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BAUTISMO

 

"el que con niños se acuesta..."

  

En este tema vamos a hablar sobre el Bautismo de los niños, es decir , vamos a tratar sobre la costumbre que existe de bautizar a los niños recién nacidos o quizás pocos meses después del nacimiento. Y vamos a hablar sobre este asunto porque, en realidad, eso se ha convertido en un auténtico problema.

 

En la mayor parte de las familias donde nace un chiquillo, lo que se quiere es bautizarlo cuando el crío es pequeño. Las razones que tiene la gente para proceder de esta manera, son muchas: es lo que hace todo el mundo; hay que hacerlo para que el crío deje "de ser moro"; no sea que a la criatura le pase algo y "se muera como un perro"; además, sería una vergüenza que llegue a mayor sin haberlo "cristianado"; por lo demás, el bautizo es una ocasión muy buena para juntarse toda la familia, organizar una fiestecilla, recibir regalos, agradecer que a "nosotros nos invitaron para el bautizo del hijo de fulano"; y hay también quienes piensan que hay que borrar el pecado original en el recién nacido, como hay que evitar que vaya al limbo, si es que se muere antes de llegar al uso de razón. En fin estas cosas, y otras parecidas, son lo que piensan la gran mayoría de la gente cuando organiza un bautizo.

 

Pero ahora también hay casos en que ocurre todo lo contrario. Es decir, hay matrimonios que no quieren bautizar a sus hijos recién nacidos. Antiguamente, los que hacían eso eran los "rojos", la gente muy de izquierdas, que no creían ni en Dios ni en los curas. Pero ahora resulta que hay matrimonios jóvenes, que dicen que son cristianos, y que precisamente por eso prefieren dejar el Bautismo para cuando el niño sea mayor y pueda decidir por sí mismo si se hace o no se hace cristiano. Lo cual llama la atención a muchas personas, que consideran eso como "las cosas de ahora", las cosas que tiene la gente "progre", que ahora abunda tanto. Todo esto es un problema. Porque, en realidad, ¿quién tiene razón? ¿los que se empeñan en bautizar a sus hijos pequeños o los que no quieren bautizarlos?

 

 

PARECE QUE SI

 

  Vamos a hablar, en primer lugar, de las razones que hay para bautizar a un niño recién nacido. ¿Qué se puede decir de las razones que suele tener la gente cuando lleva a sus niños a bautizar? ¿Hay otras razones, más serias y más importantes para mantener la costumbre del Bautismo de los niños?

 

En cuanto a las razones que suele tener la mayor parte de la gente, hay que decir que, por lo general se trata de razones sin importancia; y que algunas de ellas son sencillamente falsas. Por ejemplo, es falso que el niño nace "moro"; y es falso también que si se muere sin bautizar, se va a morir "como un perro". Es falso también lo del limbo, como veremos más adelante; y es falso igualmente que el niño en el bautismo se "convierte en un ángel". Por otra parte, si el bautizo sirve para organizar una fiesta y para recibir regalos, la verdad es que la fiesta y los regalos se pueden organizar por cualquier otro motivo, pero para eso no hay que echar mano de un Sacramento. Por lo tanto, se puede decir que la mayor parte de las razones que tiene mucha gente para bautizar a los bebés, son razones que no sirven: unas porque son mentira y otras porque no tienen peso para convencer de los que se trata de hacer.

 

Pero, entonces, ¿es que no hay motivos serios para explicar por qué se administra el Sacramento del Bautismo a los recién nacidos?

 

Los entendidos en este asunto suelen dar las siguientes razones para demostrar que se debe bautizar a los niños:

 

1.-  En los escritos del Nuevo Testamento se dice varias veces que se bautizaban casas o familias enteras, (1 Cor 1, 16; Act 11, 14, 16, 15-33; 18, 8), y aunque no sabemos si en esas familias había niños pequeños, parece lo más seguro que esa manera de hablar incluía a los recién nacidos.

