<%@ Language=JavaScript %> Celebracion de la Eucaristia. Domingos

 

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V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 10 de Febrero de 2019

 

 

CAMPAÑA MANOS UNIDAS

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Pescador; Cerca está; Tú, Señor, me llamas.

Salmo: Te doy gracias, Señor, de todo corazón.

Aleluya: Aleluya, aleluya gloria al Señor.

Ofertorio: Puede escucharse el órgano u otro instrumento que favorezca el rito de la presentación de ofrendas; como es la Campaña contra el Hambre, puede cantarse: Cuando un niño con hambre pide pan.

Santo:

Comunión: Tú has venido a la orilla; Ven y sígueme; Oh, Señor, delante de ti.

Final: Por ti, mi Dios; Id y proclamad.

 

 

 

Domingo V del tiempo ordinario

La iniciativa de seguir a Dios no es nuestra. Él nos ha venido a encontrar. A veces no somos conscientes de ello.

Creemos que somos nosotros quienes hemos decidido creer y participar en la vida de la Iglesia. Pero, de hecho, ha sido Él, quien nos ha llamado. Quizás por medio de los hábitos familiar, de la vida de una escuela o del calor de una comunidad. Sea como sea, es Él quien nos busca. Ahora nos toca a nosotros dar el paso siguiente. Darnos cuenta de nuestras limitaciones y descubrir que con Él podemos ir mucho más lejos. Con Él cerca es posible superar nuestra mediocridad y hacer que nuestra vida sea fecunda.

Esta experiencia nos purifica, nos libera de las inercias egoístas y nos hace vislumbrar una plenitud hasta entonces desconocida. Este hallazgo nos anima a no detenernos, a avanzar, a seguir buscando. Nos anima a superar una fe vivida rutinariamente para acogerla como un reto, una auténtica aventura que vale la pena vivir. Asumimos que buscamos Dios porque Él nos ha encontrado primero.

 

 

Procesión y canto de entrada

 

Saludo

En el nombre del Padre...

Que la paz del Señor esté con vosotros.

 

MONICION DE entrada.

Nos reunimos junto a la mesa del Señor de la misma manera que, como nos dice el Evangelio, se agolpaba la gente alrededor de Jesús para escuchar la palabra de Dios.

Hoy en la Campaña de Manos Unidas, recordamos que, hace 60 años, un grupo de mujeres de Acción Católica, con gran sentido de humanidad y con mirada creyente, convirtió la lucha contra el hambre en un proyecto colectivo del que muchísimas personas formamos parte. Estas mujeres, que se sentían llamadas por Jesucristo a dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no se resignaban a que la mitad de la humanidad no tuviera qué comer, y declararon la guerra al hambre. Seguimos luchando contra el hambre y la pobreza porque, como dice el lema de este año, “creemos en la igualdad y la dignidad de las personas”.

 

O

Tener una comunidad con la que reunirse y hablar de Dios y con Dios es una gran suerte.

Sin duda que podemos hablar con Él en la intimidad de nuestras soledades y en las estancias silenciosas de nuestra vida diaria, pero hemos de tener mucho cuidado. A veces en esos momentos de agobio pueden aparecer nuestros deseos, caprichos o comodidades en lugar de la luz con la que Dios alumbra nuestro caminar. En la comunidad la vida se muestra como es y la Palabra de Dios es proclamada con la crudeza de la realidad. Sin engaño, sin falsas ilusiones. Con su eterna invitación a salir de nuestra comodidad. Vamos a proclamarla y escucharla.

Hoy en la Campaña de Manos Unidas, recordamos que, hace 60 años, un grupo de mujeres de Acción Católica, con gran sentido de humanidad y con mirada creyente, convirtió la lucha contra el hambre en un proyecto colectivo del que muchísimas personas formamos parte. Estas mujeres, que se sentían llamadas por Jesucristo a dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no se resignaban a que la mitad de la humanidad no tuviera qué comer, y declararon la guerra al hambre. Seguimos luchando contra el hambre y la pobreza porque, como dice el lema de este año, “creemos en la igualdad y la dignidad de las personas”.

