradecimiento, será una hora muy importante en la historia de mi fe.

 

 

 

HACEN FALTA PADRES CON CORAZÓN DE MADRE



Hoy hacen falta padres. Hacen falta padres, personas que capaces de llevar a otras de la mano, que acepten la responsabilidad de señalar lo que está bien y lo que está mal a quienes llevan de la mano.

Hacen falta padres, personas que acepten la posibilidad de acompañar a otros todo el tiempo que necesiten ser acompañados.

Hacen falta personas que acepten la paradoja de educar a quienes les necesitan para dejar de ser necesarios, personas que tengan manos pequeñas hasta que crezcan lo suficiente como a contener sus propias manos pequeñas.

Hacen falta personas que lleven en brazos, que abran caminos, que marquen direcciones y que acepten las direcciones los otros encuentren por sí mismos.

Hacen falta personas que esperen siempre, que acojan siempre, que alivien de los miedos, que acojan las alegrías, que celebren siempre el regreso, que estén en vela hasta que se cierre la puerta.

Hacen falta personas que acepten amar lo que todavía no conocen, lo que no saben cómo va a ser, lo que nunca llegará a pertenecerles por completo y que acepten hacerlo de por vida.

Hacen falta padres, personas capaces de ser brújula y espejo, arco para la flecha y lumbre para la intemperie.

Hoy hacen falta personas, en definitiva, cuya felicidad sea la Vida Plena de los otros.

 

 

Hacer felices a muchos otros: no hay nada mejor ni más bello.
 

 

 

El "todavía" del año nuevo




El año que pasó: un "Ya no"

Ya no podré sonreír a los que cruzaron mi camino, pidiendo una sonrisa.

Ya no podré mirar a los que no quise ver.

Ya no podré poner ilusión en los desesperanzados.

Ya no podré poner paz, donde quizá yo misma sembré la discordia.

Ya no podré consolar a los que con mi actitud entristecí.

Ya no socorreré a los que tendieron sus manos y yo ignoré.

Ya no podré restablecer lo que con mi crítica destruí.




El nuevo año: un "Todavía"




Todavía tendré ocasión de querer a los que no me gustan.

Todavía pondré ilusión en realizar el trabajo de cada día.

Todavía experimentaré la gratuidad de Dios.

Todavía aprenderé a ser humilde recordando a la familia de Nazaret.

Todavía podré reaccionar ante la injusticia, y hacer mío el dicho evangélico:

"La verdad os hará libres".

Todavía sembraré la paz en mi entorno, sabiendo que esta paz nace en mi corazón.

Todavía, Señor, seguirás en la marginación y el sufrimiento, para que yo pueda verte.

 

 

"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...

ELLOS TE OBSERVAN TODO EL DÍA"
 



Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo en el frigorífico, e inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida que facilitan la convivencia.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios a quien le podría yo también hablar y en quien confiar.

Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar .a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, vi que yo te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y justa cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que vi, cuando pensabas que no te veía!

 


feliz afio nuevo urte berri on
 

 

 

Abecedario para el Adviento
 

Alégrate, el Señor te va a visitar, viene a tu vida y lo mejor de todo: viene a quedarse para siempre contigo.

Busca dentro de ti un lugar «como Dios manda» porque va a ser Él, precisamente Dios, quien va a acampar en tu vida.

Confía «a pies juntillas.» Te aseguro que no fallará a la Gran Cita.

Despierta y observa el hermoso espectáculo que trae Dios consigo: Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito...

Espera, pero no con resignación y desesperanza, sino con la ilusión de que algo «muy gordo» va a suceder.

Facilita el acceso al Señor, no sigas poniéndole direcciones prohibidas, calles en obras o controles de aduana.

Grita con todas tus fuerzas: Ven, ven Señor Jesús. Conviértelo en tu grito de guerra, en tu saludo de presentación.

Habla, pregona, anuncia de palabra, pero sobre todo con obras, la venida del Señor.

Imita las virtudes de María, el icono perfecto del Adviento. Déjate contagiar de su optimismo y de su fe.

Junta las manos con las de tus hermanos y juntos dar la bienvenida al Salvador de los hombres.

