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II Domingo de Pascua

23 de Abril de 2017

Misa pr. Gl. Cr. Pf Pasc I

En las PE, embolismos prs. Despedida con doble Aleluya

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada. Alegre la mañana; Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor; Canta con júbilo; Jesús nuestra Pascua; Cristo nos une en torno a su altar; Camina Pueblo de Dios.


Acto penitencial. Si se hace el rito del agua, puede cantarse A las fuentes de agua viva, o Un solo Señor.

Salmo. Este es el día en que actuó el Señor.

Aleluya. Aleluya gregoriano pascual.

Ofertorio. Resucitó el Señor.

Santo.

Paz. Cristo es nuestra paz; Paz; Cordero de Dios.

Comunión. El Señor nos ha reunido junto a él; Danos un corazón; Con vosotros está y no le conocéis; Creo en Jesús.

Final. Con el órgano, o un buen equipo musical, se puede poner música clásica de Monteverdi, Vivaldi, el Aleluya de Haendel, Exultate Iusti de Viadana, etc.

 

 

 

Domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia

Terminamos la Octava de Pascua con unas lecturas que nos muestran los efectos de la resurrección de Jesús sobre los discípulos: El encuentro con el Señor es para ellos un nuevo nacimiento. Del miedo y la reclusión pasamos al gozo y a la paz al recibir el Espíritu que sopla sobre ellos. Espíritu que implica el poder de perdonar los pecados, es decir, de restaurar la amistad con Dios y la armonía del mundo.

Tomás el Gemelo no recibe la fe hasta que se encuentra con el Señor. Es él quien nos transforma. Sin embargo, Jesús le advierte que a partir de entonces se abre una nueva vía para acceder a él: "¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!"

Esta vía nueva es la comunicación del evangelio, que ha sido escrito "para que creáis... y tengáis vida". Y es la participación en la vida de la comunidad, llamada a vivir en la vida nueva de Jesús: "vivían unidos... tenían todo en común... partían el pan".

También hoy el anuncio del evangelio y el testimonio de la comunidad cristiana son los caminos de acceso al encuentro personal con Jesús.

 

 

PROCESION Y CANTO DE ENTRADA

 

SALUDO

En el nombre del Padre...

La paz, la libertad y la vida nueva de Jesús Resucitado, estén con todos vosotros.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Cuando Jesús vuelve a presentarse a los ocho días de la resurrección, las puertas siguen cerradas. Los discípulos han de ir superando poco a poco las dudas y miedos que todavía les hacen vivir con las puertas cerradas a la evangelización.

Jesús Resucitado está de nuevo en el centro de la comunidad de sus seguidores. Así ha de ser para siempre. Con Jesús todo es posible: liberarse del miedo, abrir las puertas, llenarnos de paz y poner en marcha la transmisión del Evangelio.

Que al celebrar esta Eucaristía, aprendamos a acoger con fe su presencia y su paz en medio de nosotros.
 

 

ASPERSIÓN. El agua es símbolo fundamental de lo que el Bautismo hizo en nosotros: el agua limpia; el agua da vida; el agua refresca y reanima; el agua calma la sed.

Mira, Señor, a tu pueblo reunido, y que al recibir esta agua sobre nuestras cabezas recordando nuestro Bautismo recibamos, por tu gracia, el gozo de tu presencia pascual.
 

 

(Se asperja con el agua bendita)

 

A Dios nuestro Padre, a quien damos gracias por su misericordia, pedimos su perdón y que nos acompañe hasta la vida en plenitud.

 

GLORIA. Nos unimos a todas las personas que alaban al Señor cantando el Gloria.

 

ORACIÓN COLECTA OREMOS. Dios de bondad y de misericordia, que reanimas la fe de tu pueblo con la experiencia de la resurrección de Jesús. Sácanos de nuestra actitud cobarde, del desencanto y desesperanza, para que podamos despertar en nosotros tu alegría y abramos caminos nuevos al Evangelio. Por NSJC, tu Hijo...
 

 ORACIÓN COLECTA OREMOS. Padre, venimos a tu casa con alegría porque venimos a celebrar la resurrección de tu Hijo Jesús, glorificado a tu derecha, donde nos espera.
Entre tanto nuestra esperanza se mueve entre conflictos y dudas. Necesitamos reforzar nuestra fe y compartirla con los hermanos. Sobre todo necesitamos que tu Espíritu que llenó de alegría y de luz el corazón de sus primeros discípulos, llene también nuestra vida con sus dones. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
 

 

Monición a las lecturas.

Al escuchar la primera lectura, deberíamos fijarnos cómo a los primeros creyentes, Jesús resucitado les movilizó, les puso en marcha hacia la misión evangelizadora.

San Pedro, en la segunda lectura, nos recuerda que la fe en Jesús resucitado debe despertar en nosotros una esperanza nueva.

