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J. A. Pagola

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Lecturas del día

Celebración de la EucaristíaJ. A. Pagola José Luís Sicre
Isaías 55, 10-11La siembra del EvangelioA. Pronzato Jean-Pierre Bagot
Romanos 8,18-23 De procesos va la cosa B. Caballero Patxi Loidi
Mateo 13, 1-23 Siembra y cosecha C. Floristán Hermann Rodriguez
Reflexión personal y en grupoX. Goitia G. Gutierrez Florentino Ulibarri

 

 

 

DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO / A

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 16 de Julio de 2017

 

 

 

 

REFLEXION SOBRE LAS LECTURAS

 

                           
 

REFLEXION: Isaías 55, 10-11

 

Isaías ofrece la nueva situación de la "ciudad de Dios" al estar fundada sobre la Palabra de Dios que garantiza la prosperidad y la justicia que es la base de la paz.

El profeta hace una invitación a la conversión para gozar de la buena noticia de consuelo y esperanza para el pueblo.

Y es la fuerza de la Palabra la que realizará la inminente y esperada liberación.

En tiempo de sequía clamamos por la lluvia porque el agua es imprescindible para que haya vida en la tierra.

El profeta Isaías nos va a decir, en breves líneas, que la Palabra de Dios será como la lluvia: caerá sobre los hombres y producirá vida. No caerá inútilmente ni quedará baldía.

A veces comentamos la confusión y la profunda desorientación en que vivimos muchas etapas de nuestra vida cristiana.

En otras ocasiones manifestamos el desencanto y el desánimo que parecen dominar a muchas gentes.

Sin embargo, lo que hoy dice el profeta Isaías, tiene que dar base a nuestra confianza y a nuestra esperanza en Dios como se la dio al pueblo de Israel que estaba dominado por el pecado y por la infidelidad al Señor.

La Palabra de Dios, ofrecida y proclamada por los profetas, Cristo Jesús y por la Iglesia, cumplirá su encargo y realizará su misión. No quedará estéril porque habrá multitud de corazones que la acogerán como lluvia beneficiosa.

Así producirá y mantendrá en el mundo la vida de Dios. 

 

 

Nota:  ISAIAS 55, 10-11

 

- La 1ª lectura de hoy está tomada del profeta Isaías.

- Dicho de una manera muy esquemática y simplificada, Is tiene 3 partes: el 1er Is (caps. 1-39) está escrito antes del exilio, el 2º Is (caps. 40-55) durante el exilio; el 3er Is (caps. 56-66) en el posexilio.

- El fragmento que leemos hoy es del final del 2º Is, es decir, escrito durante el exilio.

- Is 55, 6-11 (de lo que sólo vamos a leer 2 versículos) es una invitación a la conversión; si el pueblo se convierte, Dios se apiadará de él y el pueblo saldrá del exilio para volver a su tierra.

- Estos dos versículos que leemos hoy son el broche de oro para alentar la esperanza del pueblo.

- La palabra de Dios es comparada a la lluvia, lluvia que moja, empapa, fecunda y pone en marcha el ciclo de la vida, haciendo que la semilla germine, crezca, dé fruto...

- Para nosotros, la Palabra es Jesús; él es incluso más que la lluvia: un hermano nuestro que nos ha abierto las puertas de la Vida.

- ¿Nos alimentamos sólo del pan que termina en la letrina, o también de la Palabra que nos da vida?

 

 

 

REFLEXION:  Romanos 8,18-23

Lo que advertía el profeta Isaías en la la lectura, lo recoge San Pablo en su carta a los cristianos de Roma que leemos hoy.

San Pablo nos ofrece una visión extraordinariamente optimista sobre el destino del universo creado, íntimamente relacionado con la liberación de "los hijos de Dios".

A veces la vida del espíritu, la vida de Dios, tiene que pasar por malos momentos hasta afianzarse con fuerza y manifestarse con firmeza.

Ante la frustración, destaca la esperanza. Ante la esclavitud, sobresale la libertad. Por los dolores del parto nace la nueva criatura. Así sucede con el Espíritu de Dios que vive en nosotros.

Tiene que vencer dificultades y obstáculos hasta manifestarse en todo su esplendor.

La dificultad para alcanzar la vida nueva de resucitados con Cristo, es real. Pero nuestra esperanza tiene sólidos fundamentos.

La creación entera es solidaria con el hombre para que la vida sembrada por Dios en el universo no quede ahogada.