Libérate de las espadas del odio, de la mentira y del egoísmo, y forja arados de amor, de verdad, de solidaridad.

Mira más a menudo por la mirilla de tu corazón; Dios está a la puerta esperando a que le abras.

Nivela el terreno para poder ver las huellas de Dios, las huellas de tus hermanos, y poder ir a su encuentro.

Organiza la fiesta, en especial revisa tu lista de invitados con «el del cumple.»

Prepara la cuna al niño Jesús. Mira a ver si te queda algún hueco en tu corazón. Y si no ya sabes, habrá que deshacerse de tanto cachivache que sólo hace ocupar sitio e impedir que entre lo realmente importante.

Reza con tu vida, pues nada sabe de oración el que no ama y nada sabe de amor el que no ora. Sueña, pero sueña despierto. Elimina la modorra del aburrimiento y las cabezadas de la rutina.

Trabaja ya, desde ahora, en adecentar el Reino que Dios nos ha prometido. Venga a nosotros tu Reino.

Usa las gafas de la humildad, pues todo lo bueno, lo grande, lo hermoso de esta vida (y estamos ante una de ellas) sólo puede ser contemplado desde la sencillez.

Vigila. Y no te preocupes si tus ojos se cierran, lo importante es que mantengas bien abierto el corazón.

Y cuando el Señor llegue, entonces sí, entonces:

Zambúllete de cabeza y sobre todo de corazón en las profundidades de un Dios que se hace uno de los tuyos...

 

 

 

SED FELICES CON LO FUNDAMENTAL
 



Se cuenta que en el siglo pasado, un Turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso Sabio. El Turista se sorprendió al ver que el Sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

—¿Dónde están sus muebles? —preguntó el Turista.

Y el Sabio, rápidamente, también preguntó:

—¿Y dónde están los suyos...?

—¿Los míos? —se sorprendió el Turista—. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

—Yo también... —concluyó el Sabio.

«La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices». Y ten en cuenta: Al final de tu vida...


1. Dios no te preguntará qué modelo de coche usabas; te preguntará a cuánta gente ayudaste.

2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.

3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.

4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo...

5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo bien y con honestidad.

6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.

7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.

8. A Dios no le importará el color de tu piel; le interesará la bondad de tu alma...

9. Dios no te preguntará porqué tardaste tanto en buscar la Redención; te llevará con amor a tu casa en el Cielo.

Recuerda: «El valor de las cosas y los momentos no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que se viven. Por eso existen momentos maravillosos, inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables».
 

 

 

"Abbá" ¿es éste el Dios que esperamos?




Una cosa es ser Dios y otra ser Abbá.


Dices
"Dios" y se te llena la casa de teólogos, filósofos, obispos
y hasta la Inquisición con sus calculadoras de herejes.

"Dios" es una palabra demasiado contaminada para expresar a Dios.

Diciendo, en cambio,
"Abbá" no sabes muy bien lo que dices
(¿acaso lo sabe un niño cuando balbucea "papá"?)
pero, hablando de Dios, es justo que sea así:
si supiésemos exactamente qué es Dios
(como algunos creen que lo saben)
qué Dios tan pequeño sería.

Sólo sabes que "Abbá" es algo muy bueno,
con una bondad que le viene de su bondad.

Llamar a Dios "Abbá" es reconocer
que todo lo que decimos sobre Dios es sólo aproximación,
excepto cuando lo pensamos
a partir de lo que de más divino tiene una persona:
la bondad, la misericordia, la ternura.

Dios impulsa a disentir;
"Abbá" a comprender y a perdonar.
Nos enfrentamos unos a otros en nombre de Dios;
nunca podrían hacerlo en nombre de Abbá.

Dios produce ateos;
Abbá, hijos invitados a crecer
(aunque, para crecer, haya que irse alguna vez de casa).

Con Dios la gente tiende a sentirse esclava,
en cambio, el espíritu de hijos que está dentro de nosotros
grita: "Abbá" (papá).



Quizá por eso Jesús no nos enseñó a decir Dios,

sino ABBA.

 


 

 

 

 

 

 

 

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