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DOMINGO, EL DIA DEL SEÑOR

 

 

COMENTARIOS SOBRE EL EVANGELIO DEL DOMINGO

JOSE MARÍA CASTILLO

32 Domingo

33 Domingo

Jesucristo Rey del Universo

 

 

 

Jesucristo Rey del Universo

 

Mateo 25, 31-46

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
 

Palabra del Señor

 


La Iglesia dedica el último domingo del año litúrgico a conmemorar la denominación de Jesús el Señor como Rey universal. Este año se hace tal conmemoración recordando el sobrecogedor evangelio del juicio de las naciones. Como es lógico, este evangelio ha planteado numerosas cuestiones. No es este el lugar para hacer un análisis detallado de tales cuestiones. Pero lo que hoy aquí nos interesa, es importante dejar claro que no hay motivos para decir que solo se juzgará a todas las personas sobre la base de cómo se han portado con los discípulos de Cristo. Semejante restricción no está fundada en argumentos de peso y, además, es indigno. ¿Es que los cristianos somos más valiosos que el resto de los seres humanos?


Lo importante es comprender que aquí se habla del juicio definitivo que el Rey del Universo, en nombre de Dios, hará de la humanidad y su historia. Por tanto, el criterio determinante de la sentencia es, sin duda alguna, el "principio decisivo" del logro del ser humano o, por el contrario, de su perdición.


Ese "principio decisivo" será el comportamiento que cada cual ha tenido con sus semejantes, sean quienes sean y les ocurra lo que les ocurra. Por tanto, el "principio decisivo", para el Dios de Jesús, no es ni la fe, ni la religión, ni la espiritualidad. Solamente una cosa: Cómo ha tratado cada ser humano a los demás seres humanos. Por tanto:

1) No será un principio dogmático, sino ético.

2) No será un principio religioso, sino laico.

3) Será un principio igualmente válido para todos los seres humanos, sea cual sea su religión, sus ideas o su cultura.


En todo caso, lo genial de este evangelio está en que Jesucristo es Rey y ejerce su Reino y su reinado "fundiéndose e identificándose" con los que más sufren en la vida. El Rey del Universo está en cada ser humano. Así reina. Y así ejerce su autoridad, sus poderes, su gloria. Ejerce todo eso amando hasta la fusión con quienes más cariño necesitan.

 

 

Domingo 33 Tiempo Ordinario

 

Mateo 25,14-30

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.
Su señor le dijo:
“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.
Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:
“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Palabra del Señor

 


Esta parábola se interpreta mal cuando de ella se quiere extraer una enseñanza severa y exigente sobre la responsabilidad ante Dios. En el sentido de que a cada cual Dios le va a pedir un ajuste de cuentas. Y cada uno tendrá que responder de los dones o "talentos" que ha recibido en esta vida. Semejante interpretación no entraba en la mentalidad de Jesús, que siempre presentó a Dios como Padre de bondad, de acogida, de comprensión y de misericordia sin límites.


La clave de la parábola está en el miedo, que tuvo el empleado asustadizo y cobarde, el que recibió un solo talento. La idea, que este individuo tenía de su "señor", era terrible. Una idea que daba miedo. Y el miedo fue su perdición. Porque el miedo paraliza, bloquea y nos hace estériles. Un cristiano asustado no produce nada. Y por ese camino se busca su ruina.


El Dios que se predica en no pocas cátedras eclesiásticas es, en definitiva, un Dios que mete miedo. Enseñar que Dios es así, eso es hacer el peor daño que se le puede hacer a la gente. Y además, eso es condenar a la Iglesia a la esterilidad. Eso no produce sino frustración. Es decir, ese Dios del miedo, y la pastoral del miedo, conducen a la nada, o sea a ninguna parte. Una Iglesia asustada, acorralada, a la defensiva, es una Iglesia estéril. Dios no quiere eso.


Una pregunta apremiante, que deberíamos hacernos hoy todos los cristianos, sería esta: ¿Qué miedos son los que hoy atenazan y paralizan más a la Iglesia? Se ha dicho, en los meses pasados, que hoy se le tiene miedo y rechazo al papa Francisco. ¿Por qué? Porque se le tiene miedo a un Papa que cree en el Evangelio. ¿Habrá algo de eso en la Iglesia?
 

 

 

Domingo 32 Tiempo Ordinario

 

Mateo 23, 1-13

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».
 

Palabra del Señor

 


 

Como bien indicó el profesor Joachim Jeremías, cuando queremos analizar el sentido de una parábola, es necesario tener en cuenta que, en las parábolas evangélicas, hay que distinguir el "momento histórico" (cuando Jesús pronunció la parábola) y el "momento redaccional" (cuando se redactó la parábola). Entre ambos momentos transcurrieron muchos años. Jesús pronunció las parábolas en un momento de "confrontación" con los dirigentes religiosos. Pero las parábolas se redactaron en un momento de "exhortación" ante el posible fin del mundo. Estas dos situaciones explican el sentido de esta parábola.


Como "exhortación", la parábola viene a decir: estad preparados, que cuando menos lo esperéis, llega el Señor. Y es necesario estar bien preparados para recibirle, con la lámpara de la fe y de la gracia debidamente iluminada. Pero, como "confrontación", lo que la parábola les decía a los dirigentes judíos es que no debían estar tranquilamente confiados, porque ellos (como las doncellas) eran los invitados a la boda del Esposo. Lo cual era decirles a aquellos líderes religiosos que nadie, por una previa y presunta elección divina, debe sentirse seguro. Jesús vino a decir: "Por muy elegido que te creas y por más digno que sea el grupo o la comunidad a la que perteneces, si la lámpara de tu vida no da la luz que quiere el Señor, te darán con la puerta en las narices.


Son peligrosas las falsas seguridades. Porque crean una conciencia ingenua. Y una conciencia engañosa. Desde este punto de vista, cada cual tiene que ver dónde se sitúan sus propias ingenuidades. Y qué motivos le impulsan a verse como un preferido que no tiene nada que temer.

 

 

 

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