 

Acto penitencial: Para celebrar dignamente la Eucaristía, pidamos perdón al Señor.

- Tú que conoces nuestros pecados y limitaciones: Erruki, Jauna

- Tú que confiaste en Pedro y sus compañeros: Kristo, erruki

-Tú que nos llamas a ser testigos fieles de tu mensaje: Erruki, Jauna

Señor Dios nuestro, tu misericordia es grande, no abandones la obra de tus manos y acompáñanos hasta la vida eterna.


 

 O

Acto penitencial: Dios deambula por los recovecos de nuestra intimidad y conoce mejor que nosotros mismos los rincones oscuros, sucios y malolientes de nuestra realidad personal. Nos quiere incluso con ellos. Eso nos ayuda a conocernos sin complejos. Su perdón es la garantía de su aceptación.


-Tú eres el Dios bueno que nos quiere como los padres y madres con nuestra carga personal. Señor, ten piedad.

-Tú eres el Dios humano que caminas a nuestro lado dándonos apoyo y esperanza. Cristo, ten piedad.

-Tú eres el Dios que se hace brisa refrescante en los momentos del cansancio y del desánimo. Señor, ten piedad.

Que tu aceptación sea motivo de alegría, de libertad y de ánimo para hacer con los demás lo mismo que tu haces con nosotros, aceptarlos en su condición.
 


 

GLORIA. Proclamemos unidos la gloria de Dios diciendo todos.

 

ORACIÓN COLECTA. OREMOS. Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia, protégenos y defiéndenos siempre, ya que sólo en ti hemos puesto nuestra esperanza. Por NSJC, tu Hijo...

 

O esta otra

 

ORACIÓN COLECTA. OREMOS. Oh Dios, me admira la confianza que concedes a personas frágiles como Pedro o como yo. Por eso te pedimos nos ayudes a fijarnos más en ti que en nosotros mismos, será la mejor manera de llevar a la sociedad tu verdadero mensaje. Te lo pedimos por JNS.

 

Monición a las lecturas

Las lecturas de hoy nos hablan de la experiencia vocacional de Isaías, de Pablo, de los primeros discípulos de Jesús, y de Simón Pedro. Diferentes llamadas y una única experiencia, la de no haber elegido ellos la tarea, es Dios el que, sin imponerse, nos invita a responderle.

 

 Primera lectura

El profeta Isaías nos cuenta su experiencia de encuentro con Dios. Isaías contempla, reconoce y adora la presencia del Señor. Se da cuenta de su propia debilidad y miseria, y a la vez percibe cual es la situación en la que se encuentra el pueblo con respecto a Dios. El profeta recibe la misión de hablar de parte de Dios al pueblo. Isaías responde a la llamada del Señor con generosidad, se muestra totalmente disponible para llevar a cabo la tarea que Dios le ha encomendado.

 

Salmo 137


 

Segunda lectura

S. Pablo es un testimonio del cambio que produce en nosotros la relación con la Palabra de Dios. De ser un enemigo del Dios de Jesús, el contacto con su Palabra a través de Esteban lo cambió y lo entusiasmó. Ya no valoró nada tanto como el descubrir poco a poco el significado de una Palabra que nos puede llevar a vivir con una intensidad y lucidez nuestra vida que nos llena de sentido y agradecimiento.
 

Evangelio

Jesús está enseñando a la gente a orillas del lago. Su presencia hace posible una inesperada y sobreabundante pesca. En este contexto de anuncio del Reino a través de su palabra y del hecho de la pesca milagrosa, Jesús llama a sus primeros discípulos para participar en su misión. La respuesta de aquellos pescadores a la llamada que reciben de Jesús es la generosidad, el total desprendimiento, en el seguimiento del Señor. Un respuesta que marca e inicia un cambio radical en el rumbo en la propia vida.
 

CREDO. Con la proclamación del Credo afirmamos nuestra fe, a la vez que pedimos al Señor que nos la aumente. (Sí, creo pero aumenta mi fe)

 

Oración universal: Este es el momento de recordar nuestras necesidades y presentárselas al Señor. Respondemos: Escúchanos, Señor.

