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DOMINGO, EL DIA DEL SEÑOR

 

 

COMENTARIOS SOBRE EL EVANGELIO DEL DOMINGO

JOSETXU CANIBE

 

 

 

Domingo 34 T. O ciclo A (26-11-2017)
 



A NUESTRO ALCANCE

El fin de este mundo ¿sucederá?, ¿acontecerá? Parece ser que sí. ¿Cómo será? Ahí nos perdemos. Sin embargo, de ese acontecimiento nos habla el evangelio de hoy.
Jesús nos adelanta unos rasgos vibrantes. En un escenario grandioso se desarrollará el Juicio final y universal. Se presentará encumbrado sobre las nubes, rodeado de ángeles, sentado en su trono de gloria ante el conjunto de las naciones separadas en dos grupos: los salvados y los condenados, aunque esta última palabra nos produce escalofríos. A los salvados les dirá “Heredad el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”. A los otros “apartaos de mí malditos…”Porque tuve hambre y no me disteis de comer…” Topamos aquí con el pecado de omisión. Es pecado no porque se practica el mal si no porque no lleva a cabo una buena acción “Al atardecer de la vida me examinarán del amor”. Se dará a conocer una pregunta y se responderá, se hará pública la sentencia: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed…? ” Y el rey les dirá´: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Y entonces dirá a los de su izquierda… Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna”. Sentencia que nos alarma, que puede sembrar inquietud en nuestro interior. Pero no es un hecho constatado. Es una posibilidad.

Merece la pena destacar cómo la misericordia será la brújula que guíe el comportamiento de Jesús y que todo el mundo puede tomar parte en ésta tarea. No es necesario ser un sujeto superdotado. Pues se pide dar de comer y de beber, visitar, entregar una ropa al que lo necesite… son objetivos al alcance de todo ciudadano. ¿Quién no puede dar un alimento o bebida, una prenda o visitar a un conocido?

Rey se refiere a Reino. En la oración- el Padre nuestro-, que Jesús les propuso como modelo a los apóstoles, dice: “venga a nosotros tu Reino”. El primer viernes santo Jesús afirmó: “Mi Reino no es de este mundo”. Se trata de una aparente contradicción. También es de este mundo. Pues aquí tiene que empezar a realizarse, tiene que ir abriéndose paso la solidaridad, la verdad y la justicia. Para que estos valores –valores del Reino- cristalicen se necesitan corazones y manos trabajadoras. Por eso Jesús nos está llamando para defender a los humildes, socorrer a los hijos del pobre y para quebrar al explotador. Ven y sígueme para defender los Derechos Humanos, para erradicar la corrupción, para cuidar de la creación, para garantizar el bien común. Tu Reino es vida.

 

 

12 de noviembre 2017

 

 

32 Domingo T.O Ciclo A

CRISTIANOS- FUENTE
 


Sorprende la parábola, el ejemplo que pone Jesús hoy. Choca por sus exigencias con otras afirmaciones evangélicas. Veamos:
de sus personajes, cinco eran prudentes y cinco necias. Es decir, no encajan con aquello de que todo el mundo es bueno y sabio. Ni todas serán recompensadas, juzgadas de la misma forma con el mismo resultado. Cinco, “las que estaban preparadas entraron con él (el esposo) al banquete de bodas”. Las otras cinco, a las llamadas en la puerta “Señor, Señor, ábrenos” porque llegaron tarde, les respondió: ”Os lo aseguro: No os conozco”. Termina con una advertencia: “Velad porque no sabéis el día ni la hora”. Tampoco encaja con la sensibilidad de Jesús el que las que tenían aceite en las alcuzas se negaran a prestarles a las que carecían de él.

El observador más distraído habrá notado cómo algunas calles se han adornado, cómo en las plazas se han colocado árboles navideños y cómo en algunos comercios lucen ya algunas figuras navideñas. La Navidad está cerca y en la Navidad se introduce el factor tiempo, pues en el medio de la quincena navideña cambiamos de calendario: un año termina y otro empieza. Lo cual nos relaciona con el final de los tiempos, con una serie de acontecimientos,
que se insinúan en el evangelio de este domingo como, por ejemplo, la muerte: si es una puerta que se abre a otro mundo, o una puerta que se cierra.

¿Cómo abordar la vida?
“Velad y vigilad” nos manifiesta Jesús. Diría que nos recomienda evitar los extremos: ni caer en la indiferencia, ni vivir angustiosamente. Lo aconsejable es afrontar la vida con una tensión sana. Tensión, esto es, con los ojos abiertos, pero sin ansiedad, sin un sin-vivir. Quizá nos ayude a interpretar esta parábola, llamada de las diez doncellas, la clasificación que hace san Alberto Magno: cristianos-fuente, cristianos-cauce, cristianos- vaso. En cuanto a los cristianos vaso son los que almacenan, acopian, guardan sus valores. Los podemos considerar como egoístas. Cristianos- cauce. Son los que todo lo que poseen lo entregan. Son extraordinariamente activos, no tiene tiempo para reflexionar, dedican poco espacio para meditar. De temperamento inquieto, desparraman, esparcen sus valores, sus iniciativas en favor de los demás. Cristianos- fuente. Son como los cristianos- cauce pero añadiéndoles un matiz, una faceta muy importante. Dan lo que tienen pero a medida que entregan y se entregan, crean llenan su corazón, su inteligencia, su voluntad de aquello que quieren comunicar, transmitir. Estos no se vacían. A diferencia de los cristianos cauce - es difícil que se quemen, que se desgasten, que tiren la toalla.