 

2.-  Desde tiempos muy antiguos, exactamente desde el siglo segundo, se sabe, con seguridad que se administraba el Sacramento del Bautismo a niños recién nacidos.

 

3.-  Desde finales del siglo IV y comienzos del V, se hace ya general la costumbre de bautizar a los bebés, de tal manera que esa costumbre dura hasta nuestro días.

 

4.-  Además de todo eso, el Concilio de Trento dijo, por dos veces que se debe bautizar a los niños, precisamente para borrar en ellos el pecado original.

 

5.-  La mayor parte de los teólogos, no sólo católicos sino también protestantes, defienden el Bautismo de los bebés.

 

Estas razones, muy resumidas, son las que explican por qué los Obispos defienden con mucho interés la costumbre del Bautismo de los niños. Y parece que se trata de razones importantes. Además, los entendidos en este asunto dicen también que el Bautismo tiene el poder de hacernos hijos de Dios y herederos de su gloria. Lo cual da mayor fuerza a todo lo que antes se ha dicho.

 

 

PARECE QUE NO

 

Pero con decir esas cosas no está dicho todo lo que hay que decir en esta cuestión. Porque hay también razones muy serias para pensar que no se debe bautizar a los recién nacidos.

 

En primer lugar, hay una cosa completamente clara: un niño pequeño no se entera, ni se puede enterar de nada.

 

Por lo tanto, no tiene ni puede tener fe en Jesucristo. Pero, por otra parte, sabemos que los Sacramentos se pueden administrar solamente a personas que tienen fe. Por  consiguiente, parece que no tiene ningún sentido eso de bautizar a un crío que ni se entera de lo que pasa, ni puede decir que él está de acuerdo con aquello.

 

Por otra parte, no vale decir lo que dicen muchos sacerdotes y catequistas: que el niño pequeño se bautiza por la fe que tienen sus padres y los padrinos. Pero eso no tiene mucho sentido, al menos a primera vista, porque nadie puede tener fe por otro, como no puede pecar por otro, ni ganarse el cielo en lugar de otro.

 

Además, las razones que dan los que defienden el bautismo de niños, no parece que sean razones de mucho peso. Porque en ningún sitio del Nuevo Testamento se dice que los niños fueran bautizados ya en aquel tiempo. Y porque si es cierto que desde el siglo IV se introdujo la costumbre de bautizar a todos los niños pequeños, la verdad es que esa costumbre fue el resultado de una decisión del Emperador Teodosio, que le impuso a todo el mundo la obligación de hacerse cristiano.

 

También hay que tener en cuenta, en todo este asunto, que la doctrina y las teorías sobre el pecado original son cosas bastantes complicadas, sobre las que discuten constantemente los entendidos en ese tipo de cuestiones, sobre todo por lo que se refiere a la relación entre el pecado original y el Bautismo.

 

Más todavía: lo del limbo, como después veremos, es una doctrina inventada por los teólogos en el Edad Media, pero sin mucho fundamento para defender semejante doctrina. Por lo tanto, tampoco vale la razón de que se debe bautizar a los niños, por si se mueren de pequeños, para que puedan ir al cielo.

 

Y sobre todo, en esta cuestión hay que tener en cuenta las consecuencias que se siguen de la práctica de bautizar a casi todos los chiquillos recién nacidos. En este sentido, hay una cosa muy clara: casi todo el mundo entra a formar parte de la Iglesia cuando no tiene uso de razón. Por lo tanto, casi todo el mundo entra a formar parte de la Iglesia sin enterarse de lo que eso quiere decir, ni tampoco de las consecuencias que de eso se van a seguir: Por consiguiente, el ingreso en la Iglesia no es, en la práctica, una cuestión libre, sino impuesta por las costumbres tradicionales. Con lo cual ocurren varias cosas:

 

1.- De esta manera, la Iglesia no es la gran comunidad de los convertidos a la fe, sino la religión oficial de los nacidos en ciertos países o entre ciertos grupos de personas.

