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DOMINGO, EL DIA DEL SEÑOR

 

 

COMENTARIOS SOBRE EL EVANGELIO DEL DOMINGO

JOSETXU CANIBE

 

 

 

 

Domingo 33 Ciclo B T. O. 18 de Noviembre de 2018

NO UNA AMENAZA, SINO UNA ESPERANZA



El año litúrgico –religioso no coincide con el civil. Se anticipa un mes aproximadamente. Así sucede que el año religioso lo iniciamos en los primeros días de diciembre, mientras que el civil comienza el primero de enero. Nuestros Ayuntamientos ya han empezado a instalar los árboles de Navidad y otros adornos.

Comienza la etapa de Adviento. Palabra que significa venida y se refiere a la venida de Cristo. Si a este dato añadimos las palabras que pronunció Jesús en torno al fin del mundo y a la destrucción del templo de Jerusalén, que recoge el evangelio de hoy, merece la pena que dediquemos un espacio a la reflexión. Jesús sabe que es difícil creer en estas afirmaciones y nos invita a que observemos lo que ocurre con la primavera. La vida que parece muerta comienza a despertar. Brotan retoños verdes. Ha llegado la primavera.

Jesús nos describe con estilo apocalíptico estos acontecimientos: “En aquellos días el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán”. El anuncio es que este mundo se acaba, pero nadie sabe cómo. Nadie sabe el día, ni la hora. Es decir, se ignora el cuándo, adverbio que tanto interesaba a los seguidores de Jesús y actualmente a nosotros. Nos gustaría conocer detalles sobre “los últimos latidos del mundo”. Quisiéramos saber a dónde vamos. Pero nada se nos dice excepto que un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su fin. “Esta es la convicción y la previsión de la ciencia moderna”.

Ciertamente estamos, según los expertos, ante el texto más difícil de la Biblia. Utiliza el lenguaje apocalíptico. Recurre a imágenes tremendistas. Sin embargo, no son días de ira ni de espanto. Estamos en buenas manos. Pues la fe no sirve precisamente para ver las cosas claras, sino para confiar en Dios.

No tenemos que ser pesimistas. El lema “otro mundo es posible” tiene sentido: “Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva porque el primer cielo y la primera tierra han desparecido. Dios en persona estará con ellos será su Dios”. “ El enjugará las lágrimas de sus ojos”.

El lenguaje parece amenazante, pero en el fondo es un canto a la misericordia. La venida del Señor no es una amenaza, sino una esperanza.

 

 

Domingo 32 T. O ciclo B (11 noviembre 2018)

RESPONDER DESDE LO PEQUEÑO



En su reciente libro, titulado” Buscando a Dios en el Universo”, el economista y escritor Ramón Tamames, se pregunta por tres grandes cuestiones, que el pintor Gauguin presentó en uno de sus cuadros:
“¿De dónde venimos?, ¿Qué somos?, ¿A dónde vamos?”. Tres preguntas básicas que nos acompañan siempre.

A través de estos domingos Jesús nos expone cómo tenemos que actuar en la vida y nos ofrece un esquema de nuestro credo, un resumen de cómo tenemos que comportarnos. Nos resumía en los dos mandamientos principales y primeros: Amar a Dios y al prójimo con todo el corazón. Por último y en tercer lugar, el evangelio de hoy desciende a lo más cercano, a los actos: dar limosna con generosidad.

Jesús es un gran observador. El evangelio de este domingo es un ejemplo. Hoy se sitúa en el templo de Jerusalén, junto al cepillo de las limosnas. Desde ese lugar descubre diversos estilos de personas: al generoso, al mezquino, al hipócrita, al humilde…

El domingo pasado Jesús defendía que el amor es vital. Hoy añade que la limosna es una forma de amar y que más que la cantidad lo que aumenta el valor es el espíritu con el que se da. Por ello constituye un ejemplo la mujer viuda, que entregó todos sus ahorros y se quedó sin nada echando al cepillo “lo que tenía para vivir”. Otros, en cambio, poseían y aportaron más dinero pero no respondieron con la generosidad de la viuda. La división de ricos y pobres no ha desaparecido. Está lo que llamamos Tercer y Primer Mundo. Están los países que nadan en la abundancia y los que se mueven en la escasez. Primer mundo y Tercer Mundo son más que un recuerdo. Escenas de refugiados hielan el corazón. Todos estamos llamados a luchar contra el hambre, aunque solo sea con lo equivalente a un vaso de agua. Todos podemos arrimar el hombro desde lo pequeño.

Hoy Jesús nos sigue hablando a través de la realidad de los refugiados, de la marcha que está atravesando México con destino a Estados Unidos. En esta batalla tan gigantesca a nosotros nos corresponde un puesto pequeño pero eficaz. Que nos encuentren ahí.