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DOMINGO, EL DIA DEL SEÑOR

 

 

COMENTARIOS SOBRE EL EVANGELIO DEL DOMINGO

JOSETXU CANIBE

 

 

 

 

2º domingo de Tiempo ordinario ciclo C (20 de enero 2019)

BENDITO EL DÍA EN QUE ME CASÉ



“No tienen vino” Fue el recado que recibieron unos novios en Caná de Galilea a donde Jesús, la Virgen y los apóstoles fueron invitados a una boda. Jesús convirtió el agua en vino.

No sé por qué esta escena me recuerda unas palabras de Unamuno: “Bendito el día en que me casé”. A lo largo de estas semanas, el evangelio, la liturgia nos está orientando en cómo nos tenemos que ir comportando en los distintos momentos y acontecimientos de la vida. El domingo pasado nos detuvimos en el Bautismo, hoy en el matrimonio.

“No tiene vino” (metáfora de tantas privaciones, de tantas necesidades materiales y espirituales que sienten aquella pareja de Caná de Galilea y tantas parejas actuales). No en vano las encuestas nos dicen que más del 50% de los matrimonios se rompen. Los cuáles, aunque no siempre son una tragedia, sí resultan ser un tropiezo.

El filósofo danés Soren Kierkegaard, dijo que “el único cristiano ha sido Cristo, los demás intentamos serlo”. Valoro como una suerte el pertenecer al grupo de los seguidores de Jesús, que “pasó por el mundo haciendo el bien“ y haciéndolo bien.

Necesitamos convertir la rutina de la vida en algo fresco, positivo, estimulante. Creo que a más de uno le extrañará que Jesús realizó su primer milagro (subrayo lo de primer) en una boda y para resolver un problema que a más de uno le parezca banal. No les pareció a así a Jesús y a la Virgen.

Un caso interesante. La obtención de la cátedra de Griego permitió a Unamuno (él tenía novia desde los 14 años, y solo esperaba para casarse ganar unas oposiciones o alguna cátedra - fue profesor en la Universidad de Salamanca-), casarse con Concepción Lizárraga (Concha), una joven rubia de Gernika. Será para él la fiel compañera, un poco irónica frente a sus trabajos de intelectual (…). Entonces, de novio fue cuando más estudié. Fue sin duda mi amor un gran digestivo de mis lecturas. Yo no sé qué extraño perfume tienen para mí hasta las más secas doctrinas metafísicas. No digo que lo más sustancioso, pero lo más espontáneo y sentido de cuánto he escrito (entre ello parte de mi novela), de entonces data.

Otra carta, dirigida a Arzadun, Unamuno evoca aquellos tiempos lejanos en que los novios ignoraban el “besuqueo francés”. La víspera de su boda, Unamuno habla con gravedad del primer beso que dará a su esposa. He visto con gozo como le gusta lo vivo, lo fresco, lo sanote, aunque sea rudo, inculto y tosco.

La vida hogareña de Unamuno fue ejemplar: Su fidelidad, su confianza en la vida. “En los ojos de mis hijos hay esplendor de alegría y de vida; saltan y brincan. Beben luz y aire. En ellos vivo y en ellos revivo. Ahora que abren los ojos al mundo y descubren cada día algo, lo descubro yo con ellos; estoy rehaciendo mi mundo”.

En otra ocasión: “Luego está mi mujer, que por nada se acongoja, que guarda su niñez perdurable, que me alegra la casa y corazón con su inalterable alegría, que es mi mayor sostén y el alba perfecta de mi vida. Un alba, si, que es lo más hermoso; no sale el sol que agosta y quema, pero nunca es noche. ¡Bendito el día que me casé!”.

Siento estima y aprecio por éste intelectual, Unamuno, honesto buscador de la verdad. Si en su vida y en sus dudas hubiese encontrado un acompañante apto y capacitado hubiera sido un personaje que hubiera aportado más a la sociedad y a la Iglesia.

