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DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO/ A 

13 de Agosto de 2017

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 

 

 

SUGERENCIAS PARA LOS CANTOS

Entrada. Si vienes conmigo; Pero… ¿dónde, dónde está Dios?; Me adelantaré.

Acto penitencial.

Salmo. 84

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos».

La salvación está ya cerca de sus fieles

y la gloria habitará en nuestra tierra.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
 

Aleluya.

Ofertorio. Ya no hay razas; Quiero estar, Señor, en tu presencia.

Ya no hay razas ya no hay color
Solo hay trigo solo hay amor
Y el mismo sol que vemos tú y yo
Es de todos y es de Dios
Cuando el hombre
Te dé de comer
Y en sus manos agua a beber
recíbelo, qué importa su piel,
te lo da de buena fe

Todos comemos del mismo pan
Todos buscamos a Dios
Todos bebemos en un manantial
Y el agua no tiene color

Todos comemos del mismo pan
Todos buscamos a Dios
Todos bebemos en un manantial
Y el agua no tiene color

Cuando el sol se asoma en el mar
Cuando el hombre empieza a sembrar
Te miro a ti, me miras tu a mi
Y bebemos libertad
Y si buscas techo y hogar
Algún hombre te lo dará
Acéptalo, que importa su color
Te lo da de corazón

Todos comemos del mismo pan
Todos buscamos a dios
Todos bebemos en un manantial
Y el agua no tiene color
 

Santo.

Aclamación a la doxología.

Comunión. ¿Quién es este que camina sobre las aguas? Creo en Jesús; Yo soy el pan de vida; Véante mis ojos; Delante de Ti, Señor, mi Dios.

Final. Mientras recorres la vida.


Domingo XIX del tiempo ordinario

La escena que nos presenta el evangelio de hoy tiene una gran carga simbólica que hace referencia a nuestra vida de cristianos. En primer lugar, el mandamiento de Jesús a los discípulos de ir a la otra orilla del lago, es decir, a tierra de paganos. Aquella primera comunidad ya nace con dinamismo misionero, es Iglesia en salida.

No podemos dejar de lado la oración solitaria de Jesús en la montaña. Sólo la comunicación con el Padre da sentido y hace fecunda la acción evangelizadora.

Las olas y el viento contrario simbolizan las dificultades que encuentra la Iglesia para llevar a cabo su misión. ¡Podemos encontrar tantos ejemplos de todo tipo! Todos son, en el fondo, manifestaciones del pecado que se resiste a abandonar el corazón de los hombres.

Pedro, demasiado atrevido, quiere andar sobre el agua como Jesús. Pese a los defectos y limitaciones que ponemos entre todos, nuestra vida de seguimiento de Jesús sólo se puede sostener si nos mantenemos dentro de la barca de la Iglesia.

 


 

Saludo

En el nombre del Padre...

Que la gracias de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la protección del Espíritu Santo, esté con todos vosotros.

 

Monición de entrada

Venimos, a celebrar la Eucaristía cada uno desde nuestros trabajos, luchas, días de descanso, necesidades... Somos una comunidad que camina en medio de nuestras historias concretas y particulares. Venimos en busca de ánimo y luz. Jesús, con su presencia nos animará, como hizo con los apóstoles cuando su barca estaba zarandeada por las olas. Confiemos en Él.


Acto penitencial: De nuestras dudas y vacilaciones, de la falta de comprensión a quienes viven cerca, de todo lo que nos aparta del amor a los demás, pedimos perdón:

-Tú, Señor, que conoces nuestros miedos y nuestra falta de confianza. Señor, ten piedad.

-Tú, Señor, que conoces las dificultades que estamos atravesando. Cristo, ten piedad.

-Tú, Señor, que siempre nos acompañas con tu amor compasivo. Señor, ten piedad.

Que la misericordia de Dios, nuestro Padre, borre nuestros pecados y nos acompañe hasta la vida eterna.


 

ORACIÓN COLECTA. Oremos (pausa). Dios y Padre nuestro, que nos llamas a vivir con plena confianza en Ti, sabiendo que nunca nos dejas solos, y que en Jesús nos ayudas a superar toda dificultad; ahora que estamos en tu presencia te pedimos que sea el mismo Jesús, quien oriente nuestra vida, de modo que la bondad y la misericordia que proceden de Ti lleguen a todas las personas. Te lo pedimos por JNS.

 

ORACIÓN COLECTA.  Aumenta, Señor, nuestra fe y permítenos tener la misma ingenuidad y confianza de Pedro para que podamos salir a tu encuentro y afrontar las dificultades que nos encontremos en nuestras vidas. PJNS.
 

 

MONICIÓN PRIMERA LECTURA

Los encuentros con Dios cambian nuestras vidas, es lo que llamamos conversión. Eso es lo que le pasó a Elías en el monte y su vida, con la de todo el pueblo de Israel, cambió.
 


