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Patxi Loidi
 

 


15º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B


Queridas amigas y amigos:
Realmente hoy tenemos un evangelio vivo.

El fracaso no le detiene a Jesús.
Inmediatamente comienza de nuevo
y esta vez con sus discípulos.

Gran lección para nosotros,
que nos achicamos por las crisis,
las dificultades y los disgustos.

Que el Señor les dé luz y fuerza.

¡Feliz día del Señor!
 



LOS ENVIÓ A MISIONAR POR PRIMERA VEZ
 



PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS Mc 6,7-13

Después de su visita a Nazaret, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en la bolsa; que llevaran sandalias, pero no dos túnicas. Y añadió: Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si en algún lugar no os reciben ni os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos. Ellos fueron a misionar, y predicaban la conversión, expulsaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

PALABRA DEL SEÑOR




COMENTARIO

Amigas y amigos de Evangelio vivo: Otra vez nos desconcierta este Jesús inclasificable. Acaba de fracasar en Nazaret y enseguida se lanza de nuevo a la misión. Ni se detiene ni se desanima. Es incombustible. ¿De dónde sale su fuerza? De su conciencia de enviado y de su entrega total a la misión que ha recibido de su Padre Dios.

Pero hoy tenemos además una novedad: que envía a sus discípulos a misionar ellos solos por primera vez. ¡Hombre emprendedor! El fracaso se ha transformado en una osadía mayor. Se arma de valor y los envía. Van de dos en dos.

Es admirable. Muchas veces se sacan lecciones del evangelio. Pero lo más importante es la figura de Jesús, que nos produce una inmensa admiración. Contemplemos a Jesús. Es más importante que sacar lecciones del evangelio. Contemplemos mucho a Jesús.

Veamos qué consejos les da. Ante todo, les pide pobreza: No toméis nada para el camino; y vestíos con lo justo. Muchos misioneros cristianos han llevado a la práctica este consejo. Pero otros muchos –de ayer y de hoy- han hecho todo lo contrario.

¿Qué quiere Jesús con esta exigencia? Que sigamos su ejemplo y que seamos libres. Pobreza evangélica es libertad. Los donativos -sobre todo los grandes, que proceden de los poderosos- impiden la denuncia, impiden la lucha por la justicia, impiden el compromiso con los pobres. ¿No lo estamos viendo todos los días hoy mismo? Hay demasiados mudos en todas las esferas de la Iglesia. La libertad de Jesús fue tan radical como su oración y su pobreza.

¿Por qué les pidió que no cambiaran de casa? Para evitar chismes. Jesús quería misioneros pobres y discretos.

Los discípulos misionaron como le vieron a Jesús: no solo enseñar, sino enseñar y hacer. En concreto, predicar y, al mismo tiempo, luchar contra el sufrimiento y la injusticia. La expulsión de demonios equivale a la liberación, porque el demonio –expresión del mal- esclaviza a la gente. El signo de ungir con aceite a los enfermos era darles acogida, consuelo, auto estima, es decir, lo más importante: y podía haber también curaciones físicas. En resumen, daban vida, porque el Reino de Dios es un espacio de vida. Gran contraste con nuestro sistema dominante, que en gran medida es un sistema de muerte.

Que el Señor nos aliente a trabajar por la vida integral. Que nos transforme internamente, para pasar de la indiferencia a la indignación y de la indignación a la acción.



PLEGARIA

Contemplación
Busca su rostro vivo.
No quieras maquillajes
ni cuadros endulzados
ni prédicas marchitas.

Contémplalo, contémplalo,
directamente, con tus propios ojos,
como se mira el cuadro preferido.

¿Lo ves tumbado lamentándose
después de la sorpresa de su pueblo Nazaret?

¿Lo ves acaso vacilante
al pedir a sus discípulos que enciendan sus farolas
y se aprieten los cinchos?

Contémplalo cantándoles pobreza, más pobreza,
ligeros de equipaje para el apostolado.

Y asumirá mayores riesgos todavía,
mandándolos por vez primera
a dar la Buena Nueva, su mensaje querido.

Su frente no se ha oscurecido;
su corazón no se ha achicado
ni se ha extraviado su mirada.

— Señor, ¿a ti no te sacuden los fracasos?

— No me detengo en mis disgustos.

Respiro en los pulmones de mi Padre
y como el hambre de los pobres.
                  

 
 

 

 

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