1.- Por que quienes formamos la Iglesia vivamos fraternalmente y ayudemos a construir un mundo más justo y más solidario. Oremos. Escúchanos, Señor.

2.- Por los sacerdotes, misioneros, voluntarios de Manos Unidas, Cáritas, comedores sociales y demás personas que, en estos momentos difíciles han confiado en la palabra de Jesús: “Dadles vosotros de comer”. Oremos. Escúchanos, Señor.

3.- Por que quienes sufren, encuentren siempre a su lado personas que les ayuden en el nombre de Jesús. Oremos. Escúchanos, Señor.

4.- Por que hagamos posible la misión de Manos Unidas, ayudando a crecer en dignidad a tantas personas.
Oremos. Escúchanos, Señor.



1.- Por los refugiados que huyen de la guerra y del hambre, sobre todo por los niños que son supuestamente secuestrados por mafias, para que encuentren un futuro mejor en los países de acogida. Oremos. Escúchanos, Señor.

2.- Por la Iglesia y los cristianos, para que pongamos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en la gente de hoy. Oremos. Escúchanos, Señor.

3.- Para que seamos conscientes de que mujeres y hombres tenemos los mismos derechos y juntos construyamos un mundo con mayor igualdad y dignidad. Oremos. Escúchanos, Señor.

Te lo pedimos, Padre, por JNS.

 

Monición a la colecta:

La colecta que realizamos hoy la ofreceremos a Manos Unidas para la realización de proyectos que ayudan a un desarrollo más integral de los pueblos que lo necesitan. Gracias por vuestra generosidad.

 


O estas otras

Oración universal. Invoquemos confiadamente la misericordia de Dios para que remedie nuestros males y los de toda la humanidad. Respondamos: Ayúdanos, Señor

1- Señor, a los primeros que elegiste para la misión, ven sus deficiencias y dificultades, pero tú nos empujas y nos diriges. Aumenta nuestra fe y enséñanos a confiar. Oremos.

 2- Señor, cada día resulta más difícil ser cristiano. Devuélvenos la alegría, la ilusión y la creatividad. Oremos.

 3- Señor, el evangelio es nuestra norma de vida, ayúdanos a sentirnos atraídos por tu persona y por tus enseñanzas. Oremos.

 4- Señor, los dolores del mundo parece que no tienen remedio y tú nos envías a curarlos. Oremos. 

 5- Señor, la Iglesia tiene una función muy importante en nuestra sociedad. Cuando arrecia la crisis, cristianos comprometidos ponen manos a la obra. Que no se dejen vencer por el desánimo, que te sientan a tu lado. Oremos. 

6- Señor, a nuestro lado muchos hombres y mujeres sufren hambre, paro laboral, enfermedades, muertes evitables, terremotos durísimos y toda clase de injusticias. Oremos.

Escucha, Señor, estas súplicas y las que quedan en nuestro corazón y al vernos tan pobres y desvalidos, derrama sobre nosotros tu misericordia para que podamos realizar  tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

   
Monición a la colecta:

La colecta que realizamos hoy la ofreceremos a Manos Unidas para la realización de proyectos que ayudan a un desarrollo más integral de los pueblos que lo necesitan. Gracias por vuestra generosidad.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, recibe estos dones que son signo de tu amor a nosotros, hijos tuyos. Ayúdanos a ser para los demás presencia de tu misericordia entrañable. Que animados por la fuerza de tu Espíritu seamos colaboradores en la misión del anuncio tu Reino.

 

PREFACIO

Te damos gracias, Padre misericordioso, por Jesucristo, tu Hijo amado. Él nos muestra, a través de sus obras y palabras, que Tú eres nuestro Padre, y que nos buscas porque nos amas, y deseas nuestra salvación. Señor, sales a nuestro encuentro y nos hablas.

Escuchamos tus palabras, contemplamos tus acciones. Nos has ofrecido tu amistad, nos has dado el regalo de ser hijos tuyos.

En tu presencia, Señor, descubrimos quienes somos y que es lo que esperas de nosotros. Tu Palabra nos ayuda a contemplar nuestra propia vida, y la vida de nuestro prójimo, como lugares necesitados de tu misericordia que todo lo transforma.

