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Grupo de liturgia

Siempre hay máscara, salvo cuando el dolor, la bronca o la descastadora gratitud nos desnuda el alma.

 

PARA LA SEMANA

 


 

COMO UN GRANO DE MOSTAZA



A veces, Señor, cuando dudo,
cuando no siento nada,
cuando la vida no avanza
y me percibo escéptico,
cuando no veo resultados...
todavía sé pararme
y coger un grano de mostaza
en el cuenco de mi mano,
y mirarlo y mirarlo,
acordándome de tu parábola.

Y a veces, cuando todo va bien,
cuando la vida me sonríe,
cuando no tengo problemas
para creer en ti,
ni para creer en los hombres y mujeres,
ni para creer en mí...,
también me atrevo a coger un grano de mostaza
en el cuenco de mi mano,
y lo miro y miro
acordándome de tu parábola.

Y en algunas ocasiones
también me siento hortelano
en medio de un gran campo,
con el zurrón lleno de granos;
pero parecen tan pequeñas las semillas
que dudo en esparcirlas y perderlas.
Entonces, levanto los ojos,
miro tu rostro que me está mirando,
escucho nuevamente tu parábola,
y vuelvo a ser labrador y hortelano.

 

CONTRAPORTADA

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No es una buena excusa decir:

"Total, el problema de la injusticia

en el mundo no hay

quien lo resuelva"

porque tiene más razón

quien dice:

"nosotros vamos a dar el pasito

que se puede dar"

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La oración de Mahatma Gandhi

Mi Señor...

Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás
por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo
ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.

Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme
y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

 

 

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