 

 

Bautismo del Señor Ciclo C 13 de enero de 1019


LIBRES COMO EL VIENTO



Si abrimos las páginas de la prensa nos podemos encontrar con titulares como estos: El País vasco se seculariza. Cada vez se bautizan menos niños/ niñas en Bizkaia. Actualmente reciben las aguas bautismales el 53% de los nacidos. Hace cinco años el 61%. Euskadi se ha convertido en la Comunidad Autónoma más secular (menos religiosa) del Estado afirma el sociólogo vasco Alfonso Pérez Agote.

No obstante el descenso de bautizos y primeros comuniones es menor que el de las bodas por la Iglesia. En el País Vasco sólo uno de cada cuatro matrimonios es por la Iglesia. Esto indica que en Euskadi un número de parejas no casados por la Iglesia, bautizan a sus hijos. Una aparente contradicción

En cuanto a la recepción de este sacramento ha aumentado en el mundo en 157 millones. Aumento que se debe a Asia, América, y sobre todo a África.

La teóloga Carmen Bernabé afirmaba la semana pasada que los primeros cristianos atraían más por su estilo de vida que por sus creencias. Ciertamente los primeros cristianos demostraron poseer una gran fuerza ya que en pocos años vencieron contrariedades enormes. Fueron objeto de una persecución feroz durante años por parte del Imperio Romano.

Hoy celebramos los católicos la fiesta del bautismo de Jesús. Fue Juan el Bautista quien le bautizó en las aguas del rio Jordán, cuando Jesús contaba treinta años.

El bautismo de Jesús es un bautismo de Espíritu y fuego. En el Espíritu es lo mismo que ” nacer de nuevo“. Espíritu es una palabra griega que significa “viento” . ¿Por qué, para qué se dice que los cristianos tenemos que ser como “el viento”? . Jesús lo explica: “el viento sopla donde quiere, y oyes su ruido, aunque no sabes de donde viene ni a dónde va“. Y el mismo Jesús saca la conclusión: Eso pasa con todo el que ha nacido del Espíritu (Jn 3 , 8b ). O sea: “El bautismo nos tiene que hacer a los cristianos libres como el viento ”Una de las consecuencias que se derivan de recibir el bautismo es que nos hacemos miembros de la Iglesia. Como decía Jesús en la Última Cena nos convertimos en una rama del árbol eclesial “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos“. Tenemos la gran suerte de incorporarnos a la vida ejemplar de Jesús. Este acontecimiento marca el comienzo de su vida pública, de los tres años que dedicó a dar a conocer su mensaje y a elegir al pequeño grupo de sus apóstoles, de los que continuarían su tarea. El lema, con el que se presentó Jesús decía así: “Se ha cumplido el tiempo. Esta cerca el Reino de Dios; convertíos y creed en el evangelio “.

Alguien ha dicho que un cartel (como el que acabo de citar) debe ser “un puñetazo en el ojo o en el oído". “Esto nos tiene que despertar de la rutina, de la tibieza.

Los padres pueden decir a sus hijos: ”Te bautizamos para que puedas sentirte no solo hijo nuestro si no también hijo de Dios. Para que tengas junto a nuestra pequeña familia una gran familia: La Iglesia. “Sí, te bautizamos para que el Espíritu de Jesús pueda ser tu guía y tu fuerza en los días de duda y de incertidumbre. Te bautizamos para que vivas la espléndida aventura de sentirte hijo de un Padre que te ama desde siempre y por siempre”.

Por el bautismo nos hacemos cristianos. Hace algunos años se les preguntó a los jóvenes de Bizkaia qué conlleva ser cristiano. Para el 23%, nada; para otro 20% suponía participar de una religiosidad sociológica (la que sigue la mayoría), en concreto de los cuatro sacramentos: bautismo, confirmación y matrimonio (añadir los funerales). Otro 20% opinó que ser cristiano implica fundamentalmente seguir unas normas morales. Por último, para un 32% el ser cristiano entraña llevar un estilo de vida de acuerdo a los valores del evangelio. Es este último grupo el que da en el clavo.

De todos modos no estaría mal recordar las palabras de un filósofo danés: “El único cristiano que ha habido en el mundo ha sido Cristo. Los demás intentamos serlo”.