 

Nota: ROMANOS 8, 18-23

- Seguimos con la carta a los Romanos, y con esos párrafos que nos hablan de la vida en el espíritu que ya tenemos los bautizados.

- En estos vv. Que vamos a leer hoy, Pablo nos da un toque de realismo, pero también de esperanza.

- Es cierto que ya vivimos en una vida nueva, la vida según el espíritu, pero también es cierto que eso no significa que nuestra vida actual ya sea perfecta. Es el famoso “ya, pero todavía no”; “ya” tenemos la nueva vida según el espíritu, “pero todavía no” ha alcanzado su plenitud.

- Para cualquiera es evidente que en el mundo hay cosas que no funcionan bien; pero a la vez, el creyente tiene la seguridad de que todo terminará bien, que el triunfo final no va a ser de las fuerzas del mal sino de Dios. Es como un parto: los dolores anuncian la llegada de una nueva vida; aunque se pase un mal rato, el gozo que se espera alcanzar compensa con creces ese mal rato. Esa es la imagen empleada expresamente por Pablo: “La creación entera gime toda ella con dolores de parto…”.

- Por tanto, es cierto que hay malos momentos en la vida, a veces muy malos; pero nuestra esperanza debe hacernos vencer toda tentación de desánimo, porque sabemos que todo acabará bien. Dios es más fuerte que todas las fuerzas del mal, no nos quepa duda.

 

   

REFLEXION: Mateo 13, 1-23

La Palabra salvadora de Dios se ofrece a todos los hombres, como la semilla que el sembrador esparce en su tierra.

Una parte de esa semilla no llega a dar fruto por "agentes externos" a la misma: los pájaros que la comen, las piedras que la entorpecen o las zarzas que le roban la sazón.

Pero la mayoría de la semilla sembrada produce una magnífica cosecha.

Teniendo en cuenta que en aquella época una cosecha del siete por uno se consideraba excelente, el treinta, sesenta y ciento por uno que dice Jesús resulta magníficamente exagerado y llamativo.

A pesar de que hay varios tipos de oyentes en los que la semilla se va a perder, la parábola nos ofrece un verdadero mensaje de esperanza ya que dará abundante cosecha porque va a ser acogida con fe y alegría entre los "pobres", los "pequeños", los "pecadores".

El Señor ofrece su doctrina a todos: a la gente que le rodea y a los discípulos más cercanos.

Por eso el llamado "discurso de las parábolas" es como una llamada a escuchar la predicación del Reino y una invitación a acogerla para dar el fruto apetecido.

Frente a la resistencia que algunos mostraban a "aceptar el Reino predicado por Jesús" porque no lo veían presente, el Señor les anima a esperar porque la llegada será imparable y el resultado final será maravilloso y desbordante.

La explicación de la parábola va dirigida a exhortar a los cristianos para que la acogida del evangelio no quede ahogada por las dificultades que encuentren.

El labrador siembra a voleo su semilla. Por eso una parte cae en el camino, otra entre piedras, otra entre zarzas. Pero la mayoría cae en la tierra buena.

Esa semilla ha necesitado cuidados, atenciones, trabajos.

El labrador ha pasado momentos malos ante la sequía pertinaz o ante la lluvia inoportuna. Pero ahora sale a recoger el fruto con alegría.

La parábola de hoy nos lleva a la reflexión personal sobre nuestra actitud para con la Palabra de Dios ofrecida como semilla: cómo la acogemos, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos.

A veces se oye en la radio un "aviso para los agricultores": ¡hoy existe riesgo de tormenta!

Lo que hasta ahora era esperanza por la cosecha que se va a recoger, ahora se convierte en temor por el peligro de perderlo todo.

Una granizada de 10 minutos destruye el trabajo, el esfuerzo, la esperanza y la ilusión de todo el año.

¿Sucede eso con la Palabra sembrada en nosotros? 

 

MATEO 13, 1-23

- El domingo pasado Jesús dejaba claro que los arrogantes no entienden nada del Reino, mientras que la gente sencilla sí lo entiende. Se establece así una línea divisoria entre las personas, que no es obra de Dios sino de las propias personas.

- Para los sencillos serán comprensibles las parábolas que Jesús va a pronunciar, como la que vamos a escuchar hoy: la del sembrador cuya semilla cae en diferentes tipos de terreno.

- En el pasaje que vamos a leer, Jesús hace 3 cosas diferentes:

 

1) Cuenta la parábola del sembrador;

2) Explica por qué enseña en parábolas;

3) Interpreta la parábola del sembrador.