MONICIÓN SEGUNDA LECTURA

Pablo está dolido con sus correligionarios porque no son capaces de ver que todo lo que Dios ha estado haciendo por ellos a través de toda la historia de la salvación les conduce a la aceptación de Jesucristo como Hijo de Dios.

 

MONICIÓN EVANGELIO

Siempre nos sorprende la ingenuidad de Pedro, pero también su honestidad. Ante la tempestad nocturna, Jesús se presenta para ayudar a sus amigos caminando sobre las aguas y Pedro quiere hacer lo mismo.
 

 

Oración universal: Nuestras situaciones particulares y colectivas muchas veces se parecen a la barca de los apóstoles zarandeada por las olas. Pidamos a Dios su ayuda para recibir de Él la fuerza y mantener nosotros la confianza.

1.-Para que, quienes están tristes y desanimados, como el profeta Elías, sepamos transmitirles esperanza. Roguemos al Señor.

2.-Para que, quienes en la iglesia tienen responsabilidades importantes, imiten la confianza y la fidelidad de San Pablo. Roguemos al Señor.

3.- Por quienes disfrutan estos días un descanso a su actividad habitual, para que disfruten de la compañía de sus familiares y amistades, de la naturaleza que relaja y renueva y no se olviden de dar gracias a Dios por esta oportunidad. Roguemos al Señor.

4.- Por quienes no tienen trabajo, para que, los responsables de esta lamentable situación, aceleren la recuperación económica y permitan crear el empleo necesario para todos. Roguemos al Señor.

5.-Por quienes hoy celebramos la Eucaristía, para que, con Jesús, superemos los problemas y dificultades que el mundo proporciona a nuestra fe y nuestra misión. Roguemos al Señor.

Te lo pedimos, Señor, por JNS.

 

O estas otras

Oración universal:  Vivimos en una sociedad llena de dificultades, como la tempestad nocturna, y nos acecha a todos. No seríamos verdadera comunidad si no nos acordásemos de ellos, ni nos esforzásemos por ayudarles, ni le pidiésemos a Dios lo que nosotros no podemos hacer.


- Por la Iglesia, para que el ejemplo de quienes comparten su vida con los más desfavorecidos alimente nuestra conversión. Roguemos al Señor.

- Por quienes nos gobiernan para que nuestra confianza en la justicia sea ejemplo que les guíe en la construcción de una sociedad más justa y en paz. Roguemos al Señor.

- Por quienes están disfrutando de un merecido descanso, para que sean conscientes de su suerte, sean agradecidos y capaces de compartir su fortuna. Roguemos al Señor.

- Por todos nosotros para que nuestra participación en esta celebración aumente nuestra confianza, nuestra esperanza y nuestro amor. Roguemos al Señor.

- Por los padres y madres, para que sean capaces de transmitir a sus hijos el mensaje de Jesús y su seguimiento. Roguemos al Señor.

- Por nuestra comunidad, para que no tenga miedo y aumente su fortaleza para ser testigos del amor que Dios nos ha manifestado en su Hijo. Roguemos al Señor.

- Por quienes ya han partido hacia la casa del Padre, para que el Señor los acoja en su amor y a nosotros nos envíe el consuelo que necesitamos. Roguemos al Señor.

Tú, Señor, nos conoces y sabes lo que de verdad necesitamos. Tú conoces las situaciones difíciles que está viviendo el mundo. Concédenos poder tener los sentimientos que a ti te inspiran y danos las fuerzas para poder ser testigos de tu amor en medio de este mundo. PJNS.

 

 

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Padre bueno que transformes este pan y este vino que hemos preparado para ti para que sean los que alimenten nuestra esperanza en las situaciones adversas con las que nos encontramos y nos ayuden a afrontar con quienes nos rodean las que nos podamos asumir solos. PJNS.

 

Prefacio dominical I.

 

Acción de gracias

Nos atrevemos, Señor, a dirigirte esta oración

con humildad, reconociendo quiénes somos,

pero con la confianza de saber que eres nuestro Padre.

Un día más, también hoy,

queremos bendecir tu nombre.

Gracias, Padre Dios, por la vida, la nuestra y la de todos.

Nos duele el poco caso que habitualmente te hacemos.

Deberías ser centro constante de nuestra atención,

y responder con nuestro frágil cariño a tu infinito amor.

Nuestra oración no puede consistir

en seguir pidiéndote gracias y dádivas,

nuestra plegaria ha de ser una pura acción de gracias

por todo lo que nos has dado

y por el misterio de tu presencia en nosotros.

Queremos proclamar ahora ante el mundo que eres bueno,

que eres nuestro Dios, Señor de la tierra,

que nos acompañas siempre y estás presente, Padre,

en nuestras luchas y afanes

por la implantación de tu Reino.

Por todo ello, ahora queremos proclamar tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo...