 

2.- Por eso, la Iglesia no es ya, en la práctica, la comunidad de los que siguen a Jesucristo, sino la religión oficial en la que lo mismo están los que tienen fe que los que no creen en Jesús y su Evangelio.

 

3.- En los ambientes eclesiásticos hay muchos sacerdotes que comprenden este problema, pero lo que pasa es que los Obispos, sobre todo, tienen miedo de decirle a la gente que cada cual se bautice cuando quiera, porque entonces a lo mejor habría mucha gente que no se bautizaría nunca, con lo cual los pastores de la Iglesia perderían parte de su rebaño.

 

La consecuencia final que se sigue de todo esto es que mientras se siga manteniendo el sistema actual de bautizar a la casi totalidad de los chiquillos que vienen a este mundo, en algunos países o grupos humanos, la Iglesia seguirá siendo la gran masa de los bautizados, pero no será nunca la comunidad de los seguidores de Jesús y su Evangelio. En esto consiste el problema más importante que plantea la costumbre actual de bautizar a los recién nacidos.

 

 

  ENTONCES, ¿QUE HACEMOS?

 

  Viendo las razones de una parte y de otra, parece bastante claro que tienen más peso y más fuerza los que dicen que no se debe bautizar a los niños pequeños. Por lo tanto, lo primero que se debe hacer en todo este asunto, es explicar a la gente las razones que hay para retrasar el Bautismo hasta que el niño o el muchacho tenga uso de razón y se pueda dar cuenta de lo que hace cuando recibe el Sacramento del Bautismo.

 

Los matrimonios deben quitarse de la cabeza la idea según la cual lo primero que deben hacer unos padres, cuando les nace un hijo, es llevarlo a bautizar. En lugar de esa idea, deben meterse en la cabeza que lo primero que deben hacer unos buenos padres es vivir de tal manera que su hijo aprenda a ser creyente en Jesucristo. Porque lo importante de verdad no es recibir el rito sacramental, sino vivir de acuerdo con el Evangelio. Para cuando el muchacho reciba el Sacramento, no sólo se dé cuenta de lo que hace, sino sobre todo que celebre de verdad un símbolo que expresa la experiencia, de seguir a Jesús con todas las consecuencias.

 

De todas maneras, cuando los padres son auténticos creyentes, si se empeñan en bautizar a su hijo recién nacido, parece lo más seguro que no hay razones decisivas para impedirles que hagan eso. Por una razón muy clara: porque los argumentos contra el Bautismo de los niños no son tan absolutamente decisivos como para decir que no tiene ningún sentido el hecho de bautizar a un niño pequeño. La Iglesia ha administrado el Bautismo a niños pequeños desde hace 19 siglos, lo cual es un argumento de bastante importancia para decir que eso se puede seguir haciendo.

 

Sin embargo, lo que no se puede seguir haciendo es bautizar a todos los chiquillos cuyos padres piden el bautismo. No hay ninguna razón, ni divina ni humana, para demostrar que eso se debe seguir haciendo. Entre otras cosas, porque de esa manera, lo que se consigue es que la Iglesia siga siendo lo que es: la gran masa de gente en donde caven lo mismo los creyentes que los que no quieren saber nada ni de Jesús ni de su Mensaje.

 

Otra cuestión es lo que debe hacer un párroco que se ve en la situación de negar el Bautismo a un chiquillo, porque sus padres no dan señales de ser verdaderos creyentes.  Si el caso es muy claro, y además conocido por la gente (por ejemplo, se trata de una familia que públicamente se han declarado increyentes), entonces la cosa no es muy complicada. Se les niega el Bautismo y en paz. Pero el problema se presenta en tantos casos en los que no se sabe a ciencia cierta lo que se debe hacer. En tal situación, lo único que razonablemente se puede y se debe hacer es ponerse de acuerdo y actuar a una con los párrocos de la región, la zona o la comarca. Si no hay unidad en esto entre muchos párrocos a la vez, es casi mejor dejar las cosas como están, porque los líos que se producen son increíbles.

