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CELEBRACIÓN ENFERMOS EN RESIDENCIAS

 

 

Canto de entrada:

 

Juntos cantando la alegría

de vernos unidos en la fe y en el amor,

juntos sintiendo en nuestras vidas

la alegre presencia del Señor.

 

 

Monición de entrada

Queridos amigos, queridas amigas: Nos reunimos con ilusión para celebrar la Eucaristía y recibir a Jesús que viene como un amigo para llenar nuestro corazón de paz y de esperanza.

Antes de comenzar la Eucaristía vamos a pedir todos juntos perdón a Dios, arrepintiéndonos de corazón de todas nuestras faltas y pecados.

Por eso decimos juntos:

 

-         Tú, Jesús, que eres nuestro camino. Señor, ten piedad.

-         Tú, Jesús, que eres la verdad. Cristo, ten piedad.

-         Tú, Jesús, que eres nuestra vida. Señor, ten piedad.

 

Que Dios, Padre de todos, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

Oración:

Señor, tú eres el Dios amigo que nos perdona y estás siempre cerca de nosotros buscando nuestro bien.

Concédenos experimentar, en la enfermedad, la soledad y el sufrimiento, tu fuerza liberadora y sanadora. Por JNS.

 

 

Liturgia de la Palabra

 

1ª Lectura: Carta de S. Juan 3, 18-20

 

Aleluya

 

Evangelio: S. Juan 14, 1-12

 

Oración universal:  A Jesús resucitado presentamos nuestra oración.

 

1.- Para que Jesús llene nuestros corazones de esperanza. Oremos.

 

2.- Para que sepamos sobrellevar los momentos de desánimo. Oremos.

 

3.- Para que nos ayudemos unos a otros. Oremos.

 

4.- Para que el Señor cuide de nuestros familiares, amigos y de todas las personas que trabajan ayudándonos. Oremos.

  Señor, escucha nuestra oración, te la hemos presentado con confianza de hijos. Te lo pedimos por JNS.

 

En el silencio de la comunión

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo

por el honor de su nombre.

 

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

Preparas una mesa ante mí

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

 

   

Oración después de la comunión.

 

Oremos unidos:

Jesús, tú que nos invitas a vivir sanamente y a cuidarnos,

como un don de Dios que hemos recibido;

ayúdanos y fortalécenos con tu gracia

para poder creer, amar y esperar en ti. Tú que vives y reinas...

 

 

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