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J. A. Pagola

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Lecturas del día

El Día del Señor ¿Quién es Jesús?  

 

 

 

 

 

Lecturas del día Abad de la Trapa José A. Pagola Florentino Ulibarri
Rezar con el salmo Casiano Floristán José M. Castillo Gustavo Gutierrez
Oración de acción de gracias Javier Garrido Jean-Pierre Bagot José Mari Ruiz de Azua
Explicación de las lecturas La sabia lucidez José Luís Sicre  

 

 

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

11 de Agosto de 2019

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada: Cerca está el Señor; Me adelantaré (popular); Con nosotros está el Señor; Dios es amor; Cuando un niño con hambre pide pan.

Salmo: Dichoso el pueblo a quien Dios escogió como heredad.

Aleluya:

Ofertorio: Tú, Señor, me llamas; Me has llamado, Señor.

Santo:

Comunión: Yo soy el pan de vida; Acerquémonos todos al altar; Oh Señor, yo no soy digno. Si me falta el amor

Final: Por tantas cosas;  o música de órgano.

La misa no termina aquí en la iglesia

 

 

Domingo XIX del tiempo ordinario

Nos desvivimos por comprar seguridad a cualquier precio y acabamos viviendo a la defensiva. Buscamos protección y nos encerramos en casa, buscamos bienestar y acumulamos riquezas. Nos hacemos prisioneros del miedo a perder el pequeño mundo que hemos ido amurallando y que no nos deja gozar de la belleza de los espacios abiertos.

En cambio, Jesús nos invita a vivir sobrios y despiertos, con los ojos abiertos, porque la felicidad no se encuentra en lo que vamos acaparando, sino que nos llegará a la hora menos pensada, como el siervo que recibe la visita del amo sin avisar.

Somos administradores, no propietarios, del mundo en que vivimos. Podemos gozar de él, pero tendremos que rendir cuentas del modo como lo hemos gestionado.

O bien, como dice la segunda lectura, somos peregrinos. No tenemos que instalarnos. Vivimos en camino, sin tener como propia la tierra que pisamos, y nos conviene ir ligeros de equipaje con la esperanza de llegar un día a la patria prometida.

 


 

PROCESION Y CANTO DE ENTRADA

 

SALUDO

Nos hemos reunido en el nombre del Padre...

El amor de Dios, nuestro Padre, que nos acompaña siempre, esté con todos vosotros.

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Nos desvivimos por comprar seguridad a cualquier precio y acabamos viviendo a la defensiva. Buscamos protección y nos encerramos en casa; buscamos bienestar y acumulamos riquezas. Nos hacemos prisioneros del miedo a perder el pequeño mundo que hemos ido amurallando y que no nos deja gozar de los espacios abiertos.

En cambio, Jesús hoy nos invita a vivir sobrios y despiertos, con los ojos abiertos, porque la felicidad no se encuentra en lo que vamos acaparando, sino que nos llegará a la hora menos pensada, como al siervo que recibe la visita del amo sin avisar.

 

O

Estamos en plena época estival, muchos son los que aprovechan estos días para descansar. Esto provoca que nuestras comunidades se vean alteradas. Lo bueno que tiene ser cristiano es que todos nos sentimos acogidos en cualquier comunidad. Todos nosotros, como nos recuerda en la celebración de hoy, debemos estar atentos a las necesidades de quienes nos rodean. Disponibles para Dios en los demás.

 

Acto Penitencial: Nos ponemos en la presencia de Dios, y arrepentidos de nuestras distracciones e incoherencias, le pedimos perdón para participar dignamente en la Eucaristía.

- Porque nos afanamos por tantas cosas y no procuramos lo necesario. SEÑOR, TEN PIEDAD.

- Porque no cumplimos la tarea que nos encomendaste hasta tu vuelta. CRISTO, TEN PIEDAD.

- Porque vivimos despreocupados y no aguardamos tu venida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Que Dios, nuestro Padre tenga misericordia de nosotros, borre nuestros pecados y nos guíe hasta la vida eterna.
 

O

 

Acto Penitencial

Cada vez que nos acercamos a tu lado, nos damos cuenta que no somos tan perfectos como nos creemos, que nos equivocamos y que hay cosas en nuestras vidas que no nos gustan:

- Por las veces que no queremos asumir nuestras responsabilidades. Señor, ten piedad.

- Porque no siempre estamos vigilantes. Cristo, ten piedad.

- Por nuestras faltas de confianza, de esperanza y de amor. Señor, ten piedad.

