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   Domingo X Tiempo Ordinario / B

10 de Junio de 2018

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Hoy Señor, te damos gracias. Cristo nos da la libertad; El Señor nos ha reunido junto a Él.

Salmo: Este es el día en que actuó el Señor

Aleluya:

Ofertorio: Te presentamos el vino y el pan

Santo: Simon and Garfunkel

Paz: Pon tu mano.

Comunión: Cristo es el camino, la verdad y la vida; Tú has venido a la orilla.

Despedida: Id y enseñad.


 

Domingo X del tiempo ordinario

Jesús sufrió campañas de descrédito. Dicen que tenía un espíritu maligno y que predicaba una doctrina seductoramente falsa. Su madre y sus familiares lo fueron a buscar probablemente para protegerlo de posibles conjuras o porque temían que hubiera perdido el juicio.

El mal está presente entre nosotros desde el comienzo de la historia, y a menudo se disfraza con apariencia de bien: esto se ha hecho siempre así, es lo que todos hacen, no hay más remedio, tienes que procurar para ti mismo, no te compliques la vida...

Jesús responde con vehemencia a todas las acusaciones e insinuaciones que hacen contra él. No ha venido al mundo a hacer nada más que cumplir la voluntad de Dios, y esto pasa por encima de cualquier otro vínculo, incluso familiar, y por encima de su propia seguridad.

Todos podemos cometer errores de apreciación y todos podemos pecar. Dios es misericordioso y siempre quiere perdonarnos. Pero cuando, oponiéndonos al Espíritu que nos mueve interiormente, convertimos el bien en mal y el mal en bien, Dios ya no puede hacer nada para salvarnos de la opción que hemos tomado.

 

 

SALUDO

 

En el nombre del Padre...

Que la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

 

O

Dios que busca la salud de todos sus hijos, Jesús que nos libera de nuestras cargas y el Espíritu que nos acompaña en nuestras vidas, estén con todos nosotros.



MONICIÓN DE ENTRADA. En este tiempo que la Iglesia llama tiempo ordinario, en el que el sacerdote se reviste de color verde, seguimos caminando tras las huellas de Jesús, el Maestro, que siempre nos recuerda el proyecto de Dios, pero también la actitud de incomprensión y de rechazo que el mismo Jesús encontró entre los suyos y que ha encontrado en el corazón humano a través de la historia.

Iniciamos unidos la Eucaristía.

 

O

 

¿Somos discípulos de Jesús? Si lo somos, estamos de su parte. El evangelio nos muestra hoy a los que piensan que Jesús se va de la cabeza y a quienes le acusan de ser el jefe de los demonios. El refugio de Jesús es el grupo de sus discípulos, los que, aunque no lo entiendan todo, confían en él y saben que viene de Dios. Que Jesús pueda encontrar ese calor en cada uno de nosotros, en nuestros corazones.

 

Acto Penitencial: Al comenzar la Eucaristía, nos ponemos en la presencia de Dios y reconocemos nuestros fallos.
Él nos ama y nos da su perdón.

- Tú que no has venido a condenar, sino a perdonar: Señor, ten piedad.

- Tú, que perdonas mucho a quien mucho ama: Cristo, ten piedad.

- Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleva a la vida eterna.
 

 

INTRODUCCION


Nos volvemos a reunir para dar respuesta a la convocatoria del Señor, para compartir su Pan y escuchar su Palabra.

A pesar de nuestras preocupaciones semanales, de nuestras esperanzas frustradas, o de nuestros gozos conseguidos, la celebración tiene que estar dominada por un sentido de gozosa alegría.

Sabemos que donde se reúnen dos o tres en nombre del Señor, allí está él presente.

Por eso, cualquiera que sea nuestra situación, de tristeza o de gozo, la presentamos al Señor para que la haga suya y nos corresponda como esperamos de su bondad.

Al mismo tiempo, le pedimos perdón por nuestras infidelidades y pecados:

* A Ti, que conoces nuestras debilidades y nuestros males, te decimos: ¡Señor, ten piedad!

* A Ti, que nos ayudas en nuestros esfuerzos para superar las dificultades, te rogamos: ¡Cristo, ten piedad!

* A Ti, que llenas nuestra vida con la esperanza del éxito en nuestras luchas, te pedimos: ¡Cristo, ten piedad!

 



GLORIA.



ORACION COLECTA. OREMOS. Oh Dios, fuente de todo bien, escucha la súplica de tu pueblo, y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por NSJC...

