Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

Diapositivas Eucaristía

Contactos

 

 

XVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo

Rezando voy

 

 

Día: 06-08-2018
 

 
 

Lunes Transfiguración del Señor Fiesta (lecturas propias)

 

Lectura 1

 

Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14

DURANTE la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.
Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Sal 96, 1-2. 5-6. 9

R/. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra

V/. El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R/.

V/. Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

V/. Porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R/.
 

 

Evangelio


Aleluya Mt 17, 5c

R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

V/. Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo. R/.

 


EVANGELIO (año B)

Proclamación de la Buena Noticia de Jesús según san Marcos 9, 2-10

EN aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía qué decir, pues estaban asustados.
Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
 

Palabra del Señor

 

 

Reflexión

 

Transfiguración del Señor (F)

El día 6 de agosto de 1456 llegaba a Roma la noticia de la victoria de unos príncipes cristianos contra los turcos, cerca de Belgrado. El papa Calixto III quiso dar gracias por esa victoria reforzando la fiesta de hoy que tenía el origen en el aniversario de la dedicación de la basílica del Monte Tabor (siglo IV). En el siglo XI la adoptaron algunos monasterios de Occidente, hasta que el papa Sixto IV (1475) la hizo extensiva a toda la Iglesia. Jesús en el Tabor, según los evangelios, nos escenifica que para «entrar a la gloria de la Resurrección» (Lc 24,26) es preciso pasar por la Cruz en Jerusalén.

 


Es evidente que este relato pone de manifiesto que en el hombre Jesús, en la humanidad de aquel hombre y a través de aquella humanidad, se revelaba algo enigmático y misterioso que supera y trasciende lo humano. La humanidad de Jesús es la revelación de la divinidad del Padre. Y lo es porque la divinidad no puede ser conocida por nosotros los humanos. Lo que podemos saber de la divinidad es lo que vemos, oímos y palpamos en la humanidad, en la que se hizo presente y con la que se fundió Jesús.


Esto explica por qué, en los evangelios, encontramos hechos (nacimiento, tentaciones, transfiguración y resurrección) en los que nos encontramos con lo enigmático y lo misterioso o lo "mítico", como dicen algunos teólogos bien conocidos. El problema está en que, en ese enigma, en ese misterio o en ese "mito" el Jesús histórico quedó "succionado". Esto es lo que a muchas personas les complica la lectura de los evangelios y la correcta comprensión de la persona y de la vida de Jesús.


Como es lógico, este episodio solo pudo ser conocido después de la resurrección. El título de "Hijo de Dios" aplicado a Jesús, según san Pablo (Rm 1, 3-4) solo pudo aplicarse a Jesús después que se supo que él no había fracasado en la muerte, sino que es el Viviente Resucitado. La dificultad con que tropezamos en los evangelios está en que en ellos leemos la historia de un hombre que es revelación de lo que trasciende al hombre. Pero de forma que en ello se revela también que la trascendencia de lo divino nunca puede contradecir o entrar en conflicto con la inmanencia que palpamos en lo humano de Jesús.


Punto de reflexión y plegaria

En el Tabor Jesús se transfigura. Le sale a la cara toda la vida de Dios que lleva dentro. Lo acompañan dos personajes: Moisés y Elías. Y conversan con Él. Moisés y Elías, y los demás personajes y profetas, no lo han tenido nada fácil. Para ellos y para todo el mundo la cruz es dolorosa. Para llegar a la plenitud humana, es necesario un largo camino, a menudo difícil.

- Señor, que sepa actuar con un amor sin medida.

 

 

 

 

Inicio

J. A. Pagola

Homilías

Lecturas del día

El Día del Señor

PPS Eucaristía