Dios que es Padre y comprende nuestras debilidades, nos perdona y nos permite acercarnos a la mesa de su Palabra y su Pan. PJNS.
 

gloria. Alabamos al Señor rezando el Gloria.

 

ORACIÓN Colecta. Oremos. Padre de misericordia, vivimos afanados e inquietos por múltiples deseos. Ayúdanos a que aprendamos que sólo en Ti podemos asentar la verdadera esperanza que nunca decepciona. Te lo pedimos por NSJC, tu Hijo...
 

 

O

ORACIÓN Colecta. Oremos. Permítenos, Padre, acrecentar nuestra confianza en tus promesas. Abre nuestros corazones a la escucha de tu Palabra para que aprendamos esperar y compartir con quienes nos rodean lo que somos y tenemos, para que podamos cumplir tu voluntad cada día en nuestras vidas. PJNS.

 

 

O esta otra opción

INTRODUCCION

Nuestra reunión Eucarística es consecuencia de nuestra fe en Jesucristo y en su Palabra que proclamamos y escuchamos en cada celebración.

Hoy el Señor nos hablará, precisamente, de nuestra fe y de la vigilancia que hemos de tener para que nuestro encuentro con Dios no cause sorpresa, sino gozo.

Al reunirnos en nombre del Señor, le hacemos presente en nuestra asamblea.

Que su presencia avive nuestra fe y nuestra esperanza.

Pedimos perdón por todos nuestros pecados:

* Tú, Señor, nos llamas a la fe. Por las veces que somos infieles en el cumplimiento de sus exigencias, te decimos: ¡Señor, ten piedad!

* Tú, Señor, nos llamas a dar testimonio de nuestra fe. Por las veces que nuestra conducta resulta verdadero anti-testimonio, te rogamos: ¡Cristo, ten piedad!

* Tú, Señor, nos invitas a pasar por el mundo haciendo el bien. Por las veces que nos domina el egoísmo y no reflejamos tu bondad en nuestro mundo, te pedimos: ¡Señor, ten piedad!

 

Primera lectura.

La sabiduría para el pueblo es una de las cualidades que mejor podemos identificar con Dios. Por eso nos recuerda las obras de la sabiduría a lo largo de la historia de Israel, especialmente en la liberación de Egipto.
 

 

Segunda lectura.

El autor de Hebreos nos hace un recorrido por la historia de la fe, a través de distintos personajes que son modelo y ejemplo de la confianza depositada en Dios y que suponen para nosotros un modelo de esperanza.

 

Evangelio.

Lucas nos presenta a Jesús impeliéndonos a no dejarnos llevar, a que no vivamos a medio gas, a que seamos auténticos cristianos, a que estemos abiertos a la acción de Dios en nosotros, a la responsabilidad.

 

LECTURAS DE HOY

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO



PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9

LA noche de la liberación les fue preanunciada a nuestros antepasados, para que, sabiendo con certeza en qué promesas creían, tuvieran buen ánimo.
Tu pueblo esperaba la salvación de los justos
y la perdición de los enemigos,
pues con lo que castigaste a los adversarios,
nos glorificaste a nosotros, llamándonos a ti.
Los piadosos hijos de los justos ofrecían sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina:
que los fieles compartirían los mismos bienes y peligros, después de haber cantado las alabanzas de los antepasados.

Palabra de Dios.



Salmo responsorial

Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

V/. Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

V/. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

V/. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.


SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19


HERMANOS:
La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve.
Por ella son recordados los antiguos.
Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.
Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.
Por la fe también Sara, siendo estéril, obtuvo “vigor para concebir” cuando ya le había pasado la edad, porque consideró fiel al que se lo prometía.
Y así, de un hombre, marcado ya por la muerte, nacieron hijos numerosos, como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Con fe murieron todos estos, sin haber recibido las promesas, sino viéndolas y saludándolas de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.
Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.
Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.
Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.
Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac: ofreció a su hijo único, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia».
Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar de entre los muertos, de donde en cierto sentido recobró a Isaac.

Palabra de Dios.


Aleluya
Mt 24, 42a. 44
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

V/. Estad en vela y preparados,
porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. R/.
 


EVANGELIO (forma larga)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48


EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

Palabra del Señor.



EVANGELIO (forma breve)

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-40

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

 

 

 

Oración universal: Presentamos, al Padre que nos ama sin condiciones, nuestras necesidades y las del mundo entero.

1- Para que el Señor ilumine nuestros ojos y podamos reconocerle en cualquier acontecimiento, sobre todo en quienes más nos necesitan. Roguemos al Señor.

