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QUIÉN ES JESÚS (1)
 

 




Iniciamos una serie de "Hojas" que llevarán este título: "Quién es Jesús".

En ellas y desde el Evangelio, trataremos de responder a las preguntas más decisivas que nos podemos hacer sobre Jesús para así mejor conocerlo, amarlo y seguirle por el camino de su vida: ¿Quién fue? ¿Cómo entendió su vida? ¿Qué defendió? ¿Dónde está la fuerza de su persona y la originalidad de su mensaje? ¿Por qué lo mataron? ¿En que terminó la aventura de su vida?

Trataremos también de responder a otro tipo de cuestiones: ¿Cómo se relacionó con su familia? ¿Por qué abandonó a los suyos? ¿Cómo reaccionó ante el sufrimiento? ¿Qué actitud adoptó ante la mujer? ¿A quiénes dedicó su tiempo y atención preferente? ¿Cómo entendía el culto y la liturgia? ¿Cómo rezaba?

De esta manera, poco a poco iremos conociendo mejor el perfil de Jesús y los rasgos más importantes de su actuación y su mensaje.

A veces será para nosotros un desafío y una provocación; otras veces se convertirá en estímulo para vivir una vida más digna, dichosa y responsable; siempre podremos ver en Él el fundamento de nuestra esperanza para vivir y para morir.

¿Quién es Jesús? ¿Qué secreto se encierra en este galileo fascinante, nacido hace dos mil años en una aldea insignificante del Imperio romano y ejecutado como un malhechor cerca de una cantera, en las afueras de Jerusalén, cuando rondaba los treinta años? ¿Quién fue este hombre que ha marcado decisivamente la religión, la cultura y el arte de occidente hasta imponer incluso su calendario?

Probablemente nadie ha tenido un poder tan grande sobre los corazones; nadie ha expresado como él las inquietudes e interrogantes del ser humano; nadie ha despertado tantas esperanzas. ¿Por qué su nombre no ha caído en el olvido? ¿Por qué todavía hoy, cuando las ideologías y religiones experimentan una crisis profunda, su persona y su mensaje siguen alimentando la fe de tantos millones de hombres y de mujeres?

Sin duda, Jesús es lo mejor que tenemos en la Iglesia y lo mejor que podemos comunicar a la sociedad de hoy. La vida concreta de Jesús sacude el alma. Sus palabras sencillas y penetrantes seducen. El Jesús narrado por los evangelistas es más vivo que el catecismo. Su lenguaje es más actual y atractivo que el de los teólogos.

Si algo necesitamos hoy los cristianos, es centrar más fielmente nuestra fe en Jesucristo. Conocer su persona y su mensaje de manera más viva y concreta, captar bien su proyecto, sintonizar vitalmente con su pasión por el Dios amigo de la vida, y por su compasión por los últimos.

Es difícil acercarse a Jesús y no quedar atraído por su persona. Jesús aporta un horizonte diferente a la vida, una dimensión más profunda, una verdad más esencial. Su vida es una llamada a vivir la existencia desde su raíz última. El contacto con Jesús invita a desprendernos de posturas rutinarias y postizas; libera de engaños, miedos y egoísmos que paralizan con frecuencia nuestra vida; introduce en nosotros algo tan decisivo como es la alegría de vivir, la compasión por los últimos o el trabajo incansable por un mundo más justo para todos. Jesús enseña a vivir con sencillez y dignidad, con sentido y esperanza.

Todavía más. Jesús lleva a creer en Dios como cree él: Un Dios amigo y cercano, fuente inagotable de vida y de compasión hacia todos. Lamentablemente vivimos a veces con imágenes enfermas de Dios, que vamos transmitiendo de generación en generación sin medir sus efectos desastrosos. Jesús nos invita a vivir su experiencia de un Dios Padre, más humano y más grande que todas nuestras teorías; un Dios salvador y amigo, amor increíble e inmerecido a todos. Con Jesús nos empezamos a encontrar cuando comenzamos a confiar en Dios como confiaba Él, cuando creemos en el amor como creía El, cuando nos acercamos a quienes sufren como Él se acercaba, cuando defendemos la vida como Él, cuando miramos a las personas como Él las miraba, cuando nos enfrentamos a la vida y a la muerte como Él se enfrentó, cuando contagiamos la Buena Noticia que El contagiaba.

Pero Jesús no es sólo propiedad de los cristianos. Su vida y su mensaje son patrimonio de la Humanidad. Hace unos años, el escritor francés Jean Onimus manifestaba así su protesta: «¿Por qué vas a ser tú propiedad privada de predicadores, de doctores y de algunos eruditos, tú que has dicho cosas tan simples y directas, palabras que todavía hoy son para todos palabras de vida?».Tiene razón. Jesús es lo mejor que ha dado la Humanidad. Todos tienen derecho a conocerlo. Nosotros también. Ese es el objetivo de esta Hojas.

A muchos hombres y mujeres de hoy no les ayuda mucho analizar lo que dicen los concilios sobre la naturaleza divina y humana de Cristo o escuchar las explicaciones de los teólogos sobre la posibilidad de que Dios se haga hombre.

Es mejor conocer el relato evangélico sobre Jesús, captar lo esencial de esa vida y ponernos a seguirle.

 

La Buena Noticia

 

 

 

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