 

- El contenido de la parábola es sencillo: nos habla de 4 tipos de oyentes:

 

1) Los que oyen, pero no escuchan, no prestan ninguna atención;

2) Los que oyen, incluso se alegran por la Buena Noticia, pero la más mínima dificultad les hace venirse abajo;

3) Los que oyen, pero prefieren la buena vida y las riquezas materiales;

4) Finalmente están los que oyen, acogen la Palabra y la hacen fructificar. La reflexión es evidente: ¿A qué grupo pertenezco yo? Ojo: podemos engañarnos a nosotros mismos, a quienes están a nuestro alrededor, pero a Dios no lo engañamos.

 

- Un detalle importante: el v. 12 tiene más sentido y se entiende mejor si lo traducimos así: “Al que produce se le dará hasta que le sobre, mientras que al que no produce se le quitará hasta lo que tiene”.

 

 

 

Comentario:

13,1-9 El sembrador. Comienza el primer bloque (Mt 13,1-23), en el que la parábola del sembrador va seguida de una reflexión sobre la función de las parábolas y de una explicación de esta parábola en concreto. Es importante notar el marco narrativo en el que el evangelista sitúa las parábolas (Mt 13,1-2). Jesús aparece sentado, en actitud de enseñar, y sus destinatarios no son un grupo reducido, sino la multitud. La enseñanza de Jesús no consiste sólo en normas de comportamiento (Mt 5-7), sino en el anuncio de algo más profundo y misterioso, que sólo puede expresarse a través de comparaciones. Los discípulos y la gente, que han visto sus signos, van a conocer ahora la realidad profunda que manifiestan dichos signos: el reino de Dios.

La parábola del sembrador es, probablemente, la más representativa de cuantas pronunció Jesús. Fue transmitida, aprendida y comentada en muchas comunidades cristianas. Aunque en ningún momento se hace referencia en ella al reino de Dios, es claro que trata de mostrar cómo este reino se ha hecho presente y cuál es su fuerza. Para entender su sentido original hemos de dejar a un lado la explicación que la acompaña (Mt 13,18-23), pues esta explicación, como veremos, es fruto de una reflexión posterior realizada en el seno de las primeras comunidades cristianas.

La parábola describe una situación real, que refleja las técnicas agrícolas que se utilizaban en Palestina en tiempos de Jesús (p. e. se sembraba antes de arar la tierra, y eso explica que parte de la semilla cayera fuera del terreno cultivable). Lo más llamativo de la parábola no es cómo es acogida la semilla, sino la magnífica cosecha que produce la que cae en tierra buena. Teniendo presente que por entonces en Palestina una cosecha del siete por uno era considerada una buena cosecha, el treinta, sesenta o ciento por uno de que habla la parábola, debió resultar exagerado y sorprendente a los oyentes de Jesús. Este es el detalle que les haría reflexionar.

Es probable que esta parábola fuera pronunciada por Jesús para responder a las objeciones de quienes no veían llegar el reino que él anunciaba. La parábola pone ante los ojos de sus discípulos la grandiosa cosecha final, diciéndoles: ¡Animo! ¡No hay que desanimarse! A pesar del fracaso aparente, y de su presencia oculta, la llegada del reino es imparable, y el resultado final será maravilloso e incalculable.

 13,10-17 Sentido de las parábolas. Este pasaje es el resultado de una larga reflexión acerca del rechazo de Jesús y su mensaje por parte de los judíos. Marcos relacionó este hecho con las parábolas, y vio en ellas un instrumento cegador para los que han rechazado a Jesús. Mateo, por su parte, desarrolla esta reflexión, completándola con una cita de Isaías, y colocando aquí algunas palabras de Jesús que Marcos y Lucas sitúan en otros lugares. El pasaje debe leerse en el contexto de la sección precedente (Mt 11,2-12,50), donde Mateo ha descrito el rechazo de que ha sido objeto Jesús. El evangelista ve en las parábolas la ocasión para que aparezcan con claridad la acogida y el rechazo de Jesús y su mensaje.

Las palabras de Mt 13,12: al que tiene se le dará y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun aquello que tiene se le quitará parecen injustas y poco cristianas. Sin embargo, son la clave para entender el misterio de la acogida y el rechazo del reino. Se trata de un proverbio campesino, que procede del ámbito económico: el que tiene puede aumentar su patrimonio, pero el que tiene muy poco acaba perdiéndolo todo. Jesús aplica este refrán a la acogida del reino: los que han acogido el reino con fe, cada vez descubrirán más profundamente su misterio, mientas que aquellos que sólo lo han acogido superficialmente, acabarán por abandonarlo.