El evangelio de hoy muestra en su inicio una etapa magnífica de lo que estamos haciendo hoy aquí: Jesús se pone en medio; nos transmite la paz; los discípulos se llenan de alegría al verle; y junto a la paz dada de nuevo, nos envía, y nos hace ser transmisores de un mensaje de reconciliación.

Escuchémoslo con atención.

 

 

Primera lectura.

El encuentro con Jesús resucitado cambió radicalmente la vida de sus discípulos. La manera de vivir su fe es una prueba de la verdad de la resurrección del Señor.
 

Segunda lectura.

Esta lectura nos dice que la fe en la resurrección nos hace nacer a una vida nueva y a un amor inefable.

 

Evangelio.

El proceso que siguió el apóstol Tomás hasta creer en la resurrección de Jesús nos puede ayudar a nosotros a creer también en ella.
 

 

CREDO. Desde nuestra fe vacilante, nos unimos en comunidad proclamando juntos nuestra fe.

 

Oración universal: Alegres por la experiencia pascual de sentirnos resucitados con Jesús, elevemos nuestra oración respondiendo: Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

1.- Por los creyentes; para que la paz y el perdón que Jesús nos transmite, nos libere de los miedos que nos paralizan. Oremos. Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

2.- Para que no perdamos la esperanza ante las dificultades de la vida, y seamos conscientes de que el amor de Dios es más fuerte que la muerte. Oremos. Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

3.- Por quienes participan en la vida social y política con el deseo de construir un mundo más libre, más justo, humano y reconciliado. Oremos. Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

4.- Por cuantos viven en la angustia y el dolor a causa de la enfermedad, las depresiones, la soledad, el paro y los desahucios. Oremos. Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

5.- Pedimos al Señor que nos inspire palabras y gestos de paz y perdón para quienes vivimos enfrentados. Oremos. Jesús resucitado, danos tu paz y tu perdón.

Escucha, Señor, nuestra oración. Por JNS.

 

O estas otras

ORACIÓN DE LOS FIELES. El encuentro personal con Jesús resucitado es lo más importante de la fe de cada cristiano y de cada comunidad. Pidamos al Espíritu de Dios que nos conceda la experiencia de encontrarnos con Él. Respondamos: Ven, Señor Jesús.

- Los apóstoles se encontraron con Jesús resucitado “estando cerradas las puertas”. Para que superemos nuestros miedos. Oremos.

- Los primeros testigos buscaban a Jesús según le habían visto antes de su resurrección. Para que abramos nuestro corazón a la nueva vida del Señor. Oremos.

- Jesús resucitado se adaptó a la manera de buscarle que tenían cada uno de sus seguidores. Para que el Espíritu santo nos ayude a encontrarnos con el Señor, cada uno desde nuestra circunstancia. Oremos.

- El apóstol Tomás acabó adorando al Señor y pidiéndole perdón. Para que nosotros sepamos confiar en el testimonio de los que han encontrado a Jesús. Oremos.

- Para que no nos detengamos en intermediarios ni en ritos, sino que lleguemos al encuentro personal con el Señor resucitado. Oremos.

- Para que la Eucaristía no se quede en un rutinario acto de piedad, sino que sea de verdad la celebración de la vida, de la muerte y la resurrección de Jesús. Oremos.

- Para que en la Iglesia se vivan los sacramentos como un encuentro de la comunidad y de sus miembros con el Señor resucitado. Oremos.

- Para que al celebrar la resurrección de Jesús, y gracias a ella, se confirme nuestra fe en la vida plena que nos espera. Oremos.

Para que el Señor aumente cada día nuestra fe y nuestra confianza en El, y sepamos descubrir los mil gestos de su amor que a diario se producen a nuestro alrededor.

Para que la Iglesia sea principalmente la comunidad que vive y anuncia el Evangelio, y no un grupo con fuerza social.
 

 

JESÚS RESUCITADO

Hermanos, los creyentes vivimos, a menudo, como los discípulos del Evangelio, "con las puertas cerradas", "llenos de miedo"; parece que no hemos visto ni experimentado al resucitado. Oremos.

Queremos ser audaces testigos de Jesús Resucitado

• Oremos por la Iglesia, para que la experiencia de encuentro con el resucitado la transforme desde dentro, la reanime, la libere del miedo y la cobardía, abriéndola a nuevos horizontes e impulsándola a anunciar al Buena Noticia y a dar testimonio.

Queremos ser audaces testigos de Jesús Resucitado

• Oremos por cada una de las comunidades cristianas, para que seamos espacios abiertos de paz, perdón y reconciliación; referentes de una vida vivida desde la alegría, la acogida y la solidaridad.

Queremos ser audaces testigos de Jesús Resucitado

• Oremos por la paz, para que todos los hombres y mujeres del mundo podamos vivir en armonía con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza y contigo Padre; para que todos podamos disfrutar de la vida y de una convivencia en respeto y justicia.