 

De todas formas, los cristianos que se dan perfecta cuenta de todo lo que esto significa, deben insistir ante sus párrocos para que se busque y se encuentre urgentemente una solución a este estado de cosas, que tanto daño están haciendo a la Iglesia de Jesucristo.

 

Esta solución tiene que ir por el camino de indicar, con suficiente claridad, las condiciones en que se puede administrar el Bautismo al bebé de una determinada familia. El Bautismo no se puede dar a toda la gente que llega a pedirlo a las sacristías y a los despachos parroquiales. Antes de admitir al Bautismo hay que saber si la familia es creyente en Jesús o no lo es. Ahora bien, ser creyente no es simplemente estar bautizados y no haber renegado de la fe. Ser creyente significa tener algún grado de compromiso y de entrega. Por eso, un buen cristiano podría ser si la familia pertenece o no a alguna comunidad cristiana o a algún movimiento de cristianos. Pero, es claro, para exigir eso, lo primero que hace falta es que en la parroquia, en el pueblo o en el barrio, haya comunidades o movimientos de creyentes. Por ahí habría que empezar para ir solucionando el problema.

 

 

¿y los niños que mueren sin estar bautizados?                    

  

La cosa no admite dudas: se van al cielo. Porque no tienen otro sitio a donde ir. Al infierno no pueden ir, porque ahí van solamente los que se mueren con pecados personales (graves), pero un niño no puede cometer pecados de ninguna clase. Por otra parte, el limbo no existe. Y no existe porque de eso no habla la Biblia en ninguna parte. Y se sabe, además, que esa doctrina del limbo se la inventaron algunos teólogos en la Edad Media, pero de tal manera que ni entre los entendidos en teología se le ha dado nunca especial importancia a ese asunto. En la actualidad, los más serios entendidos en esta materia dicen que no hay nada de limbo, ni cosa que se parezca. Es más, si echamos mano de los documentos eclesiásticos antiguos, llegamos claramente a la misma conclusión, porque el Concilio XVI de Cartago (canon 3º), dice que si alguien afirma que hay un lugar intermedio entre el cielo y el infierno, a donde irían los niños pequeños no bautizados, que sea castigado. O sea, que no existe el tal lugar intermedio, es decir no hay limbo.  Por consiguiente, que nadie se preocupe si su niño pequeño está sin bautizar. No le pasa nada. Y lo mejor es, como ya hemos dicho, que espere a que el niño tenga uso de razón -eso por lo menos- y entonces, si él quiere, se le bautiza. Aunque lo ideal sería esperar a que sea mayor. Y que entonces, libremente y conscientemente, él mismo haga lo que vea mejor. Porque existe el claro peligro de que el niño, a sus 6 o 7 añitos, sea inducido al Bautismo por los padres . Al niño se le debe explicar lo que es ser cristiano y las exigencias que eso supone. Y entonces que él mismo haga lo que le parezca mejor.   Así tendríamos menos cristianos. Pero serían auténticos.

 

 

PREGUNTAS.-

 

1.       Si tienes hijos ya bautizados, ¿puedes explicar las razones que te llevaron a bautizarlos?. ¿Qué piensas ahora de aquellas razones?

 

2.       Si no tienes hijos bautizados, pero esperas ser padre o madre relativamente pronto, ¿qué piensas hacer en este asunto?. ¿Puedes explicar las razones que tienes para hacer lo que vas a hacer?

 

3.       ¿Vives de tal manera que a tus hijos les entraría ganas de recibir el bautismo, en caso de que no estuvieran bautizados?

 

4.       ¿Cuál es la dificultad más seria que tu sientes en todo este problema?

 

5.       ¿Qué es lo que les tienes que agradecer a los sacerdotes en todo esto?. ¿Y qué es lo que les tienes que echar en cara?

   

 

  Celebración del Bautismo

 

     

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