2- Para que el Señor fortalezca nuestra esperanza, a veces demasiado débil, poniendo nuestro corazón en lo que da sentido y vida a nuestro ser. Roguemos al Señor.

3- Para que nuestra manera de actuar se apoye en valores de justicia, dignidad, compasión, valores permanentes y no bienes materiales. Roguemos al Señor.

4- Para que los enfermos, los ancianos, los marginados de la sociedad, en sus dificultades sientan la fuerza del Señor y encuentren nuestra ayuda y comprensión. Roguemos al Señor.

Venga tu reino, Señor, como lo esperamos de Ti. Por Jesucristo. 

 

O estas otras

 

ORACIÓN DE LOS FIELES.

Dios siempre quiere que seamos felices y va a hacer todo lo que le pidamos para que seamos auténticamente felices. Por eso, le pedimos con confianza: Escucha nuestra oración.

- Por la Iglesia, para que sea ejemplo de la confianza en Dios, de la esperanza y del amor. Oremos.

- Por los que tienen responsabilidades en la Iglesia, para que escuchen la Palabra de Dios y actúen siempre desde el servicio a ella y a los hermanos. Oremos.

- Por los que tienen responsabilidades en el gobierno de los países, para que el Señor habite en sus corazones y actúen en beneficio de su pueblo. Oremos.

- Por los que disfrutan del merecido descanso veraniego, para que recobren fuerzas y cuando vuelvan a su actividad lo puedan hacer en plenitud. Oremos.

- Por quienes sufren, están cansados o desesperados para que nunca les falte la esperanza. Oremos.

- Por nuestra comunidad, por nosotros, para que sepamos esperar, vigilar y asumir responsabilidades. Oremos.

Padre de bondad y misericordia, mantennos activos en la espera, prudentes en la vida, serenos en la misión. PJNS.
 

 

         

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acoge, Señor, con el pan y el vino, nuestros corazones que son la auténtica ofrenda. Con el pan y el vino queremos acercar a tu presencia nuestras vidas para que las transformes en los instrumentos de tu voluntad entre nosotros. PJNS.

 

PREFACIO

 Siempre es justo y necesario confiar en tus promesas y darte gracias porque has querido quedarte en medio de nosotros cada vez que intentamos cumplir la voluntad del Padre. Te damos gracias porque el ejemplo de Jesús nos alienta a no desfallecer ante las adversidades, ante la desesperación, la desidia y el cansancio de cada día. Él asumió en sí mismo todas las responsabilidades para salvarnos y se quedó con nosotros para que nunca nos sintiésemos solos. Por eso, con todos los hombres y mujeres de buena voluntad te cantamos, y con todos los que te adoran, te cantamos...

Santo, Santo, Santo

 

 

POSCOMUNIÓN. OREMOS. Te damos gracias, Señor, por esta Eucaristía que hemos celebrado.

Queremos hacer caso de tu palabra y vivir atentos y vigilantes a los signos de los tiempos, que no son las glorias de ayer ni los sueños de mañana, sino tus llamadas en el mundo de hoy, que es el que tenemos que amar. Por J.N.S.
 

 

O

POSCOMUNIÓN. OREMOS. Padre, te damos las gracias porque Tú sí que confías en nosotros y nos concedes las primicias de tu Reino cada vez que nos acercamos a la mesa de tu Palabra y tu Pan, concédenos que por su acción en nosotros cada día vivamos más unidos a Ti. PJNS.
 

 

BENDICION FINAL

 

DESPEDIDA

Procuremos estar atentos, vigilantes ante las necesidades de quienes nos rodean y estemos junto a ellos para poder compartir y convivir. Que el Espíritu nos guíe y nos acompañe para que podamos sentirnos enviados por Él.
 

ORACION DE ACCION DE GRACIAS

 

No ternas, pequeño rebaño.
A veces tenemos nostalgia de tiempos pasados
en que éramos más e influíamos más,
y tenemos miedo de vivir a la intemperie,
en un ambiente frío y a veces hostil.

Pero más bien, Señor Jesús,
deberíamos alegrarnos de vivir así,
sin poder confiar en nuestras
fuerzas sino en el don de Dios.

Menos cargados de poder y de prestigio,
sin tener que tirar del carro
de una sociedad que va a su aire,
más pobres y más ligeros de equipaje,
podemos andar más libres
por los caminos que tú nos vas marcando.

Queremos hacer caso de tu palabra
y vivir atentos y vigilantes
a los signos de los tiempos,
que no son las glorias de ayer
ni los sueños de mañana,
sino tus llamadas y tus huellas
en el mundo de hoy,
que es el que tenemos
que amar.
 

 

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