En la visión de Mateo, los discípulos encarnan la postura de los que acogen el reino. Ellos comprenden y pueden profundizar en el significado de la parábolas, porque son su verdadera familia, que hace la voluntad del Padre (Mt 12,48-50); son los sencillos, a quienes Dios ha revelado los misterios del reino (Mt 13,11; 11,25). Jesús les declara dichosos, porque han sabido abrir sus oídos para escuchar su mensaje, y han abierto sus ojos para ver en los signos que él realiza la llegada del reino de Dios. Sin embargo, la gente no entiende nada, porque su corazón está embotado, y sus ojos y sus oídos permanecen cerrados. Jesús les habla por medio de parábolas para hacerles más accesible el misterio del reino, pero es inútil: en ellos se cumple la profecía de Isaías que anunciaba, según Mateo, este rechazo.

De nuevo tenemos aquí una cita del A.T. en un contexto polémico, que revela el enfrentamiento dialéctico entre la Iglesia de Mateo y la Sinagoga judía. A través de ella, el evangelista ofrece argumentos a su comunidad para mostrar que el rechazo de Jesús por parte de Israel estaba ya previsto en el designio de Dios.

 13,18-23 Explicación de la parábola del sembrador. Desde muy antiguo esta explicación se transmitió unida a la parábola original (véase Mc 4,1-20), pero hay algunos datos que inducen a pensar que se trata de una adaptación de dicha parábola a la situación que vivían los cristianos después de la muerte de Jesús: a) no aparece en una antigua colección de dichos de Jesús (Evangelio de Tomás) en la que sí aparece la parábola; b) la parábola se ha alegorizado, desplazando el centro de interés a la suerte que corre la semilla: las diversas actitudes con que se acoge el mensaje cristiano (la palabra), que era una preocupación de las primeras comunidades cristianas.

Mateo subraya el contraste entre los que no entienden (Mt 13,19) y los que entienden (Mt 13,23). La comprensión es una de las cualidades que caracterizan a los verdaderos discípulos (Mt 13,51-52), descritos aquí como la tierra buena en la que cae la semilla. De este modo, la explicación de la parábola se convierte en una exhortación a los cristianos de su comunidad para que la acogida primera del evangelio no sea ahogada por las dificultades con que se encuentran. Todos están llamados a entender, es decir, a conocer y poner en práctica las enseñanzas de Jesús. 

 

 

 

Reflexión personal y en grupo

- Dios ha sembrado su palabra en mi vida. ¿Cómo la he acogido yo? ¿Se ha secado o ha fructificado? ¿Cuánto, cómo?
 
- Somos una generación que entiende la Biblia de forma muy diferente a como la han mirado y leído las anteriores generaciones de cristianos. Hagamos una relación de cuáles podrían ser estas diferencias. Comentarlas después una a una.

- “La Biblia no es «la» palabra de Dios” sino que “la Biblia es palabra de Dios”: comentar la distinción. (Hay muchas otras «palabras de Dios»; la Biblia puede ser -a lo más, y sólo para nosotros- la «palabra de Dios por antonomasia».

- La palabra de Dios es viva y eficaz… Sugerir cuáles pueden ser «amores equivocados» hacia la palabra de Dios: una lista de posibles fundamentalismos bíblicos…

- Dice san Pablo que "la creación entera gime con dolores de parto…". Se trata de un mensaje distinto de aquél del génesis, que pone a toda la naturaleza a los pies del ser humano, para que sea dominada y explotada enteramente a su servicio. Se ha acusado a la Biblia y a la tradición cristiana de tener una visión excesivamente antropocéntrica de la naturaleza… Una nueva actitud sería la de comprender que el ser humano no puede explotar la naturaleza pensando en el propio interés, sino que tiene también la responsabilidad de “cuidar” la tierra, ser no el dueño de la naturaleza sino el hermano mayor de todos los seres, que asume su responsabilidad de cuidar a los hermanos menores.


- Aparte de la aplicación fácil de la parábola del sembrador, subsiste el problema de esas alusiones que Jesús parece desvelar: no se explica, para que algunos no entiendan… Comentar en el grupo qué puede significar eso…

 

 

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