Queremos ser audaces testigos de Jesús Resucitado

• Oremos por lo que cada uno de nosotros tenemos de Tomás, para que nos tomemos en serio nuestra vida de fe, alimentándola, compartiéndola, siendo testigos del resucitado.

Queremos ser audaces testigos de Jesús Resucitado

Padre bueno, queremos proclamar al mundo que en tu hijo Jesús has apostado por la Vida, por la paz, por el amor hasta dar la vida; concédenos la gracia de ser testigos alegres y valientes de tu hijo resucitado. Te damos las gracias por la vida de tu hijo Jesús.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS:

Te presentamos, Padre, toda nuestra vida llena de trabajos, ilusiones, incoherencias y pecados.
Somos conscientes de cuánto necesitamos de tu misericordia. Derrámala abundantemente sobre nosotros y sobre el mundo entero.
Limpia nuestro corazón y abre tu casa a todos tus hijos, buenos y malos, para que seamos tu familia, acogida por tu misericordia.

 

 

PREFACIO:

Padre, al resucitar Jesús de entre los muertos,

tu Espíritu ha realizado una obra más grande que la creación del mundo.

Confesamos con alegría tu misericordia en medio de tu templo.

Gracias a su resurrección somos tus hijos, miembros de tu misma familia.

Tu misericordia nos ha cambiado la vida

y después de la muerte nos ha abierto las puertas del cielo.

Hoy te damos gracias con todos los que profesamos

esta misma fe en la resurrección de Jesús.

Con todos los que ya llegaron al final de su peregrinación

y te alaban en el cielo,

te alabamos nosotros también por tu infinita misericordia.

Santo, Santo, Santo...

 

 

PADRENUESTRO: En comunión con todos los que sienten la alegría de la Resurrección de Jesús, acoge, Padre, la oración que sella nuestra fe: Padre nuestro...
 

La paz

El gran don de Jesús Resucitado a sus discípulos atemorizados y acobardados es el don de la Paz. Es lo que deseamos hoy para nosotros y para todos los hombres y mujeres de la tierra. Con sinceridad nos deseamos la paz.
 

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN: Si, bajo el signo de este pan, sabemos reconocer al Señor y decir: “Señor mío y Dios mío”, como Tomás, tendremos vida en su nombre. Dichosos los invitados...

 

POSCOMUNION. OREMOS. Dios, Padre nuestro, que llenas nuestro corazón de alegría con las fiestas pascuales; haz que nuestra fe no vacile, que nuestra vida sea siempre coherente con esa fe, y que la confianza que ponemos en ti sea, para nosotros y para cuantos conviven con nosotros, fuente de paz, perdón y esperanza. Por JNS.

 

POSCOMUNION. OREMOS. Gracias, Padre, por haber podido celebrar en comunidad la alegría de la resurrección de Jesús. Sabemos que su transformación en vida gloriosa nos ha merecido el principio de ella en nosotros ya durante nuestra vida mortal. Con esta fe que nace de nuestro bautismo, volvemos ahora a la vida de cada día alegres y renovados. Que tu misericordia nos siga acompañando siempre. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

 

 

ORACION DE ACCION DE GRACIAS

 

 

Orar con el Evangelio

Señor Jesús, no dejes que la Pascua
quede reducida a una conmemoración anual,
al inicio del tiempo de las primeras comuniones.

Hazte presente entre nosotros,
renueva nuestra fraternidad,
haznos capaces de perdonar
y de tener una mirada nueva
sobre todas las cosas.

Que nuestras misas no sean
actos de culto rutinarios
sino celebraciones siempre nuevas
y gozosas de tu presencia
resucitada en medio de nosotros.

Que nuestras oraciones
no sean un esfuerzo por calmar
las angustias o una lista de necesidades
que ponemos a tu consideración,
sino el gozo de encontrarnos contigo.

Que todo lo que compartimos,
nuestros bienes y nuestro tiempo,
no lo vivamos como un sacrificio
fatigoso sino como la consecuencia
lógica y positiva del hecho
de que todos participamos,
desde ahora,
de una nueva vida en ti.

 

BENDICION

‑ Dios nuestro Padre, que por la Resurrección de Jesús,

el Señor, nos ha redimido y hecho sus hijos,

nos llene de alegría y nos de su bendición. Amén.

‑ Y ya que por la Resurrección de su Hijo

hemos recibido el don de la libertad verdadera,

por su bondad recibamos también la herencia eterna. Amén.

‑ Y, pues confesando la fe hemos resucitado con Cristo en el bautismo,

por su gran compasión seamos admitidos en el cielo. Amén.

 

‑ Y la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. Amén.       

 

Anunciad a todos la alegría del Señor resucitado.

Podéis ir en paz, Aleluya, Aleluya.

 

 

 

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