Memorial de la Cena del Señor

Te agradecemos que te hayas revelado en Jesús,

el mejor guía para llegar hasta Ti.

Optamos por Jesús, porque tiene palabras de vida eterna,

porque nos alegran y entusiasman sus buenas noticias,

sabernos hijos tuyos queridos

y el mensaje de que es posible otro mundo más humano.

Nos convence Jesús que pasó por la vida haciendo el bien

y predicando el amor fraterno,

respaldando con buenos hechos sus buenas palabras.

Nos admira Jesús, que vivió en continua relación contigo,

oración que tradujo en una intensa vida de servicio.

Gracias, Padre santo, por el ejemplo maravilloso de Jesús

cuya entrega hasta la muerte ahora rememoramos.


El mismo Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,

te dio gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;

haced lo mismo en memoria mía».



Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;

cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

 


Invocación al Espíritu de Dios

Sabemos y proclamamos, Padre Dios,

que tu hijo Jesús vivió hasta sus últimas consecuencias

el espíritu de esa oración que nos enseñó a rezar.

Por eso, queremos decirte hoy, más conscientemente, Padre nuestro.

Y que este "nuestro" no sea excluyente ni elitista,

que integre también a quienes viven en total abandono,

comprometiéndonos a cuidar de ellos como hermanos.

Deseamos que en todas las lenguas del mundo

sea respetado y bendecido tu nombre,

cualquiera que sea el nombre con el que te invoquen.

Queremos hacer juntos una tierra mejor

que no explote a nadie y a todos alimente

y que de esta forma se haga realidad tu reino soñado

y se cumpla entre nosotros tu voluntad.

Revoluciona nuestra manera de ser y hacer

y que aprendamos de una vez a compartir

nuestra casa y nuestro pan

con quien sufre necesidad y pasa hambre.

Como Tú de antemano nos perdonas,

no queremos sentirnos ofendidos por ningún hermano.

Encauza nuestras energías por el camino del bien,

y líbranos, Padre, a nosotros y a todos, de todo mal,

de toda opresión e injusticia.

Por Jesús, y en su compañía,

te damos gracias y te bendecimos.

AMÉN.

 

O

PREFACIO

Es bueno proclamar, Señor, que Tú siempre sales al encuentro de la personas, porque ésta es la mejor noticia que se puede dar al mundo. En tu grandeza prefieres lo sencillo, lo que no tiene valor, lo más humilde. Y esto debemos buscarlo donde Jesús nos dice: en la comunidad cristiana, en los sacramentos, en las personas más humildes que son tus predilectas.

Por eso estamos aquí, porque eres el mejor Amor, y eso nos llena se confianza y seguridad para vivir con entrega aunque tengamos dificultades. Y por eso ahora queremos proclamar tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo...

 

Padrenuestro: Antes de participar de esta mesa, oremos con fe a Dios nuestro Padre. Como Jesucristo nos enseñó, nos atrevemos a decir:

 

Oración después de la comunión. Oremos. Gracias, Señor, por todas las cosas buenas que nos das; sigue cuidándonos y protegiéndonos para que nuestras palabras, nuestras miradas, nuestros sentimientos y nuestras obras sean siempre y en todo conforme a tu voluntad, y nuestro corazón, lleno de tu paz y de tu amor, muestre al mundo tu cercanía y cómo nos quieres. Por JNS.
 

 

O esta otra

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te damos las gracias porque nos has alimentado con tu Palabra y con tu Pan para que nunca perdamos nuestra confianza, nuestra esperanza y con nuestro amor podamos ayudar a los que nos rodean. PJNS.

 

DESPEDIDA

A lo largo de esta semana esforcémonos por trabajar nuestra esperanza y por alimentar la de quienes nos rodean.


 

Oración de acción de gracias

Señor, hazme valiente para navegar
contra el viento hacia la otra orilla
y prudente para no saltar de la barca.

La Iglesia no es un abrigo tranquilo,
el puerto de salvación donde nunca pasa nada.

La Iglesia es un pueblo que camina,
un barco que navega a mar abierto.
El camino no está marcado,
no se divisa la costa, pero no tememos
porque tú estás con nosotros.

Cuando miro a mis hermanos,
todo son defectos.
Me estorban.
Son un freno para la Iglesia.
Yo solo llegaría más lejos,
mi testimonio sería más luminoso...
Así me lo parece, a veces.

Te pido, Señor,
que no me dejes caer
en la tentación de creerme
el salvador de la Iglesia y de la humanidad.

El primer testimonio que tengo que dar
es amar a los hermanos tal como son.

El evangelio sólo se puede vivir y comunicar
en el seno de la Iglesia,
donde tú estás presente.

Al terminar la celebración conviene recordar hoy que el próximo martes celebramos la solemnidad de la Asunción de María, una fiesta importante para el pueblo cristiano, y que por eso todos estamos de nuevo convocados a participar de la Eucaristía en ese día.

 

 

 

 

 

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