Estar contigo, vivir unidos a Ti, nos hace ponernos en camino para recorrer el camino de la vocación y misión a la que tú nos llamas. Nos has llamado, por nuestro nombre, en medio de nuestros quehaceres cotidianos, a la orilla de "nuestros lagos", enredados en nuestras cosas y proyectos.

Tu palabra ha resonado nueva y liberadora. Cuentas con nosotros, a pesar de nuestras miserias y debilidades, para continuar tu misión sanadora, reconciliadora, vivificadora en medio de un mundo herido, en una humanidad tantas veces olvidada, rota y golpeada.

Haznos generosos, Señor, para responder dándonos del todo, para seguirte "dejándolo todo". Que el gozo de ser tus discípulos y testigos venza nuestras resistencias y miedos, nuestras indiferencias y búsqueda de seguridades. Que te podamos decir con confianza, y desde una disponibilidad plena: "Aquí estoy, envíame".

Te alabamos con este canto:
 

Santo, Santo, Santo...

 

POSCOMUNION. OREMOS. Te damos gracias, Señor, por esta Eucaristía en la que nos hemos reunido alrededor de Jesús para escuchar su Palabra. Concédenos vivir tan unidos a Él que demos frutos con gozo para el bien de la gente. Te lo pedimos, Padre, por el mismo JNS.
 

 

O                                   

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te damos gracias, Dios Padre Nuestro, por la misión a la que Tú nos llamas. Que la comunión del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo transformen nuestra propia vida para que comuniquemos con nuestro testimonio la alegría de Evangelio, el gozo de la Salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Por Jesucristo.      

 

AVISOS

 

 

DESPEDIDA

Dios, que ha permitido que le recibamos en nuestros corazones, nos ayude a cumplir la misión que Él nos encomienda y nos ayude a esforzarnos toda la semana en el cumplimiento de su voluntad.

 

BENDICIÓN FINAL

 

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

 

Echa las redes

Desde que Tú te fuiste
no hemos pescado nada.

Llevamos veinte siglos
echando inútilmente
las redes de la vida,
y entre sus mallas
sólo pescamos el vacío.

Vamos quemando horas
y el alma sigue seca.

Nos hemos vuelto estériles
lo mismo que una tierra
cubierta de cemento.

¿Estaremos ya muertos?

¿Desde hace cuántos años no nos hemos reído?

¿Quién recuerda la última vez que amamos?

Y una tarde Tú vuelves y nos dices:

«Echa la red a tu derecha,

atrévete de nuevo a confiar,

abre tu alma,

saca del viejo cofre

las nuevas ilusiones,

dale cuerda al corazón,

levántate y camina».

Y lo hacemos sólo por darte gusto.

Y, de repente, nuestras redes rebosan alegría,
nos resucita el gozo
y es tanto el peso de amor
que recogemos
que la red se nos rompe cargada
de ciento cincuenta esperanzas.

¡Ah, Tú, fecundador de almas:

llégate a nuestra orilla,

camina sobre el agua

de nuestra indiferencia,

devuélvenos, Señor, a tu alegría.


José Luis Martín Descalzo

 

Orar con el Evangelio

Señor, estamos acostumbrados
a llevar la iniciativa en nuestras vidas
y nos cuesta renunciar a hacerlo.

Se nos hace difícil admitir que somos
unos privilegiados por haberte conocido,
y preferimos creer que te hacemos un favor.

Pero cuando nos dejamos llevar por la alegría
del encuentro contigo,
cuando renunciamos a pensar
en nosotros mismos,
cuando dejamos de afanarnos
en aquello que no da fruto,
cuando abandonamos nuestras rutinas
para abrirnos a tus sorpresas,
descubrimos un mundo diferente
lleno de oportunidades, lleno de vida,
lleno de ocasiones para reencontrarte.

Un mundo que necesita ser transformado
y también que nosotros cambiemos por dentro.

Pero solo lo podemos hacer
si estás con nosotros.

Junto a ti nos sentimos
capaces de salir de nuestros egoísmos,
desamarrar nuestras barcas e ir mar adentro.

Haz que siempre estemos
atentos para que no desatendamos tu llamada.

 



 

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