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Si sientes que todo perdió su sentido, siempre habrá un "te quiero", siempre habrá un amigo...

 

PARA LA SEMANA

 


 

Guárdame en tu redil
Señor, quiero deletrear,
palabra por palabra tu evangelio,
leerlo a trompicones,
como dándole besos
a cada confidencia
de este sublime texto.

Me gustaría meditarlo sin cesar,
saboreándolo, bebiéndolo,
como si quisiera embriagarme
y empapar mis entrañas y mis huesos.

Cuando me llamas por mi nombre
mi corazón se ensancha; me conmuevo
hasta el hondón del alma,
mi cuarto más secreto,
donde nadie penetra más que tú,
el rincón donde solo yo soy dueño,
aunque a menudo débil;
pero ahora seguro, porque siento
tu amor y el de tu Padre
y el calor del Espíritu de fuego.

Guárdame en tu redil frente a los lobos,
búscame si me pierdo,
y dame la alegría de poder decirte
que yo también te quiero.

 

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Sigue llamándonos Señor a tu servicio

y haz que con tu gracia seamos valientes

y decididos para responder con generosidad

a las necesidades de nuestros hermanos.

Señor Jesús,

Tú eres nuestro Buen Pastor.

Contigo estamos seguros

de que nada nos falta.

Tú nos conduces a fuentes tranquilas

y verdes pastos para reparar

nuestras fuerzas,

por eso nos acercamos a ti

con la seguridad de que

también tú oirás nuestra voz.

Mira, Señor,

a los hombres que más sufren,

a las ovejas más heridas de tu rebaño.

Mira a los hombres

que se vuelven como lobos

para el rebaño y hacen sufrir a sus hermanos.

Mira, Señor, a tantas ovejas

que no tienen pastor

y haz que puedan tener los pastores que necesitan.

 

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