 

O esta otra

 

Señor, Dios y Padre nuestro, que nos has creado por amor, asiste a todo el género humano para que, viendo las obras de la creación y escuchando el mensaje de Jesucristo, tu Hijo, puedan descubrirte en sus vidas y corresponder, así, al amor que has puesto en cada uno.



Monición a las lecturas

Desde el principio de los tiempos, en el corazón humano, existe la infidelidad ante el plan de amor de Dios. La Biblia nos lo explica con un relato muy conocido.

En la segunda lectura S. Pablo nos invita a reafirmar la fe y la esperanza, basadas en el amor.

Escuchemos con interés y atención.

 

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

La esencia del pecado está en desconfiar de Dios, pensar que él no nos permite realizarnos y querer independizarnos de él para ser más. Es el planteamiento justo contrario al espíritu con que Dios nos ha creado. Deberíamos identificar esa tentación en nosotros y ser unos verdaderos hijos de Dios que viven de su amor.

 

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

La carta a los Corintios nos recuerda que la resurrección del Señor es también la garantía de nuestra propia resurrección. El apóstol constata que nuestra morada terrenal se va deteriorando pero que permanece intacta nuestra esperanza en gozar de la vida eterna junto al Señor resucitado. Y eso es siempre un gran consuelo.

 

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA

El pasaje evangélico de Marcos que vemos hoy identifica quién es y quién no es discípulo de Jesús. El discípulo permanece junto a él, confía en él y sabe que procede de Dios. Los que no lo son, piensan despropósitos sobre Jesús: que está mal de la cabeza o que hace los milagros con el poder de los demonios. Es familia de Jesús quien hace en su vida la voluntad de Dios.


Credo. Proclamamos unidos nuestra fe



Oración universal. Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa. Hacemos nuestras peticiones con toda confianza.

1.- Por los sacerdotes, por los que conocemos y por los que dedican su vida a esta tarea en todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por quienes, animados por el Espíritu, quieren hacer presente la Buena Noticia de Jesús en medio de la sociedad. Roguemos al Señor.

3.- Por los gobernantes, para que con humildad y entrega fomenten la paz y el progreso de los más desfavorecidos. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, para que nos acerquemos cada vez más al Señor, y encontremos sosiego en nuestras preocupaciones, paz en nuestras inquietudes, y armonía en nuestras relaciones familiares y sociales. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios, Padre nuestro, estas oraciones. Por JNS.

 

PETICIONES


1. Para que la Iglesia muestre a los hombres de hoy, envueltos en preocupaciones y guerras, el mensaje del Evangelio como un camino de paz y de alegría, roguemos al Señor.

2. Para que todos nosotros, como pecadores que somos, sintamos la necesidad de la gracia y amistad de Dios y la valoremos debidamente, roguemos al Señor.

3. Para que cuantos celebramos esta Eucaristía escuchemos, aceptemos y practiquemos el Evangelio de Cristo con toda fidelidad, a pesar de las dificultades que entraña, roguemos al Señor.
 

 

OFERTORIO

Te ofrecemos, Señor, estos dones de lo que tú mismo nos das. Ayúdanos con tu gracia, de manera que nos alimenten para nuestra salvación.

 

 



POSCOMUNIÓN. OREMOS. Padre de misericordia, te damos gracias por esta Eucaristía; que su fuerza cure nuestro egoísmo y nos conduzca por el camino del bien. Por JNS.



Despedida del presidente (después de la Bendición)

Recordemos las palabras de Jesús: “El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”

Podéis ir en paz.

 

 

Oración después de la Comunión

Señor, te pido el espíritu de discernimiento
para que pueda detectar el mal que se muestra
con apariencia de bien:
las ofensas que se disfrazan de sinceridad,
la infidelidad que se disfraza de libertad,
la cobardía que se disfraza de prudencia,
la injusticia que se disfraza de legalidad,
la avaricia que se disfraza de libre mercado.

Señor, sé que por muchos pecados
que cometa tú siempre me estarás
esperando para perdonarme y acogerme
como el hijo pródigo que vuelve a casa.

Pero, si empiezo a considerar
que el mal es bien y que el bien es mal
ya no desearé tu perdón
y el maligno habrá vencido.

Por esto te pido también
que no me confunda el lenguaje
políticamente correcto:
decir las cosas por su nombre
es un gran servicio a la verdad.
 

  

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