Hoy, no sé si en todas partes pero sí en algunas o muchas diócesis de la Iglesia Católica se celebra el día o Jornada Diocesana. Es sabido que al frente de una diócesis figura un Obispo y que es un eslabón esencial en la estructura eclesial. Me detengo en un aspecto general.
La Iglesia tiene como uno de sus objetivos evangelizar la sociedad: enseñar y practicar el evangelio. En ésta tarea ha corrido muchos avatares.

En un libro, relativamente reciente sobre la evangelización (dirigido por Casiano Floristán) se recogen varios juicios sobre la Iglesia. Creo que son demasiado pesimistas. Ahí van dos ejemplos: La Iglesia queda situada en la sociedad europea como una subcultura, con la imagen de quién pretende defender su antigua posición privilegiada. Según el informe sociológico de J.STOETZEL, la Iglesia como institución es vista por muchos europeos como portavoz de transmisiones de tradiciones carentes de sentido para el futuro, con el acento puesto en el orden y la autoridad, que desconfía de la libertad, con un cierto sentido de intolerancia, una imagen de envejecimiento por su recelo a todo lo nuevo y un dualismo que le lleva a no tomar en serio ni la historia ni el mundo.

Lo cierto es que el cristianismo será minoritario en Europa. La Iglesia se desplaza de los países de Occidente a los del Tercer Mundo. En 1980, las Iglesias Occidentales representaban el 44% de la población católica del mundo, en tanto que el 56% eran propiamente las Iglesias del Tercer Mundo. A finales de 1987 eran entre el 38% y el 62% respectivamente. ¿Qué porcentaje se da en 2017? No lo sé exactamente. Pero la tendencia es la misma.

 

 

 

Domingo 31 Ciclo A T. O (5 -11-2017)


NI MOVER UN DEDO



Tres palabras resumen lo que Jesús nos quiere decir en el evangelio de hoy: sencillez, coherencia, hermandad o fraternidad. Se muestra hoy abiertamente crítico con los que
“no hacen lo que dicen” . Dicen, hablan cosas sublimes y elevadas, pero a la hora de actuar retroceden. Esto es aplicable no solo a los letrados y fariseos de la época de Jesús. Compromete a todo aquél, - desde el líder de un grupo de muchachos hasta el Papa pasando por los políticos, predicadores, maestros, padres e hijos, profesionales de la comunicación, etc., Jesús aconseja sencillez. Consejo o mandato que también afecta a la Iglesia. El día en el que el Papa Juan XXIII se instaló en el Vaticano estaba viendo los distintos aposentos y en un momento, impresionado por la grandeza de las salas, confesó a su secretario: “ayúdame a simplificar todo esto”.

Ciertamente Jesús no es amigo de títulos ni de señoríos, ni de eminencias ni de excelencias. Le preocupaba el hacer pesada la vida a la gente multiplicando obligaciones y prohibiciones. En lenguaje coloquial diríamos que lee la cartilla a los dirigentes judíos de aquel entonces. Si bien su mensaje vale perfectamente para nuestros días. No disimula el disgusto, la repulsa que le producen quienes no son coherentes, quienes dicen una cosa y hacen otra. “Haced y cumplid lo que os dicen los letrados y los fariseos pero no lo que hacen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar”. Como contrapunto está la actitud de Jesús: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os ayudaré. Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy tolerante y humilde de corazón, y os sentiréis aliviados . Por que mi yugo es suave y mi carga ligera”. Emplea una imagen expresiva: el yugo. Instrumento que sirve para unir a dos personas o dos animales con el fin de arrastrar un peso, una carga. Jesús se nos ofrece para que formemos pareja con él.

Poco o mucho todos hemos oído hablar de la Teología de la Liberación. No obstante toda teología tiene que ser de liberación, liberadora. Si oprime no es buena teología.

En ésta semana hemos celebrado las fiestas de Todos los Santos y de Difuntos. En este ambiente o marco otoñal es más fácil que surjan preguntas como: ¿Dónde está Dios?, “¿Si el cielo es tan bueno, por qué estamos tan tristes cuando se aproxima la hora de ir a él?. ¿Dónde están ahora mis seres queridos?. ¿Cómo sabemos que ahora son felices?. ¿Cómo se vive hoy el morir?. ¿Qué necesitan los enfermos, qué aporta la fe?. Fue en la última cena cuando Jesús dijo: “No estéis agobiados; fiaos de Dios y fiaos de mi. La casa de mi Padre tiene muchos aposentos. Cuándo vaya y os lo prepare, volveré para llevaros conmigo; así, donde esté yo, estaréis también vosotros”.

De San Agustín son las siguientes palabras “…Una lagrima por los muertos se evapora, una flor sobre la tumba se marchita, una oración por su alma la recoge Dios”.

Seguro que Teresa de Ávila creía que: “Al final de la noche, no hay noche, sino aurora. Al final del invierno no hay invierno, si no primavera. Al final de la muerte, no hay muerte, si no vida. Al final del camino no hay camino sino casa del Padre”, por eso pudo exclamar:

“vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero

que muero porque no muero“.

Sería una suerte que los siguientes sentimientos fueran algo así como nuestro testamento:

“Cuando muera, no lloréis;

es un amor que me lleva.

Si tengo miedo- y ¿por qué no?-

Recordadme con piedad sincera

que un amor, un amor, me espera”.